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¿Y QUÉ HACEMOS PUES CON EL DOLOR?

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Se adelantó unos pasos más y, postrándose en tierra, oró pidiéndole a Dios que, si era posible, pasara de él aquel trance.   Decía:  — ¡Abba, Padre, todo es posible para ti! Líbrame de esta copa de amargura; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. (Marcos 14) Una de las cosas que nos enseña el pasaje de Jesús en Getsemaní es que el dolor es inevitable. La vida conlleva ambos, dolor -dimensión física- y sufrimiento -dimensión emocional-. Forman parte de la nueva realidad creada por el pecado y nuestro deseo de vivir al margen de Dios. Ya he mencionado anteriormente que los evangélicos carecemos de una teología del dolor, preferimos una de la prosperidad, y, por tanto, no tenemos principios que nos ayuden a manejarlo cuando irrumpe en nuestras vidas que, como ya indiqué, es algo totalmente inevitable. Los principios son verdades universales, que trascienden las culturas y el tiempo. La Biblia es un libro lleno de los mismos. El reto c...

EL PUEDE ENTENDER TU DOLOR II

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Llegados al lugar llamado Getsemaní, Jesús dijo a sus discípulos:  — Quedaos aquí sentados mientras yo voy a orar.  Se llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y comenzó a sentirse atemorizado y angustiado.   Les dijo:  — Me está invadiendo una tristeza de muerte. Quedaos aquí y velad.  Se adelantó unos pasos más y, postrándose en tierra, oró pidiéndole a Dios que, si era posible, pasara de él aquel trance.   Decía:  — ¡Abba, Padre, todo es posible para ti! Líbrame de esta copa de amargura; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. Volvió entonces y, al encontrar dormidos a los discípulos, dijo a Pedro  — Simón, ¿duermes? ¿Ni siquiera has podido velar una hora?   Velad y orad para que no desfallezcáis en la prueba. Es cierto que tenéis buena voluntad, pero os faltan las fuerzas.  Otra vez se alejó de ellos y oró diciendo lo mismo.   Regresó de nuevo a donde estaban los discípulos y volvió a encontrarlos dor...

ÉL PUEDE ENTENDER TU DOLOR

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Llegados al lugar llamado Getsemaní, Jesús dijo a sus discípulos:  — Quedaos aquí sentados mientras yo voy a orar.  Se llevó consigo a Pedro, a Santiago y a Juan, y comenzó a sentirse atemorizado y angustiado.   Les dijo:  — Me está invadiendo una tristeza de muerte. Quedaos aquí y velad.  Se adelantó unos pasos más y, postrándose en tierra, oró pidiéndole a Dios que, si era posible, pasara de él aquel trance.   Decía:  — ¡Abba, Padre, todo es posible para ti! Líbrame de esta copa de amargura; pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que quieres tú. Volvió entonces y, al encontrar dormidos a los discípulos, dijo a Pedro  — Simón, ¿duermes? ¿Ni siquiera has podido velar una hora?   Velad y orad para que no desfallezcáis en la prueba. Es cierto que tenéis buena voluntad, pero os faltan las fuerzas.  Otra vez se alejó de ellos y oró diciendo lo mismo.   Regresó de nuevo a donde estaban los discípulos y volvió a encontrarlos d...

LA TERNURA DE DIOS

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Decía Sión: "Me ha dejado el Señor, mi Dios se ha olvidado de mí". ¿Se olvida una madre de su criatura, deja de amar al hijo de sus entrañas? Pues aunque una madre se olvidara, yo jamás me olvidaré. (Isaías 49:14-15) Hay una cierta tendencia -según el contexto teológico del que procedemos- a enfatizar ciertos aspectos de Dios e ignorar totalmente otros. Hay personas centradas en el Dios vengador, justiciero; hasta parece que disfruten al pensar en la cantidad de personas que irán al infierno y arderán en el fuego eterno, incluidos aquellos evangélicos que no creen los matices doctrinales -que ellos mismos han creado- al pie de la letra. Otros ven al Señor como un abuelo bonachón que mira hacia otro lado cuando pecamos y nos sonríe con indulgencia. Son dos extremos, lo sé. Pero lo que quiero enfatizar es que el Señor nuestro Dios es poliédrico y no podemos enfatizar una faceta de su carácter a expensas de las otras; no podemos agarrarnos a aquellos atributos que nos g...

MIEDO Y VULNERABILIDAD

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Escuchadme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, que os llevé desde el seno materno, que os transporté desde el vientre: hasta que seáis viejos seré el mismo, hasta que seáis ancianos os sostendré; os he llevado y os llevaré, os sostendré y os salvaré. (Isaías 46:3-4) Desde que entendí, asumí comprendí, ¡Cualquiera que sea la forma de expresarlo! que iba a toda velocidad hacia la vejez, tercera juventud, edad dorada o cualquier otro de los subterfugios que se usan para describirla, ciertas emociones o estados de ánimo me han acompañado y se han hecho presentes de tanto en tanto. Estoy convencido de que los mismos ya no me abandonarán, serán inseparables compañeros de una nueva etapa de la vida y, por un lado tendré que acostumbrarme a vivir con ellos y, por otro, tendré que ejercitar la capacidad de gestionarlos. Estoy hablando del miedo y de la vulnerabilidad. Miedo a muchas cosas, la enfermedad, el dolor, el sufrimiento, la limitación en la capacidades, la rest...

DIOSES INCAPACES DE SALVAR

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Los que rezan a un dios incapaz de salvar. (Isaías 45:20) Se ha afirmado que el ser humano está diseñado para adorar, y si no adora al verdadero Dios buscará otro objeto de adoración. Chesterton, el escritor inglés del siglo XIX ya afirmaba que cuando el hombre no cree en Dios cree en cualquier cosa. (si el lector está interesado en profundizar en este tema le recomiendo el siguiente artículo: https://elpais.com/diario/2006/03/19/eps/1142753207_850215.html) Estoy totalmente de acuerdo, la negación de Dios no implica la desaparición de la necesidad, sino simplemente que ésta debe ser llenada con otras opciones que, en muchas ocasiones, resultan totalmente inverosímiles. Lo tratamos de satisfacer con otras cosas, otras personas o, incluso, con una adoración hacia nosotros mismos. La necesidad es testaruda y no desaparece por su negación, simplemente se abre camino de otras maneras. Lo que Dios plantea a través del profeta Isaías es la capacidad de esos otro...

PUESTOS LOS OJOS

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Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe. (Hebreos 12:2) Los ojos siempre están puestos en algo o alguien; aveces los cerramos porque no queremos ver una realidad que no nos gusta, nos asusta o disgusta. Cerrar los ojos no significa, sin embargo, que la misma desaparezca. La Palabra nos invita a que nuestros ojos estén puestos en Jesús, centrados, enfocados en Él. Tiene razón, cuando los ponemos en otros, en las circunstancias, las emociones o incluso en nosotros mismos, estamos apostando fuertemente por el desánimo, el desengaño, la frustración y toda una serie de emociones auto destructivas que cada uno puede completar a su gusto.  Poner los ojos en Jesús es una decisión personal, es algo intencional, es algo que decidimos hacer. Optamos por centrarnos en Él en vez de centrarnos en todo lo anterior. No significa que neguemos la existencia de todo lo demás ¡Para nada! Es simplemente que decidimos que no será nuestro enfoque, nuestro...