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ENCUENTROS CON JESÚS: UNA MUJER SIRIA

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¡Grande es tu fe mujer! ¡Que se haga lo que deseas! y su hija quedó curada en aquel mismo instante. (Mateo 15:21-28) El encuentro se produce entre Jesús y una mujer gentil, es decir, no judía. El Maestro la ignora pero la mujer es insistente en su petición. La situación debió de ser incómoda porque los discípulos le pidieron que hiciera algo; no tanto por compasión (ningún judío tenía esos sentimientos hacia los gentiles) sino por molestia. Jesús argumenta y la mujer contraargumenta y, tal y como vemos en el pasaje, su insistencia y argumentos ganaron el corazón del Maestro. No sólo vio a su hija curada, sino recibió un elogió que el Señor nunca aplicó a un judío: ¡Grande es tu fe mujer!, aunque si a otro gentil, un abominable oficial del ejército opresor. En ocasiones, nuestra oración carece de ese sentido persistente que se asemeja a una «lucha con Dios». Oramos, y si no recibimos una respuesta con una cierta inmediatez, dejamos de hacerlo, ya no insistimos, ya no cont...

ENCUENTROS CON JESÚS: OTRA DE FARISEOS

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  Vosotros os apartáis de los mandatos de Dios por seguir las tradiciones humanas. (Mateo 15:1-10) Nuevamente los fariseos se encuentran con Jesús. Como de costumbre buscando un motivo de confrontación. En esta ocasión era debido a que los discípulos comían sin haberse lavado las manos. Entiendo que el Maestro no era contrario a la higiene, sino al hecho de como por medio de ellas se anulaban los mandamientos claros y directos del Señor. Jesús siempre nos confronta con lo esencial –amar al prójimo, mostrar gracia, ser misericordiosos, hacer el bien, buscar la paz y la reconciliación, socorrer al necesitado, oponernos a las injusticias...–, pero nosotros siempre tenemos la tendencia a quedarnos en lo secundario –no fumar, no bailar, no ir a discotecas, escuchar solo música cristiana, vestir de una manera u otra, evitar piercings y tatuajes...– Jesús nos confronta con sus mandamientos y nosotros respondemos con nuestras tradiciones, cuyo cumplimiento nos hace respetables, aunque...

ENCUENTROS CON JESÚS: SUS PAISANOS DE NAZARET

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  Así que estaban desconcertados a causa de Jesús. Por eso les dijo: -Solo en su propia tierra y en su propia casa menosprecian a un profeta. Y a causa de su falta del fe, no hizo allí muchos milagros. (Mateo 13:53-58) Jesús visita Nazaret, la pequeña población de Galilea donde había crecido. La gente sabía de sus milagros y enseñanzas y también de su infancia, niñez, adolescencia y vida adulta trabajando con su padre como carpintero. Demasiado cercano para tomarlo en serio. De nada servían sus milagros, su fama como maestro, el hecho de que conocía las Escrituras. Cuando afirmó que Él era el Mesías aquello era más de lo que sus paisanos podían aguantar. Su incredulidad, afirman los relatos paralelos, les impidió poder aceptar a Jesús.  La incredulidad y la duda son diferentes. La duda nace del intelecto, la incredulidad nace del corazón. El que duda no puede creer, el incrédulo no quiere querer. El que duda no puede creer porque no tiene la suficiente información o no...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN HOMBRE MUDO

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Un día estaba Jesús expulsando un demonio que se había apoderado de un hombre dejándolo mudo. En cuanto el demonio salió de él recobró el habla y los que lo presenciaron se quedaron asombrados. Pero algunos dijeron: -Belcebú, el propio jefe de los demonios, le da a este poder para expulsarlos. Otros, para tenderle una trampa, le pedían que hiciera alguna señal milagrosa de parte de Dios. (Lucas 11:14-23) Jesús lleva a cabo un milagro. Ministra las necesidades de un hombre con problemas físicas y espirituales de gran profundidad. Sin embargo, la señal milagrosa, lejos de lo que podríamos suponer no influye en la actitud de la gente con respecto a Jesús y su identidad. Unos, genuinamente se sienten asombrados. No es la primera vez que los testigos de un milagro afirman que nunca se había visto nada igual en Israel. Otros, sin embargo, en su insistencia en negar la identidad del Maestro atribuyen sus obras a Satanás; lo hacen y se quedan tan anchos. Finalmente, otros, con doblez en su...

