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CUARESMA, DÍA 28

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  Jesús les preguntó: — Y vosotros, ¿quién decís que soy?.  —Mateo 16:15 Hoy, desde que me levanté, me han acechado los temores. Los percibo como nubes ne- gras en mi cabeza que producen pesadez y abatimiento. Hay días que por más que uno trate de ver el cielo despejado y contemplar el sol esas nubes persisten. Y me encuentro con esta pregunta de Jesús que me lleva a reflexionar y tratar de ir más allá de la respuesta únicamente intelectual, la que puede darse con rapidez porque uno la tiene aprendida desde los años de la escuela dominical. La pregunta me hace pensar profundamente debido a las implicaciones que tiene mi respuesta. No puedo responder que no creo que es Dios hecho ser humano para que yo pueda ser un auténtico ser humano. No puedo hacerlo porque sería falso, porque no tendría una base sobre la que sustentar mi experiencia vital. Pero al responder que sí, veo que hay otra batería de preguntas que automáticamente vienen a mi mente de parte suya. E...

CUARESMA, DÍA 27

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  Yo soy la vid; vosotros, los sarmientos. El que permanece unido a mí, como yo estoy unido a él, produce mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.  —Juan 15:5 Hay un razonamiento que puede hacerse fácilmente a la inversa de una proposición dada y este es un buen ejemplo de ello. Si todo aquel que está unido a Cristo lleva fruto, podemos deducir que aquel que no lleva fruto no tiene esta unión vital con Jesús. Acostumbramos a valorar el compromiso cristiano con el número de veces que aparece- mos por la iglesia en un periodo de tiempo dado ¡Nada más lejos de la realidad! No estoy afirmando que no sea necesario el compañerismo con otros seguidores de Jesús, ¡Naturalmente que lo es! Estoy hablando que esa no es la medida de nuestro seguimiento del Maestro. El fruto, por el contrario, sí que lo es. Unos versículos más adelante (v.8) se indica que el fruto es, precisamente, la prueba del auténtico discipulado. Es, por tanto, importante entender qué t...

CUARESMA, DÍA 26

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  Entonces Jesús les dijo: No sabéis lo que pedís.  —Marcos 10:38 La Cuaresma continúa y, poco a poco, nos vamos acercando a lo que se denomina la Semana Santa. Para muchos un tiempo de salir de la ciudad en busca de descanso, para otros, una posibilidad de meditar y vivir más en profundidad el misterio del Cristo hecho ser humano para mostrarnos el camino hacia el Dios Padre. La invitación del día de hoy es a reflexionar acerca de nuestras oraciones. Imagina por un momento que pudieras prestar atención a tu vida de oración como un observador exter- no ¿Qué ves, qué te llama la atención? Jesús tuvo que responder a una petición hecha por algunos de sus discípulos que no sabían qué estaban pidiendo. Ni siquiera se habían parado a pensar en la coherencia o incoherencia de aquello que estaban demandándole al Maestro. No habían reflexionado acerca de la posibilidad o imposibilidad de su petición, simplemente verbalizaron algo que, cuando leemos el contexto, sab...

CUARESMA, DÍA 25

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  Y Jesús les preguntó: ¿Creéis que puedo hacer esto?. —Mateo 9:28 Una vez uno ha identificado aquello que desea que el Señor le conceda, Jesús vuelve a invitarnos a la reflexión por medio de otra pregunta, la cual nos lleva a la introspección y a sopesar cómo es nuestra fe. A nivel intelectual todos nosotros creemos que Dios puede hacer cualquier cosa que nosotros le pidamos pues, al fin y al cabo, es el creador y el sustentador del universo y todas las leyes físicas le obedecen sin rechistar. Otra cosa muy diferente es confiar en que ello puede ser hecho en nuestras vidas, en nuestra experiencia única y singular y, consecuentemente, tomar el riesgo, pues la fe, el confiar, siempre implica una medida de riesgo, de dar los pasos necesarios para poder experimentar a Dios actuando. Al leer este pasaje y pensar que cada vez me estoy volviendo más mayor y que la pers- pectiva económica del futuro parece ser cada vez más sombría viene a mi mente la pregunta de Jesús ¿Cree...

CUARESMA, DÍA 24

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  El ciego, arrojando su capa, dio un salto y se acercó a Jesús. Jesús le preguntó: —¿Qué quieres que haga por ti? Contestó el ciego: —Maestro, que vuelva a ver.  —Marcos 10:50 Preguntarle a un ciego qué es lo que desea parece, sin lugar a dudas, una redundancia total e innecesaria, es evidente lo que un ciego quiere y la pregunta de Jesús carece de sentido o al menos, eso nos puede parecer a nosotros porque nos proyectamos en el cie- go, y es lo que nosotros pediríamos si estuviéramos en su lugar. Pero, una vez más, las preguntas de Jesús tienen como finalidad llevarnos a una reflexión profunda, algo que se pone de manifiesto una vez que vamos más allá de lo evidente y lo superficial. La pregunta me fuerza a pensar en qué es lo auténticamente importante para mí, qué es lo que yo le pediría a Jesús si me hiciera a mí esa pregunta. Al enfrentarme a la misma tengo que hacer un repaso de mí mismo y de aquello que más anhelo y deseo por encima de cualquier ...

CUARESMA, DÍA 23

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El Señor le preguntó a Caín: ¿Dónde está tu hermano Abel?.  —Génesis 4:9 Dios continúa con sus preguntas potentes. La pregunta que le hizo a Adán tenía como finalidad ayudarle a reflexionar acerca de su situación con Dios, la pregunta que el Señor le hace a Caín, como la anterior, no tiene como propósito darle a Dios una información que conoce de sobra, antes bien, favorecer el proceso de reflexión, el inclinarse hacia atrás y ganar distancia y perspectiva que Caín precisa después de haber matado a su hermano Abel. La Cuaresma, a través de esta pregunta del Señor, nos invita a que pensemos acerca de qué actitud tenemos hacia nuestro prójimo, qué marca la relación con un mundo roto y necesitado, qué nos caracteriza en lo que concierne a ser sensibles a las necesidades de las personas que nos rodean, sean estas físicas, emocionales, materiales, intelectuales, o de otro tipo. La pregunta, en toda su sencillez, fuerza la reflexión tanto si lo queremos como si...

CUARESMA, DÍA 22

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  Pero Dios, el Señor, llamó al hombre diciendo: ¿Dónde estás?. —Génesis 3:9 A menudo enseño cursos de técnicas fundamentales de coaching. Uno de los énfasis es, precisamente, la importancia de las preguntas y en la capacitación hablo acerca de las preguntas potentes, que son definidas como aquellas que tienen como finalidad, no satisfacer la curiosidad del que pregunta, sino más bien favorecer en el preguntado la reflexión y una mayor y mejor perspectiva sobre su situación. Creo, con todos los respetos, que Dios sería un buen coach por su capacidad de hacer ese tipo de preguntas que nos fuerzan, lo queramos o no, a reflexionar, a inclinarnos hacia atrás, ganar distancia y perspectiva sobre nosotros mismos, nuestras vidas, nuestras cir- cunstancias. La pregunta que el Señor le hace a Adán, a pesar de su sencillez, tiene una increíble profundidad. No tiene nada que ver con la ubicación geográfica o física del ser humano, tiene como finalidad ayudar a que Adán pi...