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JESÚS, NO HACE FALTA COMPETIR CON OTROS.

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  «Pues eres precioso a mis ojos, muy importante, y te quiero». (Isaías 43:4) Siempre me ha llamado la atención la parábola que contó Jesús acerca de un fariseo que, mientras oraba, se comparaba con un recaudador de impuestos. Daba gracias a Dios porque se consideraba mejor que él: más espiritual, más santo, más dedicado, más fiel y más respetable. Su manera de afirmar su identidad y su valor consistía en mirar al otro desde arriba. «Soy mejor que él». Así respondía a esa pregunta que, de una forma u otra, todos nos hacemos: ¿quién soy? De la misma manera que algunas personas se definen por lo que los demás piensan de ellas, otras construyen su identidad sobre la necesidad de ser mejores que quienes las rodean. «No sé muy bien quién soy, pero sé que soy mejor que tú, y eso me hace sentir valioso». Sin embargo, vivir así produce un profundo desgaste emocional, mental e incluso espiritual. Nos obliga a competir constantemente, de manera consciente o inconsciente. Lo sé por experienci...

JESÚS, LO QUE LOS DEMÁS PIENSAN NO TE DEFINE

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  Y si somos hijos, también somos herederos: herederos de Dios y coherederos con Cristo, ya que ahora compartimos sus sufrimientos para compartir también su gloria.  (Romanos 8:17)   Seguimos con la necesidad de responder a la pregunta acerca de quién somos. Una tendencia, como ya vimos, es definirnos por medio de aquello que logramos, por medio de nuestro estatus, poder, los roles que desempeñamos.   En ocasiones, llegamos a creer que somos lo que los demás piensan de nosotros mismos. Si los demás nos quieren, nos aceptan, nos incluyen; entonces somos valiosos, tenemos dignidad, somos alguien. El problema es que aquello que otros piensan de nosotros nos define. Somos lo que las personas que hay a nuestro alrededor piensan y dicen acerca de nosotros. Cuando esto pasa estamos constantemente gestionando las impresiones, es decir, acomodándonos para no ser rechazados por los demás, para que no nos dejen de lado, para que no nos rechacen. Si no me quieren no soy digno, c...

JESÚS, ¿QUIÉN SOY?

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  Tú eres mi hijo amado; en ti me complazco. (Lucas 3:22)   ¿Quién soy? Es una pregunta latente en todo ser humano. En nuestra sociedad occidental la cuestión está bastante anestesiada. No somos una cultura orientada a la reflexión pues esta produce dolor y tensión. No es fácil pensar sobre uno mismo, los resultados pueden ser demasiado difíciles de soportar. Pero, no importa si la afrontamos o no, la pregunta y la necesidad de saber quiénes somos sigue latente, aunque sea en nuestro subconsciente, y demanda respuestas, las exige y, por lo tanto, las busca.    En ocasiones llegamos a creer que somos nuestros logros. Nos definimos por lo que conseguimos, los objetivos que alcanzamos, el estatus que hemos logrado, el poder vinculado a este. Nos confundimos con nuestros roles y en el fondo del corazón hay un gran miedo a perder el rol; si no soy el líder, el pastor, el director, entonces ¿quién soy? Lo mismo sucede con nuestros logros, porque si estos nos definen y vali...

JESÚS, EN BUSCA DEL PERDIDO

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  En efecto, el Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que estaba perdido. (Lucas 19:9) Jesús entra en casa de Zaqueo y automáticamente es juzgado por hacerlo. El Maestro es bien consciente de que, no al aceptar sino pedir hospitalidad en casa de alguien de mala reputación como lo era el jefe de los recaudadores de impuestos, ponía en tela de juicio su propia reputación a los ojos de los religiosos, los justos, los moralmente intachables.  A Jesús no le importa, nunca le ha importado lo que puedan pensar de Él. Tiene claro su propósito y entiende que esos son los riesgos a correr y los precios a pagar. Su relación con Zaqueo es una más en una serie de encuentros con personas que por su condición étnica, social, económica, política o religiosa son inaceptables a los ojos de gente "buena".  Es interesante que el Maestro no los describe como culpables sino como perdidos. Tendemos a acercarnos al pecado única y exclusivamente como una responsabilidad personal, co...

