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ENCUENTROS CON JESÚS: MARÍA, MARTA Y LÁZARO

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  Marta dijo a Jesús: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. (Juan 11:17-46) Hay ocasiones en que como Marta, María o los judíos que acudieron a consolarlas, podemos pensar que si Jesús hubiera estado físicamente presente las cosas en nuestras vidas, con nuestras circunstancias, hubieran sido totalmente diferentes. El Señor no siempre cumple nuestros deseos o satisface nuestras esperanzas. Sin embargo, a diferencia de Marta y María que necesitaban su presencia física, nosotros tenemos la presencia permanente de Jesús que vive en nosotros por medio de su Espíritu y, de esta manera, puede mantener su promesa de estar con nosotros todos los días hasta el fin y no dejarnos huérfanos. Su presencia está garantizada, nuestras expectativas no siempre. Pensemos en Juan el Bautista, el primo de Jesús y de quien dijo elogios y reconocimientos increíbles. Sin embargo, no impidió que fuera injustamente ejecutado por Herodes. Encontrarnos con el Jesús con q...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN HOMBRE 38 AÑOS PARALÍTICO

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Había entre ellos un hombre que llevaba enfermo 38 años. Jesús, al verlo allí tendido y sabiendo que llevaba tanto tiempo, le preguntó: -¿Quieres curarte? (Juan 5:1-18) Aquel hombre se encontraba en el estanque de Betzata, donde cada cierto tiempo un ángel bajaba, removía las aguas y la primera persona que se sumergía en ellas era sanada. Debía ser muy difícil, si no imposible, para una persona impedida el poder llegar a tiempo. Lo sorprendente de este encuentro es que es el mismo Jesús quien toma la iniciativa y le pregunta a la persona si desea ser sanada. El hombre expresa su situación y el Señor le otorga la sanidad.  Jesús no le debía nada a aquel hombre. 38 años de enfermedad no le calificaban para ser sanado más que otras personas que estaban en una situación similar o, tal vez, más grave. Su curación fue única y exclusivamente por la gracia de Dios, para nada relacionada con méritos. Del mismo modo es importante reconocer que el Señor tampoco nos debe nada a ningu...

ENCUENTROS CON JESÚS: LA PROSTITUTA Y EL FARISEO

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A quien poco se le perdona, poco amor manifiesta.... Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz. (Lucas 7:36-50) En este encuentro tenemos dos personajes bien diferentes, incluso podríamos afirmar que incompatibles entre sí. Por un lado un fariseo que desconocemos qué le impulsó a invitar al Maestro a su casa. Si sabemos, porque el propio Jesús lo afirma, que mostró una total falta de cortesía hacia él. Tal vez le motivó la curiosidad, tal vez quería ponerlo en evidencia. Nada nos dice el texto al respecto. Por otro lado, una prostituta, una mujer de pésima reputación que en público, sin ningún pudor, con total ausencia de vergüenza, otorgó a Jesús un tratamiento excepcional, una expresión increíble de amor y respeto. Algo que el Señor aceptó y, precisamente, le valió el reproche y la descalificación por parte del fariseo anfitrión.  Sin embargo, Jesús, no sólo no rechazó el acto de aquella mujer pecadora, antes al contrario, lo aceptó y dijo tres g...

ENCUENTROS CON JESÚS: PERSONAS QUE FUERON ALIMENTADAS

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  Estoy seguro de que me buscáis no por los milagros que habéis visto, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Deberíais preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os dará el Hijo del hombre, a quien Dios Padre ha acreditado con su sello. (Juan 6) Las personas que participan de este encuentro con Jesús son parte de las que poco antes habían experimentado el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Honestamente, puedo entender su razonamiento: hay alguien que tiene la capacidad de sacar pan y peces de la nada, de calmar nuestra hambre de forma permanente, hagámosle rey. Consecuentemente, comenzaron un viaje arriba y abajo a lo largo del lago en busca de Jesús. Ellos buscan satisfacer sus necesidades materiales; Jesús les indica que ese no es el propósito de su venida. No que no las considere importantes, si así fuera, no los habría alimentado, sino que hay otras necesidades m...

ENCUENTROS CON JESÚS: UNOS NIÑOS

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Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios... y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. (Marcos 10:13-16) ¡Vaya reprimenda que recibieron los discípulos! Las traducciones suavizan mucho la reacción del Maestro ante su conducta. Literalmente el texto dice que Jesús se airó. Muy pocas veces reacciona tan fuertemente, señal de la seriedad de la situación. La ira, contra lo que habitualmente pensamos, no es una reacción errónea. Se produce cuando nuestro código moral o ético ha sido quebrantado, cuando percibimos una situación que consideramos injusta. El problema es cuando la ira se descontrola y se convierte en rabia. Un niño era un ser sin importancia en aquella época. Muchos morían en la infancia. Sus opiniones no contaban y se consideraba que no debían importunar ni mol...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN PADRE ASALTADO POR LAS DUDAS

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  ¡Cómo "si puedes"! Para el que tiene fe todo es posible. Entonces el padre del muchacho exclamó: -¡Yo tengo fe, pero ayúdame a tener más! (Marcos 9:14-29) Hay muchas sanidades y liberaciones en los relatos de los evangelios, sin embargo, cada una de ellas nos muestra un matiz, o bien de Jesús, o bien de la persona que ha sido beneficiada con esa intervención del Maestro. Consecuentemente, se vuelven tipos con los que nosotros nos podemos sentir identificados. En esta ocasión nos encontramos con alguien que, sin duda, creía que Jesús podía hacer algo por su hijo, de lo contrario no lo habría llevado hasta allí. Pero puedo imaginar que su fe se vio golpeada ante la incapacidad de los discípulos por ayudar a su hijo. La conversación entre el padre y Jesús me parece de lo más normal. Me lo parece porque me puedo sentir muy identificado con él [con el papá, no con Jesús :-) ] puesto que a mí, a menudo, me suceden cosas similares; creo pero me asalta la duda. N...

ENCUENTROS CON JESÚS: UNA MUJER DE SAMARIA, NECESIDADES BÁSICAS

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  Todo el que bebe de este agua volverá a tener sed; en cambio, el que beba del agua que yo quiero darle, nunca más volverá a tener sed sino que ese agua se convertirá en su interior en un manantial capaz de dar vida eterna. (Juan 4:1-26) Aquí podemos ver un contraste claro entre el agua que viene del exterior para calmar la sed; agua que debe ser tomada una vez tras otra porque la necesidad vuelve a aparecer, y el agua que nace desde nuestro interior que la calma de manera definitiva. Es evidente que el Maestro no esta hablando de agua ni sed material; se está refiriendo a la sed de sentido y significado que todos los seres humanos tenemos. Una sed que cada uno trata de calmarla como buenamente puede, sabe y le dejan. Una sed que inteligentemente es explotada por nuestra sociedad que, como bien sabemos, genera esperanzas y expectativas que no puede satisfacer.  La mujer de Samaria intentó satisfacerla por medio de la relación de intimidad con los hombres (...