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1 JUAN: ¿POR QUIÉN MURIÓ JESÚS?

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  Porque Jesucristo murió para que nuestros pecados sean perdonados; y no sólo los nuestros, sino también los del mundo entero. (1 Juan 2:2) Existen dos extremos con relación a la salvación y entre medio muchos matices. El universalista afirma que al final todo el mundo será salvo porque Dios es un Dios de amor y está en su carácter el perdonar. De hecho, algunos consideran que Él está obligado a perdonar pues ese es, al fin y al cabo su trabajo. En el otro extremo del espectro están los que llamaría dogmáticos en el sentido más peyorativo del término. Son los que aseguran que Dios sólo perdonará los pecados de aquellos que creen en su restrictiva teología. Todo aquel que no encaja en los reducidos límites de la misma es considerado un hereje y fuera del alcance de la salvación del Señor. Eso genera en ellos un sentido de exclusividad, superioridad y arrogancia espiritual. ¿Dónde me ubico yo? Personalmente creo que nadie, absolutamente nadie, es salvo sino es en virtud del sacrific...

1 JUAN: EL PECADO NO ES UN PROBLEMA

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  Hijitos míos, os escribo esto para que no pequéis. Ahora bien, si alguno peca, tenemos un intercesor ante el Padre: Jesucristo el justo. (1 Juan 2:1) Pues sí, creo firmemente en el título de este post: el pecado ya no es un problema en la vida de los seguidores de Jesús. Lo que es un auténtico problema es el pecado no confesado o, como indicaba en otros posts, el pecado que no es gestionado. Ya dijo el apóstol que afirmar que no tenemos pecado es ser ilusos, engañarnos a nosotros mismos y considerar al Señor como mentiroso. También nos enseño que el elemento clave de la gestión del pecado es la confesión que todo lo que ello implica y significa.  El pecado no confesado es el auténtico problema. Lo es porque rompe nuestra comunión con el Señor. Lo es porque echa raíces en nuestra vida. Lo es porque aquello puntual no confesado puede convertirse en un hábito de pecado. Lo es porque mientras haya pecado inconfesado en nuestras vidas no estaremos experimentando la plenitud del E...

1 JUAN: PONERNOS DE ACUERDO

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Si, por el contrario, reconocemos nuestros pecados, Dios, que es fiel justo, nos los perdonará y nos purificará de toda iniquidad. (1 Juan 1:9) Por el contrario hace referencia a una actitud de negar el pecado, Bien porque no tenemos conciencia del mismo o bien porque no queremos afrontarlo y hemos desarrollado nuestras estrategias de justificación y/o racionalización. Ya vimos en el post anterior cuáles son las maneras de afrontar estas dos actitudes.  Vuelvo a insistir en la idea clave que el pecado no podrá ser eliminado, tan sólo puede ser gestionado. La herramienta de gestión fundamental que el Señor nos ha dado es la confesión. La palabra griega "homologeo" es la que traducimos en castellano: confesar. Homologeo significa estar de acuerdo con. Cuando confesamos estamos de acuerdo con nosotros mismos -sin justificaciones ni racionalizaciones- y con Dios con respecto a nuestro pecado. Estamos de acuerdo en tres cosas esenciales:  Primera, el pecado es algo grave es una of...

1 JUAN: ILUSOS

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  Si alardeamos de no cometer pecado somos unos ilusos... dejamos a Dios por mentiroso y además es señal de que no hemos acogido su mensaje. (1 Juan 1:8 Y 10) Iluso: el que no tiene en cuenta la realidad. Así lo define el diccionario. Decía en el post anterior que el pecado es una realidad que no va a desaparecer, por tanto, hemos de aspirar y trabajar para gestionarlo. Un primer reto de gestión es el pecado que se ha convertido en un hábito en nuestra vida y que no podemos racionalizar ni justificar. El segundo reto de gestión es no ser ilusos, es decir, no ignorar la realidad. Juan es muy tajante al respecto al afirmar que sin no reconocemos el pecado y lo llamamos por su nombre somos unos mentirosos y, lo que es peor, dejamos al Señor como mentiroso porque precisamente es Él quien afirma que el pecado es algo real en nuestras vidas. Pero ¿cómo podemos llegar al punto de creer que no pecamos? En mi opinión, hay dos razones. La primera, porque hay aspectos de pecado de los cuales ...

1 JUAN: NO PUEDE SER

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  Si vamos diciendo que estamos unidos a Dios pero vivimos en tinieblas, mentimos y no practicamos la verdad. (1 Juan 1:6) El pecado continúa siendo una realidad en la vida de cualquier seguidor de Jesús. Hubiera sido increíble que cuando tomamos la decisión de seguir al Maestro el pecado hubiera desaparecido total y absolutamente, ya no estuviera presente en nuestras vidas y no tuviéramos esa terrible inclinación hacia él. Pero... no es así. Por tanto, asumiendo que el pecado no desaparecerá nunca de nuestras vidas hemos de enfocarnos en cómo lo gestionamos. Hay varias ideas que el apóstol Juan menciona al respecto y que vale la pena considerar en este y los siguientes posts. La primera idea es la incompatibilidad en afirmar que estamos unidos al Señor y, sin embargo, vivir en tinieblas. Aquí la idea  que se expresa es que de manera consciente e intencional permitimos el pecado como algo habitual en nuestras vidas. Es lo que llamo "hábitos de pecado", es decir, cond...

1 JUAN: COMO UNO DE NOSOTROS

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Se trata de la vida eterna que estaba junto al Padre y que se ha manifestado, que se ha hecho visible y nosotros la hemos visto y damos testimonio de ella y os la anunciamos. (1 Juan 1:2) Dios descendió a nuestra realidad haciéndose como uno de nosotros, con todas las limitaciones que conlleva la realidad humana. Experimentó todo lo que tú y yo podemos experimentar; Jesús no fue ajeno al dolor -la dimensión física- el sufrimiento -la dimensión emocional-, la vulnerabilidad, la traición, el abandono, la incomprensión, el rechazo, la incomprensión, la manipulación, incluso la tentación -sólo tenemos una registrada en las Escrituras, pero podemos dar por sentado que hubieron muchas más- y, finalmente, la más humana de todas las experiencias humanas: la muerte. Juan insiste una y otra vez en la dimensión humana de Jesús, no sólo porque sin ella no estaría cualificado para ser nuestro redentor, sino porque esta humanidad genera en Él una increíble empatía, comprensión y misericordia hacia n...

1 JUAN: ESE HOMBRE

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  Lo que existía desde el principio, lo que hemos oído, lo que hemos visto con nuestros propios ojos, lo que hemos contemplado y tocado con nuestras manos en relación con la Palabra de vida. (1 Juan 1:1) Una de las primeras herejías que se generaron en la Iglesia Primitiva fue la negación de la humanidad de Jesús. Otra fue la negación de su divinidad; esta última mantiene su actualidad, podemos aceptar a Jesús como maestro de moral, pero de ahí a que sea Dios... Finalmente hay quienes lisa y llanamente niegan su existencia a pesar de toda la evidencia histórica. Sólo faltaría eso, que la realidad fuera a afectar mis prejuicios. Lo cierto es que algo muy humano negar aquello que no podemos entender. Todo parece indicar que los destinatarios de la carta de Juan eran de trasfondo griego y para estas personas todo lo relacionado con el cuerpo era malo, sólo el alma, el espíritu, lo etéreo era bueno. Por tanto, que la divinidad hubiera tomado un cuerpo humano era inconcebible ...