JESÚS, LA COSA QUE FALTA

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  Jesús entonces, mirándolo con afecto le dijo: Una cosa te falta... (Lucas 10:21) Esta entrada probablemente no es para ti, no refleja tu situación pero, es posible que refleje la de muchos de nosotros. Puede darse el caso que haya en nuestra vida -como la hubo en aquel muchacho rico que se encontró con Jesús- algo que bloquee un seguimiento coherente, maduro, consistente, comprometido con el Maestro. Cuando eso se da nos encontramos en esa incómoda situación de estar nadando y guardando la ropa al mismo tiempo. Por usar el lenguaje bíblico, de no ser ni fríos ni calientes. De ninguna manera nos apartaríamos de Jesús y nos volveríamos, usando la jerga evangélica, "al mundo" pero, tampoco damos el paso de un compromiso más profundo, más definitivo que nos transforme y nos lleve a niveles que desconocemos y, tal vez por eso, tememos la tensión interna, la fricción que experimentamos. Jesús ni fuerza ni forzará. Él nos deja a nuestra propia decisión, invitando permanentemente p...

JESÚS, MIRAR ATRÁS

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  Jesús le contestó: Nadie que ponga su mano en el arado y mire atrás es apto para el Reino de Dios. (Lucas 9:62) La nostalgia es una emoción agridulce que mezcla tristeza y afecto al recordar tiempos, lugares o personas del pasado. Así describe el diccionario la palabra y es lo que vino a mi mente cuando leí este pasaje, sentir nostalgia. La asociación de las palabras del Maestro con la mujer de Lot que se convirtió en estatua de sal al mirar hacia Sodoma cuando huían de la ciudad no fue difícil.  Al discipulado se accede voluntariamente. Uno acepta el señorío de Jesús, es decir, su autoridad sobre todas y cada una de las dimensiones de la vida, porque lo desea. El Maestro invita pero no empuja nadie a entrar en el Reino. Eso sí, invita a seguirlo en una aventura de dejar que nos transforme mientras colaboramos con Él en transformar el mundo. Jesús no engaña, no promete una vida de felicidad según los patrones de esta sociedad, donde todas nuestras necesidades serán satisfech...

JESÚS, APAGA MI SED

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  Señor, dame de esa agua para que no tenga más sed. (Juan 4:15) Por lo general, según dicen los expertos, una persona puede resistir sin agua entre 3 y 5 días. Naturalmente,  hay muchos condicionantes como la edad, la temperatura, el estado de salud general de la persona, etc. Todos los seres humanos necesitamos agua sin importar nuestra condición social, cultural, económica, política, nuestra etnia o nuestra religión. Nos encontramos ante una necesidad básica sin la cual no es posible sustentar la vida.  En el tiempo de Jesús existían dos palabras para referirse a la vida. Por un lado estaba bios, que tiene que ver con las funciones físicas que compartimos con el resto de los seres vivos como, por ejemplo, los animales. Por otro lado estaba zoe, que tiene que ver con la dimensión trascendente de la vida, la que va más allá de la mera existencia física. Zoe tiene que ver con sentido, propósito y significado. Tiene que ver con nuestra realización como seres humanos, ...

JESÚS, LOS QUE NO SON DE LOS NUESTROS

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  Juan le dijo: Maestro, hemos visto a uno que estaba expulsado demonios en tu nombre y se lo hemos prohibido, porque no es de los nuestros. (Lucas 9:49) Hay una perversa tendencia a apoderarnos de Dios y manipularlo en nuestro beneficio, en el de los nuestros. Hay casos extremos que todavía hoy en día se dan cuando creyentes de una determinada religión matan en el nombre de su deidad a los que creen en otra o simplemente no creen. No son de los nuestros ergo podemos masacrarlos. Nuestro dios estará contento, de esta manera lo honramos. Otros casos son más cercanos a nuestra realidad pero responden al mismo principio, la distinción entre ellos y nosotros. Lo podemos ver cuando consideramos que nuestra teología, nuestra manera de interpretar la Biblia, nuestra denominación, nuestra manera de alabar, de hacer iglesia, de discipular y un etcétera tan grande como lo desees es, sino la única -aunque en el fondo así lo creamos- sin duda, la mejor.  Eso, automáticamente, hace que nos...

