Entradas

JESÚS, DIOS, PADRE

Imagen
El que me ve a mí, ve al Padre. (Juan 14:9) Si Dios es como Jesús mirando a este último podemos hacernos una imagen más nítida y precisa de cómo es Él. El Maestro nos enseñó que Dios es un padre. Este era un concepto totalmente ajeno al judaísmo de la época de Jesús. De hecho, en la oración conocida como el Padrenuestro, se refiere a Dios como papá o papaíto. Una denominación tremendamente íntima y cariñosa y que nuestras Biblias han traducido por el más formal término "padre". Que Dios sea un padre es a la vez una buena y mala noticia.  Es mala porque como ya vimos nuestra tendencia es a proyectar sobre la divinidad nuestras propias imágenes y realidades humanas. La experiencia que hayamos tenido con nuestro progenitor físico, la relación que hayamos mantenido con él puede ser la base sobre la cual construyamos nuestra imagen de Dios como padre. El Señor se convertiría de este modo en nuestro padre amplificado y, como ya comenté anteriormente, ...

JESÚS, DIOS

Imagen
El Padre y yo somos unos. (Juan 10:30) Uno de los hitos de mi vida cristiana ha sido entender que si quiero saber cómo es real y verdaderamente Dios debo mirar a Jesús y tan sólo a Él. El filósofo y matemático francés Blas Pascal afirmó con gran sabiduría y precisión: "Dios nos hizo a su imagen y semejanza y nosotros le devolvimos el cumplido". Es decir, nosotros hemos hecho a Dios a nuestra propia imagen. Nos hemos proyectado sobre Él y hemos pensado que es simplemente una amplificación de quien somos nosotros. Hemos volcado sobre Él todos nuestros prejuicios e ideas preconcebidas y lo hemos hecho tal y como somos nosotros. Ya en el monte Sinaí el Señor advirtió sobre el peligro de hacernos imágenes acerca de Él. Nosotros, los evangélicos, nos sentimos muy orgullosos porque, a diferencia de los católicos, no tenemos imágenes en nuestros locales de culto. Sin embargo, para mí es mucho más dañinas, perniciosas y peligrosas las imágenes mentales que nos hacemos de ...

JESÚS, AMISTADES PELIGROSAS 3

Imagen
Al verlo, los fariseos y los maestros de la ley murmuraban: Este anda con gente de mala reputación y hasta come con ella. (Lucas 15:2) En episodios anteriores ya hemos comprobado que Jesús no tenía ningún problema en asociarse con personas que ponían en peligro su reputación. El tipo de gente que un religioso piadoso de su tiempo nunca osaría frecuentar y cuya presencia evitaría siempre que le fuera posible. Este tipo de relaciones escandalizaban a los fariseos y los maestros de la ley. Resultaba incomprensible que alguien buen conocedor de la ley y de lo políticamente correcto lo practicara. Sin embargo, si nos fijamos detenidamente en este breve versículo, veremos que el nivel de indignación de los antagonistas de Jesús subió un grado más. Si ya resultaba escandaloso que el Maestro frecuentara ese tipo de gente todavía lo era más que tuviera a bien el compartir la mesa con ellos. ¿Qué tiene de particular esa acción? ¿Por qué generó aún mayor indignación de la que Jesús y...

JESÚS, EL DÍA QUE DUDE DE LA EXISTENCIA DE DIOS

Imagen
Zaqueo, baja en seguida, porque es preciso que hoy me hospede en tu casa. Zaqueo bajó a toda prisa, y lleno de alegría recibió en su casa a Jesús. Al ver esto, todos se pusieron a murmurar diciendo: Este se aloja en casa de un hombre de mala reputación. (Lucas 19:6-7) Una de las cosas que uno va ganando con el paso del tiempo es autoconocimiento. Conforme los años pasan y, siempre que uno sea honesto consigo mismo, uno sabe mejor quién es, cómo siente y piensa, cuáles son sus fortalezas y sus debilidades. Se aprende que hay cosas que tal vez nunca cambiarán y que, tal y como le sucedió al apóstol Pablo, uno tendrá que aprender a vivir con ellas y verlas como instrumentos para experimentar la gracia de Dios en su vida. Uno se mira en el espejo y ve reflejada su realidad como ser humano y seguidor de Jesús y el resultado no es precisamente agradable y alentador. Cierto que si uno se compara con otros el impacto se ve atenuado pero no deja de ser el mal de muchos consuelo...

JESÚS, IDENTIDAD

Imagen
Jesús insistió:  — Y vosotros, ¿quién decís que soy? (Lucas 9:20) En coaching enseñamos que una pregunta es potente en la medida en que genera reflexión en la vida de la persona que la recibe. En esa disciplina las preguntas no deben hacerse para satisfacer la curiosidad del que las hace, sino para generar descubrimiento, reflexión y nuevas perspectivas en el interrogado. Sin ningún lugar a dudas esto es lo que pretende Jesús cuando dirige su pregunta a sus discípulos. La intención es que ellos tengan que poner orden en su mente acerca de la identidad de aquel con quien se han asociado y están siguiendo. Porque todo alrededor de Él está relacionado y gira acerca de su identidad. Las enseñanzas del Maestro son, sin duda, importantes, dignas de ser seguidas y guardadas. Sin embargo, muchos de sus principios de vida no son novedosos y habían sido enunciados antes que Él los enseñara. Lo que es sorprendente es el tema de su identidad, quién realmente es Él. Puesto que t...

JESÚS, ACOGE

Imagen
Y volviéndose a la mujer, dijo a Simón:  — Mira esta mujer. Cuando llegué a tu casa, no me ofreciste agua para los pies; en cambio, ella me los ha bañado con sus lágrimas y me los ha secado con sus cabellos.     Tampoco me diste el beso de bienvenida; en cambio ella, desde que llegué, no ha cesado de besarme los pies.   Tampoco vertiste aceite sobre mi cabeza; pero ella ha derramado perfume sobre mis pies.     Por eso te digo que, si demuestra tanto amor, es porque le han sido perdonados sus muchos pecados. A quien poco se le perdona, poco amor manifiesta.  Luego dijo a la mujer: — Tus pecados quedan perdonados.  Los demás invitados comenzaron, entonces, a preguntarse a sí mismos: “¿Quién es este, que hasta perdona pecados?”.   Pero Jesús dijo a la mujer: — Tu fe te ha salvado. Vete en paz. (Lucas 7:44-50) La iglesia institucional cada día tiene menos crédito a ojos de un número cada vez mayor de sectores de nuestra sociedad...

JESÚS ENTRE NOSOTROS, 2

Imagen
Jesús se echó a llorar. (Juan 11:35) Jesús no únicamente anduvo en medio nuestro, fue uno con nosotros. ¿Qué sentido tiene llorar por tu amigo muerto si sabes que en cuestión de minutos lo vas a resucitar? No tiene el más mínimo, salvo que sea una reacción típica y puramente humana ante la pérdida de alguien querido. Llorar es humano. Jesús fue humano, plenamente humano. Las páginas de los evangelios dan muestras una y otra vez de la genuina humanidad del Maestro de Galilea. Lo vemos experimentando las dimensiones físicas -hambre, sed, sueño, cansancio, dolor- y psíquicas -angustia, ira, tristeza, abatimiento, abandono, rechazo- de la realidad humana.  A mis ojos eso tiene un increíble valor. Un Dios que ha experimentado mi realidad y limitaciones  puede entender la complejidad del ser humano. Todo lo vivió, a excepción del pecado, incluyendo la tentación y la muerte, la más democrática de todas las experiencias humanas. Por tanto puedo establecer un...