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LO QUE DIOS DESEA

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  Este es el ayuno que deseo: abrir las prisiones injustas, romper las correas del cepo, dejar libres a los oprimidos, destrozar todos los cepos; compartir tu alimento con el hambriento, acoger en tu casa a los vagabundos, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tus semejantes. (Isaías 58:6-7) Dios, a través del profeta, indica que la verdadera religiosidad siempre tiene que estar orientada hacia el prójimo, porque el Señor no necesita nada de nosotros y el prójimo si. Jesús se hizo eco de las palabras del profeta cuando afirmó que Su deseo era misericordia -algo que va orientado hacia el prójimo- en vez de sacrificios -algo que va orientado hacia Dios-. Santiago, el hermano de Jesús afirmó que la auténtica religión es aquella que se orienta hacia el vulnerable. Tiene todo el sentido del mundo y está en coherencia con todo lo que enseña la Escritura. Abrahán fue elegido para bendecir a las naciones; Israel fue llamado para bendecir a las naciones; la iglesia es formada para bend...

¿SATISFACCIÓN?

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  ¿Por qué os fatigais en lo que no sacia? (Isaías 55:2) ¡Qué pregunta tan incisiva! Desde Génesis 3, cuando decidimos declararnos autónomos en independientes con respecto a Dios, seguimos buscando un sentido de propósito, identidad, valor y dignidad. Una búsqueda universal en la que cada uno de nosotros corremos tras cosas totalmente diferentes, aquellas en las que creemos o confiamos en que nos llenarán. La triste realidad es que, en el mejor de los casos esa saciedad es temporal, muy temporal y nos obliga a una nueva búsqueda o a una dosis mayor de la primitiva. En el peor de los caso el resultado es frustrante y aumenta la desesperación. Incluso nosotros, los seguidores de Jesús vivimos con esta tensión. Lo reconocemos a Él como la fuente de toda vida, aquel que puede darnos vida abundante, pero, nuestra realidad como seres rotos sale a la superficie y nos lanzamos, como los demás, a esas búsquedas que tan sólo nos cansan. ¿Dónde está tus búsqueda?

ABATIDO

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  Pero yo pensaba: En vano he trabajado, en viento y por nada he malgastado mis fuerzas; sin embargo, mi causa la llevaba el Señor, mi recompensa dependía de mi Dios. (Isaías 49:4) En la dimensión espiritual, cuando trabajamos con personas, es fácil -en mi modesta opinión- experimentar este tipo de sentimiento que, tal vez erróneamente, denominaría abatimiento. Esa sensación que todo el trabajo que llevamos a cabo, finalmente, no sirve para nada y no produce ningún tipo de impacto, ni en las personas ni en la realidad. Nos falta y siempre nos faltará perspectiva en esta dimensión. Los procesos con personas, la inversión en el Reino de Dios nunca funciona con causa y efecto evidente. Como bien afirmó Jesús, con frecuencia, otros van a segar lo que nosotros hemos sembrado en la vida de personas o en el propio Reino. Vale la pena tener presentes las palabras que cierran este versículo del profeta: la causa la lleva el Señor, la recompensa la da Dios. ¿Cómo te puede ayudar esto a recob...

PREJUICIOS

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  ¿Cómo es que vuestro Maestro se sienta a comer con esa clase de gente? (Mateo 8:11) Los fariseos le hacen esa pregunta a los discípulos de Jesús quien estaba sentado a la mesa -señal de compañerismo, comunión y aceptación- con gente totalmente despreciable a los ojos de los religiosos. Curiosamente, el Maestro se siente más molesto con los comentarios de los fariseos y su actitud, que es claramente reprendida por él, que con las personas que lo acompañan. Me ha hecho pensar en mí mismo y cuáles son los tipos de personas y los estilos de vida que me producen el mismo rechazo que experimentaron los fariseos -señal que me parezco más a ellos que a Jesús- y la necesidad de hablarlo con el Maestro y desarrollar lo que les dijo directamente a los fariseos, más misericordia y compasión y menos juicio. ¿Quién te produce a ti rechazo? ¿Qué piensas hacer con ello?

MONOTEISTAS TEÓRICOS Y POLITEISTAS PRÁCTICOS

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Que no hay nadie fuera de mí. Yo soy el Señor, no hay otro. (Isaías 45:6) Dicen que la gran aportación de Israel a la vida religiosa de la humanidad ha sido el monoteísmo. El Dios del Antiguo Testamento, como en este pasaje, declara una y otra vez su singularidad y unicidad. Estoy convencido que todos los seguidores de Jesús creemos en esta unicidad aunque manifestada en tres personas: El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. El asunto es que aunque creamos en un único Dios -monoteísmo teórico y teológico- puede darse el caso y, a menudo se da, de que somos politeístas prácticos porque nuestras lealtades y confianzas están puestas en otras cosas más allá del Dios único. Otros dioses muy potentes puede ser que estén operando en diferentes dimensiones de nuestra vida como el trabajo, las relaciones interpersonales, la iglesia, el dinero, el sexo, el poder, etc., etc. Se produce entonces lo que la Biblia llama un corazón no íntegro, no porque esté saturado de pecado, sino porque está di...

SI NO HAY DIOS ¿QUÉ QUEDA?

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  ¿Acaso hay Dios fuera de mí? Yo no conozco ninguna otra roca. (Isaías 44:8) Este es el famoso grito del pintor Munch que refleja la ansiedad y la angustia del ser humano. Puedo entenderlo enteramente porque si Dios no existe ¿Qué nos queda? Si no creemos que un día su Reino vendrá y su voluntad se hará en esta miserable tierra del mismo modo que se hace en el cielo ¿Qué sentido tiene vivir con carencia de esperanza?  ¿Arreglarán este mundo los mismos políticos que lo han echado a perder? ¿Los mismos seres humanos que en cuanto dejamos nuestra condición de víctimas nos convertimos en verdugos? Si Dios no existe sólo nos queda el darwinismo social puro y duro, la supervivencia del más fuerte tal y como indica la evolución. Si Dios no existe sólo nos queda el sálvese quien pueda y tonto el último. Si Dios no existe, como muy bien dice el pasaje bíblico, comamos y bebamos porque mañana moriremos. El problema más grande, sin embargo, es cuando aquellos que creemos en Jesús vivimo...

LUZ EN LAS TINIEBLAS

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  Pues así debe alumbrar vuestra luz delante de los demás, para que viendo el bien que hacéis alaben a vuestro padre celestial. (Mateo 5:16) Ser luz en el mundo, en medio de las tinieblas; brilla en el sitio donde estás. Esta expresión es una de las más queridas y apreciadas por los evangélicos. Por eso, de tan conocida, podemos llegar a perder parte sino todo el sentido que tiene. Ser luz, a juzgar por lo que dice el Maestro, no es una actitud pasiva ¡Todo lo contrario! es una actitud activa e intencional de hacer el bien. Ser luz no consiste tan sólo en vivir, en ser una buena persona, en no hacer el mal a nadie. No es eso lo que afirma Jesús. Él habla de que precisamente porque hacemos el bien contrastamos con un entorno que se caracteriza por la ausencia del mismo. Queremos, por tanto, ser luz, pensemos pues en cómo cada día, en cada entorno en los que nos movemos hacer el bien de forma proactiva. ¿Cómo puedes hacerlo en tus entornos?