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LEVÍTICO PARTE III/ NORMAS SOBRE LA PUREZA E IMPUREZA RITUAL/ CAPÍTULO 11

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Yo el Señor, soy vuestro Dios; vosotros, por tanto, debéis santificados y ser santos, porque yo soy santo; así que no os contaminaréis con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. Todo este capítulo se centra en hablar acerca de los animales puros e impuros, también acerca del contacto con los cadáveres de unos y otros y como estos convertían a la persona en ritualmente impura temporalmente. Lo interesante de toda esta argumentación era que algo externo a la persona la convertía a esta en impura y, por tanto, incapacitada e indigna para la relación con Dios. Consecuentemente, una persona podía seguir todas las reglas prescritas y, desde el punto de vista religioso, ser una persona pura, apta para participar en la vida religiosa de la comunidad. Ahora bien, si el exterior estaba protegido, nada se indica acerca del interior de la persona. Limpio por fuera, sucio por dentro.  Jesús, el Dios hecho ser humano, da un paso más allá y, por cierto,...

LEVÍTICO PARTE II/ EL ORDEN DEL CULTO/ CAPÍTULO 10

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Mostraré mi santidad a los que se acerquen a mí. Dios causa la muerte de Nadab y Abihú, hijos de Aarón, porque ofrecen ante el Señor un fuego indebido. Este pasaje no es fácil, ni de explicar, ni de procesar para un seguidor de Jesús, mucho menos para una persona que no lo sea. Al leerlo vino a mi mente un pasaje similar, la muerte de Ananías y Safira narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Ambos pierden la vida por una mentira. Pienso cuántas veces el Señor me hubiera tenido que quitar a mí la vida por haber ofrecido fuego extraño y por haber mentido. No me considero mejor que esos dos infelices que perdieron su vida y, probablemente, he acumulado más motivos por haber atentado contra la santidad del Señor. Al escribir esto vienen a mi mente las palabras del profeta Jeremías,  Por la misericordia de Jehová  no   hemos   sido   consumidos , porque nunca decayeron sus misericordia s. En definitiva este pasaje me enseña a no pe...

LEVÍTICO PARTE II/ EL ORDEN DEL CULTO/ CAPÍTULOS 8 Y 9

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Entonces Moisés hizo que se acercaran Aarón y su hijos y los lavó con agua. Estos dos capítulos, entre otras cosas, narran el comienzo del ministerio sacerdotal de Moisés y de sus hijos. Previo al mismo fue necesario purificarlos y parte del rito de purificación consistía en lavarlos y, de ese modo, quitar toda suciedad e inmundicia. El simbolismo es claro, no podemos estar sirviendo al Señor -algo a lo que todos los seguidores de Jesús hemos sido llamados y no únicamente aquellos que están dedicados a "pleno tiempo"- si hay cosas en nuestras vidas que nos hacen impuros e inadecuados para el servicio. Estamos hablando acerca de valores, prioridades, estilos de vida, acciones, omisiones, motivaciones, pensamientos, conductas que están en contradicción con los valores del Reino y del seguimiento de Jesús. No estamos insinuando una perfección, inexistente por otra parte en cualquier discípulo de Jesús, sino una consistencia, una intencionalidad, un progreso en...

LEVÍTICO PARTE I/ LA REGULACIÓN DE LOS SACRIFICIOS/ CAPÍTULOS 6 Y 7

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Cualquier cosa con la que entren en contacto quedará consagrada. Los sacrificios ofrecidos al Señor eran tan sagrados que cualquier cosa, como dice el versículo, que entrara en contacto quedaba, de forma automática consagrada. Esto me lleva a pensar en el hecho de que conforme vamos caminando en cercanía e intimidad con Jesús nos vamos pareciendo más y más a Él y su carácter se hace manifiesto en nuestras vidas. Poco a poco nos vamos convirtiendo en pequeños "Jesuses" que, aunque de forma siempre imperfecta, se van pareciendo a Él, es decir, al tipo de ser humano que Dios siempre tuvo en mente y que el pecado convirtió en inviable. Por eso la comunión, el pasar tiempo con Dios es algo tan básico y fundamental para todo seguidor de Jesús. Los antropólogos han establecido que los pueblos se moldean en la imagen de los dioses que adoran, se vuelven como ellos. Necesitamos pues ser mejores adoradores para ser más como Jesús.

LEVÍTICO PARTE I/ LA REGULACIÓN DE LOS SACRIFICIOS/ CAPÍTULO 5

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Pues bien, el que se haya hecho culpable de alguna de estas cosas, confesará su pecado y como ofrenda de purificación por el pecado cometido presentará al señor una hembra de sus rebaños; una oveja o una cabra. De esta manera el sacerdote hará expiación por el pecado de esa persona. El capítulo 5 de Levítico habla de pecados que son cometidos contra Dios y contra el prójimo pero que no lo han sido de modo intencional. Tiene todo el sentido pues en ocasiones nuestras acciones no tienen una motivación o intención errónea y, sin embargo, el resultado no es el esperado.  Ya el salmista le pidió al Señor  ¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que   me   son   ocultos (Salmo 19:11-13)  Esto nos invita al hábito de la reflexión personal sobre nuestro estilo de vida, a la necesidad de pararse con cierta frecuencia y valorar cómo estamos viviendo y tratar, en la medida de lo posible, de percibir nuestros propios errores, aquellas c...

LEVÍTICO PARTE I/ LA REGULACIÓN DE LOS SACRIFICIOS/ CAPÍTULO 4

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Si es el sacerdote ungido el que ha pecado haciendo con ello culpable al pueblo, ofrecerá al Señor un novillo sin defecto alguno como ofrenda de purificación por el pecado que ha cometido. El sacerdote no es inmune al pecado y tiene que lidiar con esa realidad en su propia vida. No está exento de tener que ofrecer los mismos sacrificios que ha de ofrecer cualquier persona del pueblo para que su pecado pueda ser perdonado. En este sentido el sacerdote es igual que los demás, un mortal, alguien de carne y hueso. Nosotros somos mortales, de carne y hueso y tenemos el mismo problema de pecado que tienen aquellos que no son seguidores de Jesús. La diferencia radica, no en nuestra superioridad moral o nuestra bondad natural, sino en el hecho de que ese pecado ha sido perdonado por Jesús. Sin embargo, compartimos con el resto de los seres humanos la responsabilidad y la culpa y la realidad de que somos pecadores y seguimos pecando debería darnos una actitud de mucha misericordi...

LEVÍTICO PARTE I/ LA REGULACIÓN DE LOS SACRIFICIOS/ CAPÍTULO 3

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El animal no deberá tener defecto alguno. La idea es que a Dios le ofrecemos lo mejor que tenemos. Ya el profeta Malaquías en el capítulo 1 daba voz a la queja del Señor porque las ofrendas que se le traían eran simplemente los animales sobrantes, los enfermos, los débiles, los defectuosos.  Esto me lleva a pensar en la calidad de aquello que le damos a Dios, la calidad de nuestro tiempo y de nuestro servicio. Muchos de nosotros simplemente consumimos y no le ofrecemos nada a nuestro Dios. Tenemos agendas llenas o simplemente estamos ocupados y centrados en nuestra propia y no nos queda tiempo para el Reino de Dios y actuar como agentes de restauración en un mundo roto. Otros, por el contrario, si que ofrecemos algo al Señor, sin embargo, nuestro servicio no tiene la calidad que espera y merece nuestro Dios. Hacemos las cosas, si, pero de cualquier manera, con desidia, con quejas y sin ningún gozo. Lo hacemos porque no tenemos más remedio que hacerlo pero nuestro...