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Mostrando entradas de diciembre 25, 2008

LA TRISTEZA QUE VIENE DE DIOS

Y es que si la tristeza está en conformidad con la voluntad de Dios, produce un saludable cambio de actitud del que no hay que lamentarse; en cambio la tristeza producida por el mundo ocasiona la muerte. (2 Corintios 7:10)

Hay una tristeza, como dice el pasaje, que es buena, necesaria, saludable. Es inflingida por Dios, pero su propósito no es hacernos la vida dura, difícil, miserable, amargada. Antes al contrario, la razón de ser de la misma es producir en nosotros un cambio que lleve a la vida, al cambio, a la transformación y a la libertad.

Es bueno saber reconocer de dónde procede nuestra tristeza, cuando esta llega, y qué puede producir en nosotros.

LA COMPETENCIA VIENE DE DIOS

No presumimos pues de estar capacitados para hacer algo por cuenta propia; nuestra capacidad proviene de Dios.

Pablo escribe esto a los corintios en el capítulo 3 de su segunda carta. De nuevo se enfatiza la misma idea que ya apareció en la primera carta, la carencia de motivos para sentirnos orgullosos, ya que si algo podemos hacer, si algún impacto podemos llevar a cabo en la vida de otras personas, no se debe a nosotros, al contrario, es posible a pesar de nosotros, a pesar de nuestras inconsistencias e incluso nuestro pecado.

Somos incompetentes para producir ningún tipo de cambio espiritual significativo en la vida de nadie. Cuando esto, milagrosamente se produce, no es debido a nuestra acción, competencia o cualidades, sino al trabajo gracioso y misericordioso de Dios a través nuestro.