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ESPERANZA

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¿Por qué estoy tan abatido? ¿Por qué estoy tan turbado? En Dios pondré mi esperanza, no cesaré de alabarlo. (Salmo 42: 5) La esperanza, afirma el dicho, es lo último que se pierde. En nuestra sociedad la esperanza es un anhelo, un deseo, una necesidad de que algo suceda, se pueda consumar, se pueda llevar a cabo. La esperanza es, por tanto, muy frágil, quebradiza. Se vive con el miedo de que nunca se alcance porque de ser así, ya no nos queda nada, y no se puede vivir cuando se carece de esperanza, es decir, de que un futuro diferente es posible. La esperanza cristiana es muy diferente. Es la certeza de una realidad diferente que, en su momento, se cumplirá. Dios la cumplirá. Se basa en la seguridad que otorga el carácter del Dios que está detrás de aquello que es objeto de nuestra esperanza; bien sea la vida eterna -su expresión máxima- o la intervención del Padre en situaciones cotidianas que parecen o realmente nos sobrepasan -la expresión mínima-.  El salmis...

JUECES INJUSTOS

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  Jueces, ¿en verdad proclamáis la justicia y juzgáis a las personas con rectitud? No; en vuestro interior tramáis el mal y propagáis la violencia en esta tierra. (Salmo 58:1-2) Los cristianos hacemos mucho énfasis en la santidad de Dios, de la cual nace la moralidad, pero olvidamos con demasiada frecuencia su justicia, de la cual nace nuestro compromiso con todo lo que es justo y recto desde un punto de vista social. Nos horroriza la ideología de género y convivimos con la corrupción política y económica ¡Así somos! Un juez debería de reflejar el carácter del Señor en su faceta de ser justo. La Biblia habla con claridad acerca de cómo deberían de ejercer la justicia sin hacer acepción de personas, de la misma manera que tampoco lo hace nuestro Padre. Que no deberían estar a favor del pobre por el simple hecho de serlo, pero tampoco del rico por su condición de poderoso. Pero Dios, por medio de su Palabra, también condena con dureza al juez que apartándose de su deber de ejercer ju...

LEVADURA

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¡La cosa no es como para que os sintáis orgullosos! ¿No sabéis que un poco de levadura hacer fermentar toda la masa? Eliminad todo resto de vieja levadura y sed masa nueva. (1 Corintios 5:6-7) Es bien sabido cuál es el papel de la levadura, fermentar una masa. Sin embargo, en la cultura judía la levadura tenía el significado de una influencia negativa -la levadura de los fariseos- y también de corrupción y putrefacción. Era asociada igualmente con el pecado. Por eso el pan de la Pascua debía de ser sin levadura. Es fácil ver la aplicación que esto tiene para nuestras vidas: los pequeños pecados que permitimos, que toleramos, a los que nos acostumbramos, pueden tener el efecto de contaminar nuestra relación personal con el Señor y nuestro seguimiento del Maestro. Tal vez en sí mismos no nos parecen excesivamente graves, no obstante, tienen esa capacidad de insensibilizarnos y abrir la puerta a seguir el mismo proceso con otros, de tal manera que, poco a poco, se va corrompiendo...

EL CLUB DE LOS MIERABLES

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  Porque, ¿quién te hace a ti mejor que los demás?, ¿qué tienes que no hayas recibido? Y si todo lo que tienes lo has recibido ¿a qué viene presumir como si fuera tuyo? (1 Corintios 4:7) Para mí la iglesia es un club de miserables. Personas que deberían de formar parte de ella, que carecen de cualquier calificación que los haga dignos de pertenecer a esa fraternidad. Deshechos de la humanidad, gente inconsistente, de doble ánimo, con permanentes incoherencias y promesas hechas al Señor e incumplidas una y otra vez. Gente, en definitiva, y utilizando las palabras de Dallas Willard, en total y absoluta bancarrota espiritual.  Y así seguimos, en un constante proceso de recuperación y restauración espiritual en el que un día tocamos las nubes y otro descendemos ¡de nuevo! a los infiernos. Por tanto ¿Cómo tenemos la vergüenza y la osadía de despreciar a un mundo caído? ¿Quiénes nos creemos que somos? ¿Cómo aquello que hemos experimentado la gracia que nos ha per...

MAYORDOMO

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  Y lo que a un administrador se le pide es que sea fiel. (1 Corintios 4:2) Un administrador o mayordomo es alguien que custodia bienes que no son de su propiedad. Era, y continúa siendo, un cargo de total confianza dado que el propietario dada amplios poderes al mayordomo para hacer y deshacer según su criterio. La relación entre propietario y administrador debía de ser de total confianza; es decir, el amo había de sentirse seguro con el carácter y las competencias del administrador. Así somos designados en la Escritura los seguidores de Jesús: mayordomos, administradores, no sólo de los secretos del Señor, es decir, de la misión, sino también de todo aquello que nos ha sido dado para administrar y de lo que, aunque pensemos lo contrario, no somos dueños o propietarios sino más bien meros administradores. El tiempo, el dinero, nuestra vida y nuestro trabajo no nos pertenecen, son dones del Señor dados en usufructo, para ser administrados y sobre los cuáles deberemos rend...

LO ÚNICO VÁLIDO

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  Desde luego, el único cimiento válido es Jesucristo, y nadie puede poner otro distinto. (1 Corintios 3:13) En mi adolescencia trabajé como ayudante de arquitecto. Algo que aprendí al escucharle hablar con sus ayudantes más experimentados, clientes y obreros de la construcción, fue la importancia de los cimientos. Las obras que diseñaba eran, en ocasiones, muy lindas pero, todo y que aquello era importante, no era, en absoluto, esencial, era superfluo. Lo verdaderamente importante, a lo que mi jefe dedicaba horas y horas era al cálculo de los cimientos, pues era consciente de que toda la estabilidad de la construcción y de sus eventuales usuarios dependencia de los cimientos, curiosamente la única parte del edificio que nunca se ve. La aplicación para el ministerio es clara. La estabilidad de nuestro trabajo y, por tanto, la seguridad y la bendición para los involucrados en el mismo no dependerá de lo externo, superfluo o estético -a lo que no le quito valor, solo lo rel...

RESPONDE A TU DON

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Yo, respondiendo al don que Dios me ha concedido, he puesto los cimientos como buen arquitecto; otros es el que levanta el edificio. Mire, sin embargo, cada uno cómo lo hace.  (1 Corintios 3:10) Seguimos con el trabajo al que hemos sido invitados por Dios a colaborar con Él. Pablo indica que lo hagamos en respuesta al don que nos ha sido concedido, que actuemos sobre el mismo. Varias implicaciones se desprenden de esto. La primera, debemos conocer cuál es el don que hemos recibido del Señor. Yo, personalmente, tengo una visión muy amplia de los mismos y considero que la división entre habilidades naturales y dones espirituales es, hasta cierto punto, artificial y teológica. La segunda, debemos actuar potenciando al máximo ese don y ministrando usándolo de todas las maneras que nos sean posible, Siendo intencionales en buscar oportunidades para ejercerlo y también para desarrollarlo.  La tercera, no trates de actuar en base a dones que careces porq...