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SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 15

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  Del Señor es la tierra y cuanto la llena, el mundo y quienes lo habitan. (Salmo 24:1) Restaurar nuestra relación con la creación de Dios pasa por entender que esta es, tal y como lo indica con claridad meridiana la Escritura, propiedad del Señor y nosotros tan solo somos administradores y mayordomos de la misma. En el contexto bíblico un mayordomo es aquel que está a cargo de los bienes de otro. Tiene como finalidad una buena administración, un cuidado y protección de algo que no es de su propiedad. La mayordomía lleva implícita también la redención de cuentas, es decir, llega un momento en que el administrador o mayordomo debe presentarse ante el propietario y explicar cómo ha usado los bienes que le fueron encomendados (Lucas 16:2) La redención implica que cambia nuestra mentalidad y conducta con relación al uso de los recursos materiales. Nuestros hábitos de consumo han de cambiar teniendo en cuenta criterios como sostenibilidad y un uso adecuado y correcto de los recursos nat...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 14

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  Considero, por lo demás, que los sufrimientos presentes no tienen comparación con la gloria que un día se nos descubrirá. La creación, en efecto, espera con impaciencia que se nos descubra lo que serán los hijos de Dios. Sometida a la caducidad, no voluntariamente, sino porque Dios así lo dispuso, abriga la esperanza de compartir, libre de la servidumbre de la corrupción, la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Y es que la creación entera está gimiendo, a una, con dolores de parto hasta el día de hoy.   Pero no sólo ella; también nosotros, los que estamos en posesión del Espíritu como primicias del futuro, suspiramos en espera de que Dios nos haga sus hijos y libere nuestro cuerpo (Romanos 8:20-23) Porque la rebelión del ser humano fue una catástrofe de dimensiones cósmicas, del mismo modo la redención tiene que alcanzar dimensiones similares. Vimos que el trabajo de Jesús restauró nuestra relación con Dios, con nosotros mismos y con otros seres humanos. También debe...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 13

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  No quiero decir que haya logrado ya ese ideal o conseguido la perfección, pero me esfuerzo en conquistar aquello para lo que yo mismo he sido conquistado por Cristo Jesús. Y no me hago la ilusión, hermanos, de haberlo conseguido ya; pero eso, olvido lo que he dejado atrás y me lanzo hacia adelante. (Filipenses 3:12-13)   En esta aventura de que nuestras rupturas internas sean restauradas conforme nos vamos pareciendo más y más a Jesús, lo importante no es la perfección sino el proceso. La perfección es una trampa que lo pone todo en categorías absolutas, es decir, o todo no nada, o eres perfecto o no lo eres. Contrariamente, el proceso nos habla de progreso, de crecimiento, de movernos en la dirección correcta. La perfección se obsesiona por lo que falta; el progreso, sin olvidar lo que falta, se centra en lo logrado y lo celebra. Nosotros somos y siempre seremos hasta que nos encontremos en la presencia del Padre personas en proceso.   El propio Pablo nos comparte su p...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 12

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  Queridos amigos, ya somos hijos de Dios, pero él todavía no nos ha mostrado lo que seremos cuando Cristo venga; pero si sabemos que seremos como él, porque lo veremos tal como él es. (1 Juan 3:2-3)   Para mí lo más significativo de este pasaje es la afirmación: “todavía no”; es importante porque, por un lado, apunta hacia un destino claro y definido, ser como Jesús, algo que ya desarrollé en la entrada anterior.  Por otro, nos indica que somos personas que estamos en ese proceso, que todavía no se ha completado, no se ha realizado en su totalidad y, como tantas otras cosas, tendrán su culminación en la eternidad.   Esto nos enseña que el proceso de seguir a Jesús es un proceso de redención y restauración en el cual el Maestro va sanando las heridas que el pecado ha causado en nosotros a lo largo de nuestra biografía, sea esta largo o corta. Y conforme esas heridas van sanando la imagen de Jesús se va haciendo más y más evidente en nosotros porque, como ya ha s...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 11

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  Porque a quienes Dios conoció de antemano, los destinó también desde el principio a reproducir la imagen de su Hijo, que había de ser el primogénito entre muchos hermanos.  (Romanos 8:29)   Jesús es identificado en las Escrituras como el nuevo Adán. Jesús tuvo éxito donde Adán falló, en la obediencia. Fue esta la que le llevó a la cruz y, consecuentemente, la que hizo posible nuestra salvación. Cuando miro al Jesús que aparece descrito en los evangelios se producen en mí emociones ambivalentes. Por un lado, tristeza, porque Jesús representa el tipo de ser humano que yo hubiera podido ser si el pecado no me hubiera convertido en la piltrafa que soy. Por otro, esperanza, porque Él representa el ser humano que podré ser conforme permito que Dios haga su trabajo de restauración en mi vida.  Porque, de nuevo, la salvación no consiste únicamente en obtener el tiquete para acceder al cielo, sino esa restauración integral de todo lo que el pecado rompió y fracturó. Se...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 10

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He descubierto el siguiente principio de vida: que cuando quiero hacer lo que es correcto, no puedo evitar hacer lo que está mal.  Amo la ley de Dios con todo mi corazón,  pero hay otro poder  dentro de mí que está en guerra con mi mente. Ese poder me esclaviza al pecado que todavía está dentro de mí.  ¡Soy un pobre desgraciado! ¿Quién me libertará de esta vida dominada por el pecado y la muerte?    ¡Gracias a Dios! La respuesta está en Jesucristo nuestro Señor. Así que ya ven: en mi mente de verdad quiero obedecer la ley de Dios, pero a causa de mi naturaleza pecaminosa, soy esclavo del pecado.  (Romanos 7:21-25)   La rebelión del ser humano contra Dios no solamente rompió nuestra relación con Él y otros seres humanos, también, como indica con tanta claridad el pasaje, nos rompió internamente; algo que ya he desarrollado en otras entradas. Consecuentemente, la salvación también implica una restauración de nuestra fractura interior.   Todos, ...

SER DISCÍPULO EN EL SIGLO XXI. LA GRAN HISTORIA DE DIOS. REDENCIÓN 9

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  Felices los que trabajan en favor de la paz, porque Dios los llamará hijos suyos. (Mateo 5:9) El comentarista bíblico William Barclay hace la siguiente paráfrasis de esta bienaventu- ranza:  ¡Qué feliz es aquel que crea relaciones justas y sanas entre los hombres, porque su acción es obra de Dios! Los rabinos judíos consideraban que el llamamiento más sublime de un ser humano con- sistía en establecer y promover relaciones justas entre las personas. Aquel que hacía eso, que se esforzaba en esa tarea, reflejaba de forma clara el carácter de Dios, pues el Señor es un Dios de paz. Ya hemos visto que una na de las consecuencias evidentes que ha provocado el pecado es una ruptura en las relaciones entre los seres humanos. Enfrentó a Adán y Eva a causa de quién era responsable de la desobediencia. Enfrentó de forma dramática a Caín con Abel produciendo la muerte de este último. Desde esos inicios la tensión, el conflicto y las discordias entre los seres hu...