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Mostrando entradas de enero 8, 2011

SALMO 119. K. NO ABANDONE.

Mi vida desfallece por tu salvación,
espero en tu palabra.
Mis ojos languidecen por tu promesa:
¿Cuándo me consolarás?
Aunque era como un odre ahumado,
no olvidaba tus leyes.
¿Cuántos serán los años de tu siervo?
¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores?
Me han cavado una fosa los soberbios
que no están de acuerdo con tu ley.
Todos tus mandatos son verdaderos;
sin causa me persiguen, socórreme.
Casi me eliminaron de la tierra,
pero no abandoné tus decretos.
Por tu amor dame vida
y guardaré la instrucción de tu boca.


Los poetas tienen maneras hermosas de expresarse pero que resultan raras para las mentes esquemáticas como la mía. En ocasiones, me cuesta seguir el hilo conductor del escritor y qué es lo que quiere expresar, cuál es su idea central o clave.

Al leer esta estrofa mi mente imaginaba a una persona sufriendo de grandes presiones, tanto internas, es decir, que provenían de sus propias tensiones, deseos, contradicciones, tentaciones sin queremos y, por otro lado, presiones externas, que venían de s…