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DAR FRUTO

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Sino que se complace en la ley del Señor sobre la que reflexiona día y noche. Es como un árbol plantado junto al arroyo; da fruto a su tiempo y no se secan sus hojas; consigue todo lo que emprende. (Salmo 1:2-3) Una de las imágenes bíblicas para describir una vida de discipulado y seguimiento de Jesús es llevar fruto. Fruto en dos dimensiones: mostrar en nosotros el carácter del Maestro, en nuestra manera de vivir y pensar y bendecir la vida de las personas en los entornos en los que nos movemos.  Esto, sin embargo, no sucede de forma espontánea, no se genera automáticamente por asistir a reuniones cada domingo; tampoco por un peregrinaje de evento en evento evangélico buscando una epifanía que nos transforme de forma y cambie de una vez por todas. No es lo que el salmista nos enseña. Relaciona el dar fruto con la reflexión de forma continuada en la Palabra del Señor, y esto es algo que no sucede, no se da, se busca y se trabaja de forma intencional, consciente, proactiva. Hay...

FELIZ

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  Dichoso quien no sigue el consejo de los malvados, ni en la senda de los pecadores se detiene, ni en compañía de los necios se sienta. (Salmo 1:1) El salmista nos da tres buenos criterios para evaluarnos -algo que vale la pena cuando nos acercamos al final del año-:  Primero, no seguir el consejo de los malvados. ¿Quién forma nuestra comprensión del mundo? ¿En qué fuentes bebemos que conforman nuestra comprensión de la vida? ¿Cuánto tiempo en la Palabra y cuánto en redes y plataformas? Segundo, no transitar la senda de los pecadores. Camino y senda son sinónimos de la conducta en la vida cotidiana. ¿Cuánto de ella refleja el carácter de Jesús? ¿Cuánto los estilos de vida predominantes en nuestra sociedad? Tercero, ni en compañía de necios se sienta. ¿Qué tipo de influencia ejerce sobre mí mis amistades? ¿Me estimulan al amor y a las buenas obras o, contrariamente, me hacen apartarme de la imitación de Jesús? Creo que hay un clara relación porque lo que me alimenta mentalment...

ALGÚN DÍA

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  Y vi luego una muchedumbre inmensa, incontable. Gentes de toda nación, raza, pueblo y lengua; todos de pie delante del trono y del Cordero; todos vestidos con túnica blanca, llevando palmas en la mano y proclamando con voz poderosa: La salvación viene de nuestro Dios, que está sentado en el trono y del Cordero. (Apocalipsis 7:9-10) Una de las consecuencias del pecado ha sido la ruptura en las relaciones entre los seres humanos. Adán culpó a Eva para tratar de salvarse. Caín mató a su hermano Abel por celos y envidia. Desde entonces la narración bíblica y la historia de la humanidad está llena de las salvajadas que unos humanos hacemos a otros. Homo homini lupus; el hombre es un lobo para el hombre, dijo Plauto, el autor latino. Tú, lector, y yo mismo tenemos nuestros "enemigos" nos han hecho daño y lo hemos hecho. Este pasaje me ha ayudado a enfocarme de nuevo, a mirar con esperanza a ese día en que shalom del Señor será restaurado y se notará en la relación entre los seres...

ENGAÑOSO

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  Nada hay más engañoso que el corazón; no tiene remedio ¿quién lo conoce? (Jeremías 17:9) En la Biblia el corazón no tiene nada que ver con las emociones, los sentimientos, los estados de ánimo. El corazón es el centro de control de nuestro proyecto de vida. En él se fraguan y toman las decisiones. Allí radican nuestros valores y se conforma nuestra comprensión del mundo y cómo vivimos en él. Por eso la Biblia afirma que sobre todo debemos guardar nuestro corazón porque es la fuente de nuestro proyecto vital (Proverbios 4:23). Una de las características que tiene el corazón es su carácter engañoso. El problema es que nos engaña incluso a nosotros mismos. Somos capaces de hacer las cosas más correctas del mundo con las motivaciones más incorrectas. Lamentablemente no hay peor engaño que aquel que uno se infringe a sí mismo. La ciencia nos ha enseñado una curiosa relación entre el corazón y el cerebro. El primero, toma decisiones, genera actitudes, motivaciones, valores; el segundo,...

TIBIO

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  Conozco tu comportamiento; no eres ni frío ni caliente, y más te valiera ser una cosa o la otra, ¡Pero sólo eres tibio!... y por eso voy a vomitarte de mi boca. (Apocalipsis 3:15) Cuando hoy temprano en la mañana leía este pasaje me preguntaba qué significaría en mi vida ser tibio. Es fácil desviar la mirada hacia otros y verlos como tibios. Hacer esto es de gran ayuda pues no es preciso mirarse a uno mismo. Varias cosas vinieron a mi mente; lo relacioné con los pecados de omisión. Ciertamente no soy un pecador empedernido, no soy de los que hace el mal, más bien soy de los que pudiendo hacer el bien no lo hacen (creo que así me calificaría Santiago, el hermano de Jesús). Soy aceptablemente moral, me abstengo del mal en la medida de lo posible. El problema es que también me abstengo del bien. También lo relacioné con la involucración en la misión, en la construcción del Reino de Dios, en ser un agente de restauración y reconciliación. De nuevo es la omisión lo que probablemente m...

FALSA IMAGEN

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  Sé también que vas pregonando: "soy rico, estoy forrado de dinero y nada necesito". ¡Pobre infeliz! ¿No sabes que eres miserable y pordiosero y ciego y desnudo? (Apocalipsis 3:17) ¡Qué contraste tan grande entre la percepción que la iglesia de Laodicea tenía de sí misma y la que tenía Dios! ¡Qué punto ciego tan grande de percepción! Lo triste es que esto mismo nos puede pasar a nosotros, tanto a nivel personal como comunitario, que estemos instalados en una autocomplacencia que vaya construyendo en nosotros mismos una imagen cada vez más lejana de la que Dios tiene. Y cuando no percibimos la realidad tal y como es no podemos hacer nada para gestionarla, modificarla, cambiarla. Por eso es tan importante exponer nuestras vidas personales y comunitarias al escrutinio del Señor para que nos ayude a ver nuestra realidad tal y como es y, consecuentemente, si todavía queda sensibilidad en nosotros, trabajar conjuntamente con Él para introducir los cambios necesarios.  ¿De qué ...

¿QUÉ ES LO QUE NO VEO?

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  "Yo soy el que sondea las conciencias y los corazones y el que dará a cada uno de vosotros según su merecido". (Apocalipsis 2:23b) Cualquiera que conduce sabe (o debería saber) de la existencia de puntos ciegos en nuestros espejos retrovisores. Hay partes de la realidad que no podemos ver y, sin embargo, están ahí. Lo mismo pasa con la vida cotidiana, todos tenemos puntos ciegos. Partes de nuestra realidad que no percibimos pero que pueden ser percibidos por otros y que, sin duda, son percibidos por Dios. El punto ciego, por lo general tiene una connotación negativa. En la conducción puede dar lugar a un accidente, en nuestras vidas a hacernos daños a nosotros mismos u otros. Esos puntos ciegos sólo pueden ser evitados recibiendo retroalimentación por parte de otros. Ahora bien, pues ser que otros no se atrevan a dárnosla o nosotros estemos dispuestos a recibirla porque nuestra débil identidad no sabrá cómo manejarla. Pero Dios si ve y quiere y puede darnos retroalimentació...