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UNA CULTURA DE GRACIA

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Hijo único del Padre, lleno de gracia y verdad. (Juan 1:14) Todas las organizaciones tienen su cultura, y no podemos olvidar que la iglesia también es, además de un ente espiritual, una organización. La cultura se define como el conjunto de valores, normas y pautas de conducta que comparten los miembros de la organización y que se ven reflejados en los comportamientos de estos. Las personas moldean la conducta y después esta les moldea a ellos y a todos lo que en el futuro formarán parte de esa organización.  Echo de menos una cultura caracterizada por la gracia. Una cultura en la que ésta esté presente y determine las conductas de los seguidores de Jesús hacia ellos mismos, otros y el mundo en general. Es interesante que Juan afirma que Jesús vino lleno de gracia. No vino lleno de juicio y condena. No vino lleno de intolerancia hacia los pecadores. No vino para condenar al mundo sino, en sus propias palabras, para salvar al mundo. En el versículo 17 de su prólogo ...

NO ES POR VISTA, ES POR FE

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y caminamos guiados por la fe y no por lo que vemos. (2 Corintios 5:7) ¿Qué ves en esta fotografía? Es totalmente ambigua. El diccionario define el término ambiguo de la siguiente manera:  Que   puede   entenderse   de   varios   modos   o   admitir   distintas  interpretaciones   y   dar ,  por   consiguiente ,  motivo   a   dudas ,  incertidumbre   o   confusión . Pues bien, así es la realidad en la que nos ha tocado vivir. Todavía me sorprende cuántos seguidores de Jesús se alimentan principal, si no exclusivamente, de los medios de comunicación; especialmente de aquellos que confirman sus pensamientos ¿o deberíamos decir sus prejuicios? para conformar su visión de la realidad y, consecuentemente, determinar su estilo de vida. El apóstol Pablo indica que no debemos ser así. Nosotros no nos guiamos ni construimos nuestro proyecto de vida en base a la real...

DISTORSIÓN

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Pero Jesús se volvió y le dijo a Pedro: —¡Apártate de mí, Satanás, pues eres un tropiezo para mí! Tú no ves las cosas como las ve Dios, sino como las ven los hombres. (Mateo 16:23) La ilusión de ver. Dice el refrán de la lengua castellana que no hay peor ciego que aquel que no quiere ver. Del mismo modo podríamos afirmar que el más iluso es aquel que está convencido de que lo que ve es real. Jesús afirma que por defecto nosotros no tenemos la misma visión que tiene Dios de la realidad. Desde el momento de la Caída, es decir, cuando como género humano decidimos vivir al margen del Señor, de su jurisdicción y autoridad, nuestra percepción de cómo somos, cómo son los otros y cómo es, en definitiva, la realidad, se ha visto afectada por el pecado. Ya no vemos las cosas como las ve Dios. De hecho, es mi convicción que parte del proceso de discipulado consiste, precisamente, en recuperar la vista, volver a ver, apreciar de nuevo la realidad tal y como esta es vista por el Pa...

LA MIRADA

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Los ojos son lámparas para el cuerpo. Si tus ojos están sanos, todo en ti será luz;   23 pero si tus ojos están enfermos, todo en ti será oscuridad. Y si lo que en ti debería ser luz, no es más que oscuridad, ¡qué negra será tu propia oscuridad! (Mateo 6:22-23) Alguien afirmó que no vemos el mundo tal y como es, sino tal y como somos nosotros. Es decir, vemos lo que queremos ver. Somos selectivos en nuestra mirada. Aceptamos todo aquello que encaja con nuestra visión del mundo y la realidad y rechazamos todo aquello que no encaja en la misma. En el Israel de la época de Jesús se creía que los ojos eran la ventana para la vida interior, para el alma. Del mismo modo que los vidrios en una ventana pueden filtrar la luz, disminuir su intensidad, tintarla de color o incluso impedir total o parcialmente su entrada, lo mismo sucede con nuestros ojos.  La idea es que puede darse el caso de que no veamos la realidad tal y como la ve Dios, sino tal y como la ven nuestro...

LA EVALUACIÓN

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Sondéame, oh Dios, conoce mi  corazón. (Salmo 139:23) Hay una bien conocida frase que afirma que quienes no conocen la historia están condenados a repetirla. Personalmente, haciéndome eco de esa afirmación, diría que sin reflexión no hay transformación. Si de tanto en tanto no nos paramos para mirar hacia atrás y ver si estamos andando de forma correcta, tenemos enormes posibilidades de acabar perdiéndonos en nuestro proyecto vital. No lo olvidemos, movimiento y dirección no son sinónimos. Podemos caminar rápido, motivados y con entusiasmo, pero yendo en la dirección contraria a la que deberíamos ir.  Una vez más quiero afirmar que el día es la unidad de tiempo que el Señor nos ha dado para vivir; un día cada vez. He hablado de la importancia que tiene la forma en que lo comenzamos porque determina, en buena medida, como lo viviremos. He insistido en empezar alineándonos con Dios y su voluntad, siendo intencionales en vivir como agentes de resta...

LA PAUSA

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Daniel acostumbraba a orar tres veces al día. (Daniel 6:11) Muchas personas que me conocen saben que cada cierto tiempo paso unos días de retiro personal en el monasterio benedictino de Montserrat, ubicado en una montaña no excesivamente lejos de Barcelona, la ciudad donde resido. Me gusta porque es un lugar aislado de la ciudad donde puedo disfrutar del silencio y el entorno adecuado para encuentros especiales con Dios.  Los monjes tienen siete periodos de oración reglados a lo largo del día. Se basa en lo que afirma el Salmo 119:164-166, donde el salmista indica: siete veces al día te alabaré. Así pues, no importa lo que estén haciendo en esos momentos, cuando suena la campana los monjes se dirigen a la capilla para llevar a cabo su tiempo de oración. De nuevo me gustaría que pudiéramos distinguir entre el fondo y la forma.  El fondo que pretenden esos tiempos de oración es no olvidarnos del Señor y la centralidad que debe tener en nuestras vidas. Él es ...

EL ENCUENTRO

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Oh Señor, por la mañana escuchas mi voz; de madrugada ante ti me presento y me quedo esperando. (Salmo 5:3) Uno de mis temas favoritos es la productividad personal; es decir, de qué modo podemos utilizar mejor nuestro tiempo. Al fin y al cabo, nuestro tiempo es nuestra vida, pues la misma está compuesta de tiempo;  de hecho, tiempo y vida serían claramente sinónimos. Un gran número de especialistas en el campo del autoliderazgo coinciden en afirmar que la forma en que comenzamos el día determinará, en buena medida, cómo la viviremos. Marcará el ritmo, los énfasis, el sentido, la dirección y el propósito.  No deja de ser significativo que el salmista nos invite a comenzar el día con un encuentro con Dios. Intencionalmente yendo ante su presencia para comenzar el día ubicándonos a nosotros mismos con relación a Él, a nosotros mismos y a nuestro prójimo. Comenzar el día pidiendo, nuevamente de forma intencional, que nos ayude a vivir esa pequeña unidad ...