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LES CONFÍO LA DIRECCIÓN DE SUS NEGOCIOS

Mateo 25:14-30 Es la última de las parábolas y es conocida como la de los talentos. Un hombre marcha, reune a sus criados y les confía la dirección de sus negocios. Cada cual recibe responsabilidad según su capacidad y se espera de ellos que multipliquen lo confiado. El hombre vuelve y pide cuentas de su mayordomía. Dos de los criados habían duplicado los bienes encomendados y reciben el reconocimiento del amo con la famosa frase, Está muy bien. Has sido un administrador inteligente y fiel. Y como has sido fiel en lo poco, yo te pondré al frente de mucho más. Finalmente, el último de los siervos no negoció con el dinero, únicamente lo enterró sin dejar que produjera. Este recibe la reprimenda del amo por su negligencia. Jesús nos ha confiado la dirección de sus negocios, que no es otro sino colaborar con Él en la restauración del universo, ayudar a que sea lo que Dios pretendió desde el principio y el pecado impidió. No todos hemos sido creados iguales. Tampoco se espera que todos ope...

ENCUENTRE CUMPLIENDO CON SU DEBER

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Mateo 24:45-25:13 Jesús sigue enseñando acerca de su segunda venida y lo hace por medio de parábolas. Las dos que he leído hoy, la de los siervos fiel e infiel y la de las vírgenes insensatas y prudentes, insisten en el tema de la necesidad de estar alertas, vigilantes y preparados dado el carácter impredicible de la venida de Jesús. Sin embargo, el énfasis y el desafío ha venido para mí de la primera de ellas, la de los dos siervos. Al acabar de describir al siervo fiel Jesús afirma ¡Feliz aquel criado al que el amo, al llegar, encuentre cumpliendo con su deber! Si Jesús viniera, algo que tiendo a olvidar, ¿me encontraría cumpliendo con mi deber? ¿Me encontraría viviendo y actuando como un agente de restauración, de paz, de edificación, de bendición para la gente a mi alrededor? o, por el contrario, ¿me encontraría centrado en mí mismo, mi vida, mis necesidades? Buena pregunta y buen reto. Un principio Quiero vivir expectante de su venida y cumpliendo con mi deber.

ESTAR PREPARADOS

Estad, pues, atentos, ya que no sabéis en qué día vendrá vuestro Señor. Pensad que, si el amo de la casa supiera a qué hora ha de llegar el ladrón, vigilaría para impedir que le asaltaran la casa. Así, también vosotros estas preparados, porque ni siquiera podéis imaginar en qué momento va a venir el Hijo del hombre. En el capítulo 24 de Mateo, Jesús habla acerca de su segunda venida. En esta ocasión como rey y juez de la tierra. En el capítulo se habla de las señales que precederán y rodearán el fin de los tiempos. No ha sido, sin embargo, lo que más me ha llamado la atención. Todos esos signos y señales se han prestado y se seguirán prestando a especulación de todo tipo. Para mí, lo significativo es el consejo de Jesús de que esté preparado y, también, su advertencia de que ni siquiera podemos imaginar cuándo vendrá. Por tanto, debo estar atento y preparado. Martín Lutero afirmaba que debemos hacer planes como si Jesús fuera a tardar siglos en venir, pero debíamos vivir como si fuera ...

¿SOY ASÍ?

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El capítulo 23 de Mateo narra un ataque despiadado de Jesús contra los fariseos y los maestros de la Ley. Resulta difícil entender que los ataques más duros y fuertes del Maestro fueran dedicados, precisamente, a aquellos que eran más religiosos en la antigua Palestina. Son ellos los que reciben la crítica y el rechazo más duro, fuerte y contundente de Jesús. Entre otras muchas cosas puedo leer: Así que vosotros [sus discípulos] debéis hacer y guardar lo que os digan; pero no imitéis su conducta, porque ellos mismos no hacen lo que enseñan. Echan cargas pesadas sobre los hombros de los demás, pero ellos no están dispuestos a tocarlas nisiquiera con un dedo. Leer todo el capítulo me ha hecho pensar sobre mi propia vida y experiencia como cristiano ¿Soy yo mismo como los fariseos que no hago lo que digo? ¿Del mismo modo que ellos pongo sobre los demás exigencias que yo no tengo intención de cumplir? ¿Tengo un doble rasero para mí y para los otros? La verdad es que la lectura de este capí...

LOS DOS MANDAMIENTOS MÁS IMPORTANTES

En el capítulo 22 Jesús sigue sus enfrentamientos con los partidarios de Herodes, los saduceos y los fariseos. Y uno de ellos, doctor en la Ley, le preguntó con intención de tenderle una trampa: -Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la Ley? Él le contestó: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia. Este es el primer mandamiento y el más importante. Pero hay un segundo mandamiento que es parecido a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la ley de Moisés y la enseñanza de los profetas. Jesús me da una lección de cristianismo básico. Simple, sencillo y fácil de recordar. Todo consiste en amar a Dios y amar a mi prójimo. Amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos . Mi obediencia prueba mi amor. Amar al prójimo es uno de sus mandamiento de lo que deduzco que cuando amo a mi prójimo estoy amando a Dios y que es imposible decir que amo a Dios cuando no amo a mi prójimo. Pero la...

¿QUIÉN HACE LA VOLUNTAD DE DIOS?

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Jesús les preguntó: --¿Qué opinan ustedes de esto? Un hombre tenía dos hijos, y le dijo a uno de ellos: 'Hijo, ve hoy a trabajar a mi viñedo.' El hijo le contestó: '¡No quiero ir!' Pero después cambió de parecer, y fue. Luego el padre se dirigió al otro, y le dijo lo mismo. Este contestó: 'Sí, señor, yo iré.' Pero no fue. ¿Cuál de los dos hizo lo que su padre quería? --El primero --contestaron ellos. Y Jesús les dijo: --Les aseguro que los que cobran impuestos para Roma, y las prostitutas, entrarán antes que ustedes en el reino de los cielos. Porque Juan el Bautista vino a enseñarles el camino de la justicia, y ustedes no le creyeron; en cambio, esos cobradores de impuestos y esas prostitutas sí le creyeron. Pero ustedes, aunque vieron todo esto, no cambiaron de actitud para creerle. Este pasaje es muy inquietante. Jesús ha entrado en Jerusalén y tiene confrontaciones con todos sus enemigos. Su fin se acerca ...

UNA VIDA SIN FRUTO

Por la mañana temprano, cuando Jesús volvía a la ciudad, sintió hambre. Al ver una higuera junto al camino, se acercó a ella; pero la higuera sólo tenía hojas. Entonces le dijo: -¡Nunca más vuelvas a dar fruto! Y en aquel mismo instante se secó la higuera. Es un pasaje extraño. La higuera que no da fruto representa a menudo en los profetas del Antiguo Testamento a el pueblo de Israel y su incapacidad de vivir conforme a los deseos y los planes de Dios. Al leerlo me ha hecho pensar que una vida que no lleva fruto es una decepción. Como seguidores de Jesús estamos llamados a ser personas que den fruto. Fruto de tres maneras, permitir que otras personas conozcan a Jesús, ayudar a hacer de este mundo lo que Dios pensó y el pecado impidió y, finalmente, permitir que el carácter de Jesús se exprese más y más a través nuestro. Un seguidor de Jesús que no produce fruto es una decepción, es un fraude, es una inutilidad, es un fallo en el propósito de Dios, no importa cuantas hojas -religiosida...