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Mostrando entradas de septiembre 4, 2015

ROMANOS/ EL PROPÓSITO DE LA LEY/ ROMANOS 3:1-20

A nadie, en efecto, restablecerá Dios en su amistad por la observancia de la ley, pues la misión de la ley es hacernos conscientes del pecado. (Romanos 3:20)

El pecado en la Biblia nunca es un problema de conductas, siempre es un problema del corazón. Por eso la Escritura afirma que sobre todo hay que guardar el corazón porque de él mana la vida. También Jesús nos dijo que del corazón del ser humano salen todas aquellas cosas que nosotros denominamos pecado. Engañoso al máximo, indica Jeremías, es el corazón del ser humano. Por eso invitamos a Jesús a que venga a morar a nuestro corazón y también, por eso, afirma el profeta Ezequiel que Dios -cuando nos volvamos a Él- cambiará nuestro corazón de piedra por uno de carne. En el mundo hebreo el corazón es el centro de control de la vida, es allí donde se toman las decisiones y se decide el proyecto vital de cada persona. El pecado consiste en volverle la espalda a Dios, en declararnos independientes con respecto a Él, su autoridad y su ju…