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ENCUENTROS CON JESÚS: UNA MUJER ADÚLTERA

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  Jesús se quedó solo, con la mujer allí en medio. Se incorporó y le preguntó: -Mujer ¿Dónde están todos esos? ¿Ninguno te condenó? Ella le contestó: -Ninguno, Señor. Jesús le dijo: -Tampoco yo te condeno. Vete y en adelante no vuelvas a pecar. (Juan 8:1-11) En Israel, el adulterio, juntamente con el homicidio y la idolatría, era considerado uno de los pecados más graves. Muestra de ello era que los tres eran penados con la muerte de la persona. Allí se juntaron Jesús, la mujer y aquellos que la condenaban y exigían del Maestro un pronunciamiento público sobre la condena a muerte. Todos nosotros en un momento u otro de nuestra vida interpretamos, o podemos hacerlo, estos tres papeles. Todos somos la mujer adúltera puesto que todos hemos pecado, estamos en pecado o, sin nin- guna duda, vamos a pecar en el futuro. No necesariamente un pecado de adulterio, éste no es el pun- to, sino en el sentido más amplio de rebelión contra Dios y daño a otras personas. Cuando esto se dé...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN CENTURIÓN

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  Jesús quedó admirado de él. Y dirigiéndose a la gente que lo seguía, dijo: -Os aseguro que ni siquiera en Israel he encontrado una fe tan grande como esta. Y cuando los enviados regresaron a la casa, encontraron curado al asistente. (Lucas 7:1-10) Jesús alaba la confianza en Él que tenía un soldado romano. Hizo lo mismo con una mujer de la región de Siria y Fenicia. Nunca el Maestro hizo una afirmación semejante y en público de ningún judío; es más, hay un fuerte contraste entre la confianza demostrada por las dos personas mencionadas y la incredulidad de la gente de Nazaret, tan grande que Jesús no pudo hacer milagros allí.  Pasa lo mismo en el Antiguo Testamento; Rahab la prostituta, Nahamán, el general de ejército sirio, Rut, la descendiente de Moab. Todas ellas ajenas al pueblo escogido pero que manifestaron una gran fe que fue honrada por Dios. Yo aprendo que la geografía del Reino de Dios no coincide con los límites de las iglesias institucionales. Aprendo qu...

ENCUENTROS CON JESÚS: MARÍA, MARTA Y LÁZARO

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  Marta dijo a Jesús: -Señor, si hubieras estado aquí, no habría muerto mi hermano. (Juan 11:17-46) Hay ocasiones en que como Marta, María o los judíos que acudieron a consolarlas, podemos pensar que si Jesús hubiera estado físicamente presente las cosas en nuestras vidas, con nuestras circunstancias, hubieran sido totalmente diferentes. El Señor no siempre cumple nuestros deseos o satisface nuestras esperanzas. Sin embargo, a diferencia de Marta y María que necesitaban su presencia física, nosotros tenemos la presencia permanente de Jesús que vive en nosotros por medio de su Espíritu y, de esta manera, puede mantener su promesa de estar con nosotros todos los días hasta el fin y no dejarnos huérfanos. Su presencia está garantizada, nuestras expectativas no siempre. Pensemos en Juan el Bautista, el primo de Jesús y de quien dijo elogios y reconocimientos increíbles. Sin embargo, no impidió que fuera injustamente ejecutado por Herodes. Encontrarnos con el Jesús con q...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN HOMBRE 38 AÑOS PARALÍTICO

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Había entre ellos un hombre que llevaba enfermo 38 años. Jesús, al verlo allí tendido y sabiendo que llevaba tanto tiempo, le preguntó: -¿Quieres curarte? (Juan 5:1-18) Aquel hombre se encontraba en el estanque de Betzata, donde cada cierto tiempo un ángel bajaba, removía las aguas y la primera persona que se sumergía en ellas era sanada. Debía ser muy difícil, si no imposible, para una persona impedida el poder llegar a tiempo. Lo sorprendente de este encuentro es que es el mismo Jesús quien toma la iniciativa y le pregunta a la persona si desea ser sanada. El hombre expresa su situación y el Señor le otorga la sanidad.  Jesús no le debía nada a aquel hombre. 38 años de enfermedad no le calificaban para ser sanado más que otras personas que estaban en una situación similar o, tal vez, más grave. Su curación fue única y exclusivamente por la gracia de Dios, para nada relacionada con méritos. Del mismo modo es importante reconocer que el Señor tampoco nos debe nada a ningu...

ENCUENTROS CON JESÚS: LA PROSTITUTA Y EL FARISEO

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A quien poco se le perdona, poco amor manifiesta.... Pero Jesús dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado. Vete en paz. (Lucas 7:36-50) En este encuentro tenemos dos personajes bien diferentes, incluso podríamos afirmar que incompatibles entre sí. Por un lado un fariseo que desconocemos qué le impulsó a invitar al Maestro a su casa. Si sabemos, porque el propio Jesús lo afirma, que mostró una total falta de cortesía hacia él. Tal vez le motivó la curiosidad, tal vez quería ponerlo en evidencia. Nada nos dice el texto al respecto. Por otro lado, una prostituta, una mujer de pésima reputación que en público, sin ningún pudor, con total ausencia de vergüenza, otorgó a Jesús un tratamiento excepcional, una expresión increíble de amor y respeto. Algo que el Señor aceptó y, precisamente, le valió el reproche y la descalificación por parte del fariseo anfitrión.  Sin embargo, Jesús, no sólo no rechazó el acto de aquella mujer pecadora, antes al contrario, lo aceptó y dijo tres g...

ENCUENTROS CON JESÚS: PERSONAS QUE FUERON ALIMENTADAS

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  Estoy seguro de que me buscáis no por los milagros que habéis visto, sino porque comisteis pan hasta saciaros. Deberíais preocuparos no tanto por el alimento transitorio, cuanto por el duradero, el que da vida eterna. Este es el alimento que os dará el Hijo del hombre, a quien Dios Padre ha acreditado con su sello. (Juan 6) Las personas que participan de este encuentro con Jesús son parte de las que poco antes habían experimentado el milagro de la multiplicación de los panes y los peces. Honestamente, puedo entender su razonamiento: hay alguien que tiene la capacidad de sacar pan y peces de la nada, de calmar nuestra hambre de forma permanente, hagámosle rey. Consecuentemente, comenzaron un viaje arriba y abajo a lo largo del lago en busca de Jesús. Ellos buscan satisfacer sus necesidades materiales; Jesús les indica que ese no es el propósito de su venida. No que no las considere importantes, si así fuera, no los habría alimentado, sino que hay otras necesidades m...

ENCUENTROS CON JESÚS: UNOS NIÑOS

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Y le presentaban niños para que los tocase; y los discípulos reprendían a los que los presentaban. Viéndolo Jesús, se indignó, y les dijo: Dejad a los niños venir a mí, y no se lo impidáis, porque de los tales es el reino de Dios... y tomándolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecía. (Marcos 10:13-16) ¡Vaya reprimenda que recibieron los discípulos! Las traducciones suavizan mucho la reacción del Maestro ante su conducta. Literalmente el texto dice que Jesús se airó. Muy pocas veces reacciona tan fuertemente, señal de la seriedad de la situación. La ira, contra lo que habitualmente pensamos, no es una reacción errónea. Se produce cuando nuestro código moral o ético ha sido quebrantado, cuando percibimos una situación que consideramos injusta. El problema es cuando la ira se descontrola y se convierte en rabia. Un niño era un ser sin importancia en aquella época. Muchos morían en la infancia. Sus opiniones no contaban y se consideraba que no debían importunar ni mol...