IRSE CON JESÚS

 


Y después de sacar las barcas a tierra, lo dejaron todo y se fueron con Jesús. (Lucas 5:11)

Jesús llama a los primeros discípulos y esta es su respuesta, irse con Él. Si nos quedamos con la forma y perdemos el fondo rápidamente consideraremos que este pasaje es bonito, motivador, pero, no tiene nada que ver con nuestra realidad. No podemos dejar nuestros trabajos, familias, responsabilidades para irnos con Jesús. No podemos dedicarnos al ministerio a tiempo completo ¡Ya nos gustaría! Es un razonamiento normal cuando el enfoque se queda en la forma. 

Pero, vayamos al fondo. Jesús nos llama a todos a seguirle e irnos con Él. ¿Cómo ese principio del discipulado se aplica en la realidad de cada uno de nosotros que es única y singular? Una cosa que vale la pena reseñar es que ya no vamos con Jesús sino que Él viene con nosotros, vive en nosotros y en nuestra realidad. Nos unimos con Él y Él con nosotros para seguir haciendo su trabajo de restaurar y reconciliar todas las cosas con el Padre por medio de sí mismo. Formamos sociedad para continuar llevando a cabo el propósito del Padre de bendecir de forma indiscriminada a un mundo en necesidad.

Por tanto, irse con Jesús hoy en día, significa unirnos a Él, como Él se une a nosotros, en su propósito de bendecir, restaurar y reconciliar. Olvida la forma, no debes de ir a ningún sitio especial para hacerlo. Más bien fíjate en el fondo y como dice la vieja canción evangélica: brilla con la luz de Jesús en el sitio donde estás. 

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