JESÚS EMPÁTICO

 


Pues no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades; al contrario, excepto el pecado, ha experimentado todas nuestras pruebas. (Hebreos 4:15)

Empatizar es la capacidad de comprender las emociones, pensamientos y perspectiva de otra persona, sintiéndolas como propias sin perder la propia identidad. Esta es una de las implicaciones que tiene el hecho de que Jesús fue un autentico, genuino y real ser humano.

Todos hemos experimentado la triste o desagradable situación (según los casos) de darnos cuenta que nuestro interlocutor, la persona con la que estamos hablando, no nos puede entender ya que nunca ha estado en una situación como la nuestra. Su capacidad de empatizar está limitada. No es que no quiera, es que no puede.

No es el caso de Jesús. Él puede empatizar porque, como afirma el anónimo escritor del libro de Hebreos, Jesús ha experimentado TODAS nuestras pruebas. Ha pasado por las situaciones típicas y convencionales del ser humano. Tan sólo te mencionaré unas pocas: la emigración, las sospechas sobre ser un bastardo, la incomprensión de la familia, la persecución religiosa y política, la traición, la manipulación, el abandono por parte de sus amigos, la manipulación de la justicia en su contra, el sufrimiento -la dimensión emocional- y el dolor -la dimensión física- incluso la muerte, la más democrática de todas las experiencias humanas. La única excepción es el pecado pero, como sabemos bien, no la tentación.

Nuestro Dios no es ajeno, indiferente o incapaz de entender la experiencia humana. La puede entender porque ha estado allí, la ha vivido, la ha asumido y experimentando como propia. Él puede empatizar contigo.

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