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David ya está reinando sobre el pueblo de Israel. En el capítulo 5 los filisteos, enterados de la existencia del nuevo monarca deciden acabar con él lo antes posible y juntan su ejército con este propósito Enterado de los planes del enemigo, el pasaje nos dice que David, consultò al Señor , acerca de la estrategia militar que debería tomar. No es habitual hacer este tipo de consultas. Un buen militar, y David, lo era, toma las decisiones en función de la fuerza del enemigo, la ubicación del mismo, sus propios recursos y el lugar donde la batalla puede llevarse a cabo. David no actuaba así y, a lo largo de su vida, hemos visto en el pasado y seguiremos viendo en el presente que consultar la Señor era algo muy incorporado a su vida. Me desafía a hacer lo mismo en mi vida, a incorporar el consultar a Dios en mi rutina, a no tomar decisiones, incluso aquellas para las que me considero altamente preparado y capacitado sin antes haberlo hablando con Él y, esperar y encontrar en Él una nueva ...

DE FORMA NATURAL

Comienzo la lectura del segundo libro del profeta Samuel. En los primeros capítulos se narra la ascensión al trono de David, primero tan sólo como rey de Judá, posteriormente sobre toda la nación de Israel. Sin embargo todo esto no sucedió sin enfrentamientos armados, intrigas palaciegas, asesinatos e incluso traiciones. Dios le había prometido a David que sería rey de su pueblo y, por fin, después de muchos años la promesa se llevaba a cabo. Hay dos cosas que me llaman la atención, el tiempo transcurrido entre la promesa y su cumplimiento y en segundo lugar que las cosas se sucedieron de maneras digamos, muy naturales, poco sobrenaturales. En cuanto al tiempo, ya he visto anteriormente que David era un hombre que sabía esperar al momento de Dios y lo hacía pacientemente y sin intentar encontrar atajos para que se cumpliera la voluntad de Dios. En cuanto a la forma, veo que el Señor con mucha frecuencia se manifiesta y obra en medio de la normalidad y no siempre, como nosotros ...

PUSO SU CONFIANZA EN EL SEÑOR

El capítulo 30 del primer libro de Samuel cuenta una interesante historia. David, al escapar de Saúl se refugió en territorio filisteo y se enroló como mercenario en el ejército de uno de los reyes del país. Los filisteos decidieron hacerle la guerra a Saúl y David, como mercenario, tuvo que acudir a pelear con su amor. Sin embargo, su presencia no fue bien acogida por el resto del ejército filisteo que pensó que, en un momento dado, David podría pasarse al enemigo. Como consecuencia, le pidieron que se retirara y no participara en la batalla. Cuando regresó con sus hombres al campamento se dio cuenta que este había sido asaltado y destruido y todas las familias de sus hombres, incluidas la suya propia, habían sido tomados como rehenes y llevados al territorio de Amalec. Los guerreros de David no se sintieron muy contentos con la situación y querían sublevarse contra él, a quien culpaban de lo que había sucedido. Puedo imaginar la tremenda presión a la que David debió de verse so...

A SU TIEMPO

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David había sido ungido como rey de Israel por el profeta Samuel . Saúl , el actual rey había sido desechado por el Señor a consecuencia de su desobediencia. El rey fue desarrollando una actitud de celos hacia David e intento matarlo en varias ocasiones. Percibía, no sin razón, al joven David como una amenaza contra el futuro de su dinastía. Como consecuencia David tuvo que huir de la corte y vagar por los desiertos de Judá con el rey pisándole los talones y buscando la oportunidad propicia para acabar con él. Un buen número de los capítulos del primer libro de Samuel están destinados a narrar estas peripecias. David sabía que tenía que ser rey, había sido señalado como tal por el profeta, sabía que llegaría el momento en que comenzaría una nueva dinastía, era simplemente una cuestión de tiempo. De tiempo y, entre tanto, salvar su vida. Los capítulos 24 y 26 muestran dos oportunidades en que David pudo acabar con la vida del rey Saúl . En poco tiempo, en dos ocasiones, la vida del m...

BUEN CONSEJO

Sigo con la lectura del primer libro de Samuel. El capítulo 25 narra la historia de Nabal, su mujer Abigail y la relación que ambos tuvieron con David. David había estado protegiendo a los pastores y rebaños de Nabal y este, en vez de ser agradecido por ello, despreció a David y se negó a darle alimentos y provisiones. David montó en cólera y decidió hacer una expedición de exterminio prometiéndose a sí mismo que al amanecer del día siguiente no quedaría ningún varón con vida en la casa de Nabal, incluídos sus criados. Abigail tuvo conocimiento de la torpeza y estupidez conque había actuado su marido y el peligro en que se encontraba su casa y familia y decidió llevarle a David las provisiones que había pedido y trató de disuadirlo de sus intenciones violentas. En el versículo 32 del capítulo 25 podemos leer: David le contestó: ¡Bendito sea el Señor, Dios de Israel, que te ha enviado hoy a mi encuentro! ¡Bendita tu sensatez y también tú que he has impedido hoy derramar sangre y tomarme...

LAS ARMAS CORRECTAS

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Y todos los aquí reunidos reconocerán que el Señor da la victoria sin espadas ni lanzas, pues esta es la guerra del Señor y él os entregará en nuestro poder. ( 1 Samuel17:47) Estas palabras fueron pronunciadas por David justo antes de su victorioso encuentro con el gigante Goliat. Saúl, el rey del Israel, le había recomendado al joven pastor que se pusiera su armadura y usara su casco y espada. Pero aquello no resultó. David se sentía encorsetado y ni sabía, ni podía moverse con libertad. Prefirió usar las armas a las que estaba acostumbrado, la honda y las piedras. Pero Divid tenía una perspectiva correcta del conflicto y así lo verbalizó. Las batallas de Dios, por decirlo de alguna manera, no se luchan con las armas del mal, sino con otro tipo de armas, armas espirituales. Pienso en el mundo donde vivimos y como el mal en todas sus dimensiones y manifestaciones gana y gana terreno y como los hijos de Dios estamos llamados a enfrentarlo. Sin embargo, de David puedo aprender que no pue...

PÚBLICO Y PRIVADO

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¿Acaso el Señor valora más los holocaustos y sacrificios que la obediencia a su palabra? Mira, la obediencia vale más que el sacrificio y la docilidad más que la grasa de carneros. En cambio, la rebeldía es como el pecado de espiritismo, y la arrogancia, como el delito de idolatría. Puesto que has rechazado la palabra del Señor, él te rechaza como rey (1 Samuel 15:22-23) Estas palabras se las dijo Samuel a Saúl después que el monarca regresara de su incursión a Amalec. El texto habla por sí mismo y se explica con total claridad. Mi reflexión personal es acerca del contraste entre la expresión pública de nuestra fe -los sacrificios- y el estado del corazón -la obediencia- Tristemente, nuestro sistema religioso pone el énfasis en lo primero, en ocasiones, en detrimento de lo segundo. Mientras nosotros valoramos la práctica pública de la fe, el Señor valora la devoción privada, el estado de nuestro corazón y, la salud del mismo se manifiesta en una obediencia a sus mandamientos.