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Mostrando entradas de septiembre 30, 2010

SALMO 40. DE LA DESESPERACIÓN A LA ESPERANZA

Puse mi esperanza en el Señor,
y Él se inclinó para escuchar mis gritos;
me salvó de la fosa mortal,
me libró de hundirme en el pantano.
Afirmó mis pies sobre una roca;
dio firmeza a mis pisadas.
Hizo brotar de mis labios un nuevo
canto,
un canto de alabanza a nuestro Dios.
Muchos, al ver esto, se sintieron
conmovidos
y pusieron su confianza en el Señor.
¡Feliz el hombre que confía en
Señor!

Este salmo está dividido en tres partes, a mi parecer, muy claras. La primera, es un reconocimiento de la intervención sobrenatural de Dios en medio de la prueba. La segunda, es un compromiso de publicar esa intervención y agradar al Señor llevando a cabo su voluntad. La tercera, es la confianza de que en la próximo prueba Él volverá a intervenir como lo hizo en el pasado.

Este salmo es muy precioso para mí. Aún recuerdo el día en que Dios lo trajo a mi mente de una manera totalmente incomprensible. Sucedió en el contexto de los años más terribles de la adolescencia de nuestros hijos, cuando la desesperación era…