JESÚS ABANDONADO POR DIOS

 


A esa hora Jesús gritó con fuerza: "Dios mío, Dios mío ¿por qué me has abandonado? (Marcos 15:34)

Se le pueden dar todas las interpretaciones teológicas que uno desee pero, hay una realidad cierta e innegable, Jesús se sintió abandonado por parte del Padre. Ignorado, rechazado y dejado a su suerte. Al dolor físico que estaba experimentando hay que añadir el sufrimiento emocional de experimentar el abandono. El abandono es definido como un estado emocional profundo en que una persona se sienta sola, rechazada, no deseada y sin apoyo. Esto se agudiza cuando alguien significativo -tu padre- no atiende tus necesidades. Esto es lo que sintió Jesús en la cruz. Solo delante del sufrimiento.

Creo que muchos seres humanos, tanto no creyentes como creyentes han experimentado esta sensación de abandono por parte de Dios cuando han estado experimentando el dolor, el sufrimiento y la injusticia, en ocasiones, en situaciones extremas en las que resulta incomprensible que Dios esté ausente y su silencio se interpreta como indiferencia o impotencia. De hecho, el problema del dolor y del mal es una de las causas -si no la principal- por la que muchas personas no pueden relacionarse con Dios. 

Siglos de debate no han podido encontrar una respuesta satisfactoria al problema del mal, del dolor y del sufrimiento. Los creyentes debemos admitir que es un misterio y que también a nosotros nos cuesta asimilar este desentendimiento por parte del Señor de ciertas realidades humanas. Nos queda, de nuevo, Jesús como referencia. Con su experiencia en la cruz no soluciona el problema al que nos estamos refiriendo pero, valida nuestras emociones, nuestros estados de confusión y hasta de desesperanza. Puesto que Él los vivió y los expresó pública y abiertamente, nosotros tenemos el derecho de dirigirnos al Padre en aquellas ocasiones en nuestro sentimiento es precisamente ese, el abandono por parte de Dios. 

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