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LOS DOS MANDAMIENTOS MÁS IMPORTANTES

En el capítulo 22 Jesús sigue sus enfrentamientos con los partidarios de Herodes, los saduceos y los fariseos.

Y uno de ellos, doctor en la Ley, le preguntó con intención de tenderle una trampa: -Maestro, ¿Cuál es el mandamiento más importante de la Ley?
Él le contestó: -Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu inteligencia. Este es el primer mandamiento y el más importante. Pero hay un segundo mandamiento que es parecido a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se resume toda la ley de Moisés y la enseñanza de los profetas.

Jesús me da una lección de cristianismo básico. Simple, sencillo y fácil de recordar. Todo consiste en amar a Dios y amar a mi prójimo. Amar a Dios consiste en obedecer sus mandamientos. Mi obediencia prueba mi amor.

Amar al prójimo es uno de sus mandamiento de lo que deduzco que cuando amo a mi prójimo estoy amando a Dios y que es imposible decir que amo a Dios cuando no amo a mi prójimo.

Pero la cosa se complica más. La palabra que usa el evangelista para amor es, AGAPE, que significa un acto intencional, consciente de la voluntad de buscar el bien del otro. No habla de sentimientos sino de acciones. Amo cuando busco el bien del otro.

Pero Jesús me desafía a ser aún más radical. Mi prójimo es todo ser humano, incluidos mis enemigos.

Un principio.

Señor, ayúdame a entender que es imposible amarte a ti sin amar a mi prójimo, incluidos mis enemigos.

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