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SALMO 124. RECONOCER

Si el Señor no hubiera estado de nuestra parte... El escritor del salmo vuelve su vista atrás, pone el pasado en perspectiva y reconoce todo lo que hubiera pasado o dejado de acontecer de no haber sido por la intervención del Señor en su vida y, como se supone que el poema lo escribió el rey David, en la del pueblo de Israel . Al leer estas palabras he llevado a cabo el mismo proceso, mirar hacia atrás con la perspectiva que siempre da el tiempo y la distancia y pensar qué hubiera sido de mi vida de no haber mediado la intervención de Dios, si no hubiera estado de mi parte. Me ha parecido muy importante este ejercicio de intencionalmente ver y reconocer las huellas de la intervención del Señor, no pensar que las cosas han sucedido o dejado de suceder única y exclusivamente como fruto de la casualidad, el azar o, aun peor, mis logros e intervención. Me he dado cuenta que es importante intentar ver la intervención de Dios con un triple propósito, reconocer, celebrar y cimentar nuestra c...

SALMO 123. TEN COMPASIÓN

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Ten compasión de nosotros, Señor; ten compasión de nosotros. El salmo 123 es una breve oración de confianza en la que el poeta le pide a Dios que tenga compasión de él y su situación. De todo lo leído ha sido lo que ha llamado y capturado mi atención, esta petición de ayuda, de compasión. He pensado en qué significa que Dios tenga compasión de mí. El sentido original de la palabra compasión es sufrir juntamente con alguien, identificarse con su situación y su dolor, ir más allá de la mera lástima para implicarse personalmente . Ha venido a mi mente que, ni más ni menos, eso mismo es lo que Dios ha hecho por nosotros en la persona de Jesús, identificarse hasta el máximo con la experiencia humana incluyendo la muerte. Tomando la iniciativa de sufrir intencionalmente para que pudiéramos ser restaurados de todo el dolor y sufrimiento que ha provocado el pecado. Que Dios tenga compasión de mí no significa, necesariamente , como a menudo pensamos, que Él ha de librarnos de todas las difi...

SALMO 122. PAZ Y BIEN

Que haya paz en tus murallas; Que haya seguridad en tus palacios. Y ahora, por mis hermanos y amigos, dire : Que hay paz en ti. Por el templo del Señor nuestro Dios, procuraré tu bien. Salmo dedicado a Jerusalén, centro de la espiritualidad de Israel , la ciudad de Dios. El poeta invita al pueblo a orar por la paz y el bienestar, buscar el bienestar de la ciudad. No es mi caso ni la aplicación para mi vida personal, sin embargo, hay dos grandes principios que se desprenden de este poema y que puedo aplicar y ambos hacen eco en las palabras de Jesús. El primero es ser un pacificador o buscador de la paz. El propio Jesús, a quien sigo, afirmó que los pacificadores serían reconocidos como hijos de Dios. El segundo es hacer el bien, que implica buscar activamente el hacer bien a todos aquellos que lo necesitan. En la búsqueda del bien del otro reflejo el carácter de mi Dios que hace bien a todos sin distinción. Dos aspectos, pues, a cultivar en mi carácter y vida, ser pacificador y busca...

SALMO 121. NUNCA

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¡Nunca permitirá que resbales! ¡Nunca se dormirá el que te cuida! No, el nunca duerme; Nunca duerme el que cuida de Israel. Me encanta el salmo 121, siempre que lo leo no puedo dejar de pensar en el Camino de Santiago y los años que llevo vinculado con esa ruta de peregrinación. Es el salmo del peregrino y, sin pensamos que la vida es como un peregrinaje, es un salmo ideal para la vida, pare reflexionar sobre ella. Todo el salmo es una delicia, un canto al compromiso que Dios tiene con nuestras vidas, sin embargo, mi vista se posó sobre las palabras del versículo 3 aquí reproducidas. Está claro que las mismas tienen como finalidad el producir seguridad y confianza en el peregrino. En las pocas líneas de ese versículo por cuatro veces se repite la palabra nunca ¡Cuatro veces en esas poca palabras! Es claro y evidente que no se trata de una casualidad, antes bien de un deseo intencional de mostrar el compromiso que Dios tiene con la vida de cada seguidor. De esas cuatro...

SALMO 120. LLAMO AL SEÑOR

Cuando estoy angustiado, llamo al Señor, y Él me resonde. Este ha sido el mensaje más significativo del salmo ¡Parece mentira que ya haya acabado el salmo 119! Estas palabras me han hecho pensar en dos cosas diferentes. Primero, a quién clamo cuando estoy en dificultades. Se sobreentiende que estamos hablando de dificultades vitales, no de la caldera de la calefacción estropeada. Dónde busco la ayuda, la orientación, el consejo, la solución. El poeta declara ser en el Señor en quien busca ayuda en momentos de angustia. Pero el pensamiento cuidadoso me ha hecho ver que no necesariamente siempre es así conmigo mismo y puedo buscar ayuda en otras fuentes muy variadas. Mis segundos pensamientos han sido hacia la respuesta de Dios. Es interesante porque creo de todo corazón que Él siempre responde, pero también me doy cuenta que los creyentes, a menudo, confundimos la respuesta de Dios con su confirmación o intervención de la manera que nosotros queremos. Dicho de otro modo, Él siempre resp...

SALMO 119. VEN EN BUSCA MIA

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Lleguen mis gritos, Señor, a tu presencia; ¡Dame entendimiento conforme a tu palabra! Llegue mi oración a tu presencia; ¡Líbrame, conforme a tu promesa! Brote de mis labios la alabanza, pues tú me has enseñado tus leyes. Entonen mis labios un canto a tu promesa, porque todos tus mandamientos son justos. Esté lista tu mano a prestarme ayuda, porque he preferido tus preceptos. Señor, ¡deseo que me salves, y me siento feliz con tu enseñanza! Quiero vivir para alabarte; que tu justicia me ayude. Me he extraviado como una oveja, ¡Ven en busca mía, pues no me he olvidado de tus mandamientos. He llegado al final del salmo 119. Ha sido una experiencia difícil de definir porque nunca me había entretenido tanto en mirar en profundidas este poema, el capítulo más largo de la Biblia. Doy gracias a Dios por todo lo aprendido. Algunos días han sido más desafiántes y motivadores que otros. Ha habido ocasiones en que las palabras me han parecido repetitivas pero, así es la vida y la dieta alimentaria,...

SALMO 119. CONOCES MI CONDUCTA

Hombres poderosos me persiguen sin motivo, pero mo corazón reverencia tus palabra. Yo me siento feliz con tu promesa, como quien se encuentra un gran tesoro, Odio la mentira, no la soporto; pero amo tu enseñanza. A todas horas te alabo por tus justos decretos. Los que aman tu enseñanza gozand de mucha paz. y nada les hace caer. Señor, espero que me salves, pues he puesto en práctica tus mandamientos. Yo obedezco tus mandatos y los amo de todo corazón. Yo obedezco tus preceptos y mandatos; ¡Tú conoces toda mi conducta! Esta es la penúltima estrofa del salmo. Aparentemente no hay nada de novedoso en ella después de leer las veinte anteriores. El tema central del salmo es la palabra de Dios, su importancia y sus beneficios para el seguidor de Jesús. Mi atención se centró en la última línea de la estrofa. El hecho de pensar que Dios conoce toda mi conducta. Extrañamente, ser consciente de esta realidad no me produce ningún miedo. Al leerl...