JESÚS, DEJA QUE PONGA LUZ EN TU VIDA

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  Jesús se dirigió de nuevo a los judíos y les dijo: Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. (Juan 8:12)   La luz ilumina las cosas, pone de manifiesto lo que hay. Jesús afirma ser la luz del mundo, pero, también la luz de las personas, de ti y de mí. En mi propia experiencia la luz del Maestro ha significado poder tener acceso a áreas y realidades de mi vida que de lo contrario hubieran quedado ocultas y al quedar ocultas no hubiera podido hacer nada al respecto con ellas. Pero que las ignorara no significaba que no estuvieran actuando sobre mi vida y, al menos en mi caso, de una manera negativa, muy negativa. En coaching hay una frase que tiene mucho sentido. Afirma que las cosas que ignoramos nos controlan; las que conocemos las podemos gestionar. Cuando permitimos que Jesús eche luz sobre esas realidades, aunque puedan ser dolorosas y no nos gusten, podemos con su ayuda hacer algo al respecto, trabajarlas, permi...

JESÚS, UN POSIBLE SIGNIFICADO DE TOMAR SU CRUZ

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  Si alguno quiere ser discípulo mío, deberá olvidarse de sí mismo, cargar con su cruz cada día y seguirme. (Lucas 9:23) Lo que quiero compartir contigo es una humilde interpretación de estas conocidas palabras de Jesús. La cruz del Maestro es sobre todo y ante todo  un símbolo de entrega y sacrificio por las necesidades de otros, en este caso, la nuestra de restauración y reconciliación con Dios. De tal manera amó Dios al mundo que dio a su Hijo. Los escritores del Nuevo Testamento una y otra vez insisten en la idea de que nosotros somos colaboradores del Señor en su obra de restauración y reconciliación, que Dios quiere continuar bendiciendo al mundo por medio nuestro, que somos las manos a través de las cuales el Padre puede mostrar su amor, cuidado e interés por un mundo roto. Pero para que esta colaboración sea posible son necesarios dos movimientos que son totalmente contraculturales y contra intuitivos. El primero, consiste en dejar de estar centrados en nosotros mismos...

JESÚS, ¿QUIÉN DECÍS QUE SOY?

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  Jesús insistió: Y vosotros ¿Quién decís que soy? (Lucas 9:20) El Maestro les plantea a sus discípulos la pregunta clave acerca de su identidad. La identidad de Jesús siempre ha sido un problema, un reto, un desafío, un quebradero de cabeza para aquellos que se ven confrontados con la misma. Leemos en los relatos evangélicos que en varias ocasiones quisieron matarlo; ¿por algo que hizo? ¡En absoluto! por sus afirmaciones acerca de quién era. Su juicio y posterior condena se basó en lo que Él había afirmado una y otra vez acerca de su identidad.  ¿Por qué es tan delicado este tema? Porque si Jesús era quien afirmó ser, es decir, Dios hecho ser humano para reconciliarnos consigo mismo, entonces eso tiene serias implicaciones para nosotros. Su diagnóstico acerca de nuestros problemas esenciales y la solución a los mismos no es una sugerencia es, valga el juego de palabras, la voz del Señor acerca de nosotros mismos y carecería de sentido tratar de encontrar soluciones alternativ...

JUBILARSE DE LA VIDA

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  Hace unos días caminando por las calles de Barcelona, la ciudad en la que vivo, vi este cartel y me pareció un mensaje tremendo y muy potente. Me hizo pensar en la misión que cada seguidor de Jesús tiene o debería tener. Entiendo por misión la razón de ser de mi existencia, el propósito para el cual Dios me ha creado, las necesidades del mundo que yo debo ayudar a suplir de parte del Señor y que ninguno otro podrá llevarlo a cabo porque Él me ha hecho único y singular.  Esa misión, que discerní hace ya muchos años, nunca cesará, como dice el cartel, nunca me jubilaré de esa misión, aunque ciertamente en cada época de mi vida la canalizaré de formas diferentes. Pero, al tener clara la misma me permite reinventarme una y otra vez. Simplemente es cuestión de pararme y pensar como puedo y debo expresar mi misión (en mi caso ayudar a las personas a desarrollar todo su potencial, ser su mejor versión posible) en mi realidad. Los roles han ido cambiando a lo largo de mi vida, mi mi...

