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Mostrando entradas de octubre 25, 2010

SALMO 63. SED Y HAMBRE DE DIOS

¡Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo:
mi garganta está sedienta de ti.
Mi carne desfallece por ti
como tierra seca, reseca sin agua.

Este salmo se divide en tres partes, la sed de Dios, el hambre por el Señor y, finalmente, el juicio divino. Las dos primeras partes, a mi juicio las más interesantes, reflejan una profunda necesidad y anhelo de Dios, de buscarlo con el propósito de conocerlo.

Hambre y sed son dos figuras que con mucha frecuencia se usan en la Biblia. Tratan de reflejar la profunda necesidad que todo ser humana tiene de plenitud, realización y sentido. Una búsqueda a la que ninguna persona se pueda sustraer, aunque cada uno de nosotros tratemos de satisfacerla por medios y maneras muy diferentes. De hecho, ¿Qué es nuestra vida sino una búsqueda continua para encontrar sentido a nuestras vidas, de hacer que estas sean dignas de ser vividas?

Leer este salmo me ha hecho preguntarme cómo trato de satisfacer mi necesidad de sentida y propósito. La invitación del poeta bíblico …