JESÚS FRÁGIL
Se llevó consigo a Pedro a Santiago y a Juan, y comenzó a sentirse atemorizado y angustiado. Les dijo: me está invadiendo una tristeza de muerte. Quedaos aquí y velad. (Marcos 14:33 y 34)
Jesús es un anti líder. Lo es en el sentido que rompe todos nuestros esquemas acerca de cómo debe ser un líder. El Maestro nunca usa su poder en beneficio propio sino para bendecir a los demás. Entiende el liderazgo como servicio a otros y nunca como servirse de otros para construir su propia identidad, bienestar o sentido de valor.
Aquí lo vemos rompiendo otro esquema y aceptando su fragilidad y, no sólo eso, sino también mostrándosela a sus seguidores. No es fácil cuando se está en el liderazgo mostrarse frágil y vulnerable. Hay muchas razones para no hacerlo. Razones tanto internas como externas. Entre las internas estaría la imagen que queremos proyectar y de la cual acabamos siendo prisioneros. Entre las externas están las expectativas que otros y una mala cultura de liderazgo -no bíblica- han puesto sobre nosotros. También estas acaban convirtiéndonos en prisioneros. Las internas y las externas interactúan entre sí para generar una praxis de liderazgo que, con frecuencia, nos daña y daña a otros.
Por eso me llama la atención la capacidad de Jesús de reconocer su fragilidad delante de las circunstancias que su liderazgo le plantea. Pero, aun me sorprende más su capacidad de ser transparente y compartirlo con otros sin que le importe su imagen, lo que puedan pensar de Él. Como en tantas y tantas ocasiones el Maestro se revela como un ejemplo a seguir cuando queremos actuar como verdaderos líderes alineados con los patrones bíblicos.

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