JESÚS, EL DESGASTE DE LA VIDA

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  ...Jesús se había retirado para orar a solas. (Lucas 9:19) Estar a solas con el Padre era algo habitual en Jesús. Podemos verlo una y otra vez en los relatos de los Evangelios. ¿Por qué el Maestro lo hacía? Creo que la respuesta es muy sencilla, era una necesidad. El desgaste de la vida ministerial lo demandaba. El discernimiento, la toma de decisiones, la formación de sus discípulos, etc. Todo ello imponía un ritmo en la vida de Jesús que exigía esos tiempo de renovación, recargar las baterías y volver a centrarse en su identidad y su misión. Si Jesús lo precisaba y de manera intencional lo buscaba, es ingenuo pensar que nosotros podemos sobrevivir en la jungla contemporánea sin espacios de renovación. Porque la vida desgasta a cualquiera. No importa quién seas el día a día impone un precio que todos pagamos en términos de desgaste físico, mental, intelectual y, en muchas ocasiones, espiritual. Como sucede con la batería de tu móvil el uso de cada día va consumiendo la energía a...

JESÚS, DALES TÚ DE COMER

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  Jesús les contestó: Dadles de comer vosotros mismos. (Lucas 9:13) Estas líneas corresponden al milagro de la alimentación de los cinco mil hombres, el único signo de Jesús recogido por los cuatro evangelistas. El Maestro, antes de intervenir, les pide un imposible, dar de comer a una multitud ingente ya que las cifras que se indican tan sólo se referían a los hombres sin contar ni mujeres ni tampoco niños. Ellos responden indicando los modestos recursos con los que cuentan: cinco panes y dos peces. Jesús lleva a cabo su milagro con los magros recursos existentes y las necesidades de las personas, como todos sabemos, son satisfechas. Pasemos esto a tu realidad y la mía. Nos encontramos delante de un mundo roto lleno de necesidades de todo tipo, físicas, emocionales, mentales, sociales, culturales y, naturalmente, espirituales. Unas necesidades que son reales y que Dios quiere satisfacer pero, como colaboradores suyos que somos, nos invita a que lo hagamos nosotros. Es normal que n...

JESÚS, SOMOS ENVIADOS

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  Ellos salieron y recorrieron todas las aldeas, anunciando por todas partes el mensaje de salvación y curando a los enfermos. (Lucas 9:6) Estos versículos corresponden a la misión encargada por Jesús a sus doce discípulos. Los pasajes que preceden esta comisión muestran a Jesús haciendo lo que precisamente les pide a ellos que hagan, predicar y demostrar el Reino del Señor. Ambas cosas, no una o la otra son parte integrante de la misión de Dios aunque, como vemos en los evangelios, debido a la realidad en ocasiones el énfasis se centre un aspecto o el otro. Nosotros somos la continuación de esa comisión y somos enviados a un mundo roto, lleno de necesidades a fin de extender el Reino por medio de la proclamación del mensaje y la demostración del mismo a través de nuestras obras de amor, compasión, justicia, misericordia. No podemos sustraernos a la realidad de que somos un pueblo enviado y enviado con un propósito, con un sentido, en definitiva, con una misión.  El tema es qu...

JESÚS, FORMAR PARTE DE SU FAMILIA

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  Jesús contestó: Mi madre y mis hermanos son todos los que escuchan el mensaje de Dios y lo ponen en práctica. (Lucas 8:21) Cada cierto tiempo aparece en los medios de comunicación la noticia de alguien que afirma ser hijo ilegítimo de una persona famosa. En ocasiones, el tema puede llegar hasta los tribunales y se resuelve con una prueba de paternidad basada en ADN. La afirmación del demandante de ser hijo por sí sola no es suficiente. Tampoco lo es la negación del demandado. Hacen falta pruebas objetivas. Según veo en este pasaje sucede algo similar con la familia de Jesús. No basta, según sus palabras, afirmar que se es parte de la misma, son necesarias pruebas objetivas de esta pertenencia y, como en tantas otras ocasiones, los frutos, las conductas observables y verificables por uno mismo y por los demás son la única prueba convincente y, además, válida. Vienen a mi mente las palabras del apóstol Pedro cuando afirmaba que se invocamos como Padre a Dios debemos vivir de una ma...