ENCUENTROS CON JESÚS: UN HOMBRE CON UNA MANO ATROFIADA

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  Os preguntaré una cosa [a los fariseos] ¿Es lícito en día de reposo hacer el bien, o hacer el mal? ¿salvar una vida, o quitarla? Y mirando a todos alrededor , dijo al hombre: Extiende tu mano. Y él lo hizo así, y su mano fue restaurada. (Lucas 6:6-11) "Se te ha hecho conocer lo que está bien, lo que el Señor exige de ti, ser humano: tan solo respetar el derecho, practicar con amor la misericordia y caminar humildemente con tu Dios" (Miqueas 6:8) "Porque quiero misericordia y no sacrificios, conocerme y no holocaustos." (Oseas 6:6) "Esta es la religiosidad auténtica e intachable a los ojos De Dios Padre: asistir a los débiles y desvalidos en sus dificultades y mantenerse incontaminado del mundo." (Santiago 1:27) En este encuentro de Jesús con un hombre con una mano atrofiada y los fariseos como espectadores, hay un tema de fondo. ¿Qué es más importante, la práctica religiosa, el ritual o las necesidades de un ser humano, sea este seguidor o no de Jesús? E...

ENCUENTROS CON JESÚS: UNA DE FARISEOS

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  Y Jesús añadió: -Dios hizo el sábado por causa del ser humano, y no al ser humano por causa del sábado. ¡El Hijo del Hombre es también Señor del sábado! (Marcos 2:23-28) Lo de Jesús y los fariseos no fueron encuentros sino más bien encontronazos. El problema acostumbraba a ser siempre el mismo, el Maestro se saltaba las tradiciones y las regulaciones de la ley oral que los fariseos había llevado hasta extremos que rozaban lo ridículo. Esto los sacaba de sus casillas y generaba un odio y una inquina que fue en constante crecimiento durante el ministerio de Jesús. Todo ello ya sabemos como acabó. El problema de los fariseos es que se quedaban con la letra de la Ley pero no entendían el espíritu de la misma. Enfatizaban la forma pero perdían el fondo. Hacían énfasis en las maneras pero perdían de vista las funciones que estas tenían como propósito llevar a cabo. Ellos colocaban en el centro de todo el ritual; Jesús colocaba en el centro de todo el ser humano y sus necesida...

ENCUENTROS CON JESÚS: JUAN EL BAUTISTA Y SU EMBAJADA

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Juan, que estaba en la cárcel, oyó hablar de los hechos de Cristo y le envió unos discípulos suyos para que le preguntaran: -¿Eres tú el que tenía que venir, o deberemos espera a otro? (Mateo 11:2-19) Juan es el auténtico protagonista de este encuentro aunque, debido a estar encarcelado (pequeño problema logístico), tuvo que intermediarlo a través de algunos de sus seguidores. Parece mentira que Juan, que fue el precursor del Maestro, quien lo bautizó e hizo afirmaciones clarísimas acerca de su mesianazgo, en estos momentos tuviera dudas tan fundamentales acerca de la identidad de Jesús. Yo puedo entenderlo. Mi primo es el Mesías, hace milagros por todas partes, afirmó que venía a liberar a los presos y, sin embargo, me estoy pudriendo injustamente en una prisión. Jesús no ha hecho nada por liberarme y, al paso que vamos, tampoco me quedan esperanza que lo hará en el futuro. Además, seguimos bajo el yugo romano y esta situación política no parece que vaya a...