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Mostrando entradas de octubre 27, 2016

SALMO 28/ VERBALIZA

Señor, a ti te llamo: no me ignores, fortaleza mía (Salmo 28:1)

En este salmo percibo tres movimientos. Un comienzo de desesperación ante un problema, realidad o circunstancia que está viviendo el salmista. Una verbalización del mismo ante el Señor que ocupa la parte central del salmo y, un final donde se expresa la confianza renovada en el Señor. El ciclo, que se repite en muchos salmos, podría ir del siguiente modo: desesperación --> verbalización --> renovación de la confianza.
He experimentado en numerosas ocasiones ese ciclo en mi propia vida si miro hacia atrás. Pero, incluso a día de hoy siento la presión que David experimentaba; tengo delante mío situaciones que me producen un cierto abatimiento y la sensación de que Dios no está al caso. Estoy hablando de hoy, de ahora mismo. Lo siento como una especie de nube pesada sobre mi cabeza, algo que se concentra entre mis ojos y la parte superior de mi frente, que tiene incluso sus efectos físicos sobre mi cuerpo. Sé que no pasa…