JESÚS, BUENA TIERRA

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  Por último, la semilla que cayó en tierra fértil representa a los que oyen el mensaje con una disposición acogedora y recta, lo guardan con corazón noble y bueno, y dan fruto por su constancia. (Lucas 8:15) Esta parábola habla de dar fruto. Este fruto no depende de la calidad de la semilla pues esta está garantizada y es una constante a lo largo de toda la narración. Lo que varía es la calidad del suelo. Esta calidad es la que condiciona que esa semilla pueda dar o no fruto. Ese suelo es nuestro corazón. Corazón desde la perspectiva bíblica, no de la cultura popular contemporánea. El corazón es el centro de control de nuestro proyecto vital. Donde se piensa, define e implementa la forma en que vivimos. En las Sagradas Escrituras todo cambio que sea sostenible en el tiempo pasa necesariamente por el corazón.  Cuando la semilla, la Palabra, cala en nuestro corazón sin duda dará fruto y en la Biblia ese fruto siempre se traduce en conductas observables por los demás, ...

JESÚS, INTERPRETAR LO QUE VEMOS

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  Volved a Juan y contestadle lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos quedan limpios de su enfermedad, los sordos oyen, los muertos resucitan, y a los pobres se les anuncia la buena noticia. ¡Y felices aquellos para los que yo no soy causa de tropiezo! (Lucas 7:22-23) Juan el bautista, el primo de Jesús, está en un mar de dudas acerca de la identidad de Jesús. Tal vez el hecho de estar encarcelado y constatar que Jesús no hacía nada para liberarlo le había llevado a cuestionar lo que había proclamado acerca de Él y lo que vio en su bautismo. Sea como fuere decide enviar dos de sus discípulos al Maestro para que confirme si verdaderamente era el Mesías. Lo interesante es la respuesta abierta de Jesús. Seamos honestos, era una oportunidad de oro para afirmar sin ambigüedad que era el Mesías. Sólo tenía que decir: sí, lo soy. Pero no, les pide a los enviados de Juan que ellos mismos tomen una decisión en base a su interpretación de la realidad qu...

DAR FRUTO EN LA VEJEZ

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  Aun en la vejez dará su fruto. (Salmo 92:15) El pasado día 21 cumplí 70 años. Soy un viejo, no lo puedo negar, de hecho lo soy desde hace bastante tiempo. Mis fuerzas declinan, la flexibilidad se pierde, el cansancio aparece más temprano, la recuperación cuesta más y se acabó, entre otras cosas, el trasnochar. Todo eso es verdad, es inevitable, debe aceptarse. Pero hay algo que el tiempo no puede deteriorar, la fuerza de mi misión, del propósito para el cual Dios me ha creado (por cierto, que no es algo privativo de los que estamos mal llamados "a tiempo completo", sino de cualquier seguidor de Jesús) en mi caso es ayudar a las personas a que puedan ser su mejor versión, aquello que el Señor tenía en mente cuando las creó. Ciertamente la edad obliga a expresar la misión de forma diferente, por medio de otros canales distintos a los que uno utilizaba en su juventud y en sus años de madurez. Pero, como esa misión es perenne, no caduca, está siempre ahí hasta el día en que est...

JESÚS, TRES PASOS INTENCIONALES

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  Todo aquel que viene a mí, que escucha mis palabras y actúa en consecuencia. (Lucas 6:47) Este versículo está sacado de la enseñanza de Jesús acerca del hombre que construyó sobre la roca y el que lo hizo sobre la arena. Algunos de mis amigos hacen bromas acerca de mí y el uso que hago de la palabra intencionalidad porque es una de mis favoritas. Dicen que debo vivir más relajado y dejarme llevar.  La intencionalidad es aquello que se hace de forma consciente, voluntaria y con propósito. Creo firmemente que nada importante sucede en la vida sin una buena dosis de intencionalidad. Y veo, además, que esto es lo que nos enseña Jesús en el pasaje citado. Hay tres pasos que Él indica: acercarse a Él, escuchar y, sobre todo, actuar en consecuencia. La responsabilidad de los tres depende de nosotros. Todos ellos apelan a nuestra voluntad. Los tres están a nuestro alcance. En ellos hay un claro propósito, me acerco para escuchar y para poner en práctica lo escuchado. No hay misterio...