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PROFETAS Y REYES, SAMUEL, PRÁCTICA

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  Cuando Samuel vio a Saúl, el Señor le comunicó: Ahí tienes el hombre de que te hablé. (1 Samuel 9:17) El contexto del pasaje es la elección de Saúl como rey de Israel, el primero de los monarcas. Pero, lo que quiero resaltar es la soltura con la que Samuel podía, sabía identificar la voz del Señor. Han pasado muchos años desde aquel día en que el profeta escuchó la voz de Dios por primera vez y no supo reconocerla. Hay un contraste entre aquella primera ocasión y la reflejada en el pasaje. El tiempo y la práctica es la explicación. Samuel, con el paso de este -recordemos que aquí es ya anciano y terminando su ministerio- y la práctica continua e intencional desarrolló la capacidad de discernir entre tanto ruido cultural la voz del Señor. ¿De dónde viene esa ridícula idea que las disciplinas espirituales se pueden desarrollar sin voluntad, intencionalidad y práctica? Pablo le dice a su discípulo Timoteo que se esfuerce en la gracia. Nosotros seguimos cándidamente pensando que...

PROFETAS Y REYES, SAMUEL, ACABAR BIEN

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  Mira, tú ya eres viejo y tus hijos no siguen tus pasos. Por tanto nómbranos un rey que nos gobierne, como en todas las naciones. (1 Samuel 8:5) El libro de Samuel da un salto meteórico y nos planta en la vejez del juez y profeta. De hecho, a partir de aquí, todo lo que sabemos de él estará ubicado en los últimos años de su vida. Nada sabemos de ese, llamémosle, periodo oscuro de la vida de Samuel, tan sólo podemos inferir de la escasa información que nos aporta el libro. Sin embargo, lo poco aportado es significativo. Samuel estaba llegando al final de su ministerio y lo estaba haciendo bien. Nadie podía tener queja de cómo lo había ejercido y el contraste con la forma de vivir de sus hijos lo evidenciaba aún más si cabe. Samuel, como ya vimos, comenzó bien, pero lo más importante es que acabó bien. De hecho, lo importante, lo realmente importante son los finales, no los principios. Comenzar bien la carrera de la vida no nos garantiza que acabaremos bien. Pued...

PROFETAS Y REYES / SAMUEL, LA FRÁGIL MEMORIA

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  Samuel colocó entonces una piedra entre Mispá y Sen, diciendo: Hasta aquí nos ha ayudado el Señor. Por eso, la llamó Eben Ezer. (1 Samuel 7:12) Es algo común en el Antiguo Testamento el erigir recordatorios de la intervención del Señor en la vida de su pueblo. Aquí lo vemos para que Israel no olvidara que Dios lo libro de la amenaza filistea. La finalidad era hacer memoria de las bendiciones del Señor en el pasado y, de ese modo, proveer de esperanza y seguridad para las intervenciones futuras de Dios en los nuevos retos que como individuos o nación tuvieran que enfrentar.  Nosotros, los seguidores de Jesús, también necesitamos recordatorios en nuestras vidas que traigan a nuestra mente las intervenciones del Padre en momentos determinados. Los precisamos porque nuestra memoria tiene la tendencia a desvanecerse y, consecuentemente, cosas que en un momento tuvieron una intensidad muy grande, se van perdiendo poco a poco, se desfiguran y fácilmente acabamos olvidándo...

PROFETAS Y REYES / SAMUEL, HAZ LO QUE PUEDAS

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No dejes de suplicar por nosotros al Señor nuestro Dios, para que nos defienda de los filisteos. (1 Samuel 7:8) Israel se reúne en asamblea y los filisteos, como no podía ser de otra manera, se enteran y deciden dar un escarmiento. La opinión no podía ser más favorable, los tenían a todos reunidos y sin ejército (recordemos que en aquel momento todavía no existían un ejército regular. Cuando había una necesidad los hombres en edad militar eran convocados y acudían armados de lo que podían, a menudo, herramientas de labranza). La noticia espanta a los reunidos que se dirigen al profeta pidiéndole que interceda por ellos. El resto, si lees el capítulo, muestra cómo Dios intervino. Ante la necesidad del pueblo Samuel hizo lo que podía hacer: orar. Él no podía enfrentarse militarmente a los enemigos de Israel, no tenía ni la experiencia ni la capacidad, era totalmente imposible. Sin embargo, había algo que sí podía hacer, orar por su gente, y lo hizo. Hay un principio que pod...

PROFETAS Y REYES / SAMUEL, IDOLATRÍA

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  Si queréis volver totalmente al Señor, retirad de entre vosotros a los dioses y diosas extranjeros, entregaos plenamente al Señor, adoradlo en exclusiva a Él. (1 Samuel 7:3) El libro de Samuel da un salto de veinte años y nos presenta al profeta y juez ejerciendo su ministerio en Israel. El primer discurso que tenemos registrado de él es una exhortación a dejar la idolatría y volverse al Señor en exclusiva. Ya sabemos lo suficiente de Samuel para estar seguro de que vivía lo que predicaba. La idolatría es el principal pecado denunciado en las Escrituras y, entre los cristianos, el más difícil de identificar, el que con más facilidad y fuerza se mimetiza y pueda llegar a convertirse en invisible. Nosotros no tenemos imágenes de Dios y nos sentimos orgullosos de ello y, por tanto, a salvo del grave pecado. ¡Gran error! Un ídolo es cualquier cosa que ocupa el primer lugar en tu vida, no a nivel mental, sino práctico. Aquí, tal vez, si somos honestos, comenzamos a ver ...

PROFETAS Y REYES / SAMUEL, SU PALABRA

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  La palabra de Samuel se recibía en todo Israel. (1 Samuel 4:1) En ocasiones, cuando alguien emite un mensaje, es difícil evitar escucharlo; no podemos escapar, estamos o nos sentimos obligados a escuchar y muchas otras razones. Sin embargo, recibir el mensaje emitido es otra cosa. Implica que voluntariamente decidimos hacer nuestro el contenido de ese mensaje, nos lo apropiamos, nos relacionamos, de alguna manera, con nuestra realidad y necesidades. Esta era la actitud del pueblo de Israel con respecto a los mensajes de Samuel. ¿A qué se debía eso? ¿Qué hacía que las palabras de aquel joven, que ni siquiera pertenecía a la casta sacerdotal, fueran apreciadas de tal modo? ¿Qué autoridad emanaba de él para que las personas consideraran e hicieran suyas sus palabras? ¿Cómo se debe experimentar el tener conciencia de que tus palabras son tenidas en cuenta por los demás? La respuesta de escuela dominical es fácil: porque Dios estaba con Él. ¡Sin duda! ¿Y cómo lo sabía la gen...

PROFETAS Y REYES/ SAMUEL, ALIMÉNTATE

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  Como vimos, tenemos el ADN divino, todo el potencial para llegar a ser como Jesús que, al fin y al cabo, es una de las dimensiones básicas de nuestra salvación. Por decirlo de alguna manera, somos salvados en la medida en que Jesús va siendo formado en nosotros. Pero, para que esa naturaleza divina que nos ha sido dada pueda desarrollarse debemos alimentarnos y hacerlo de forma constante y, naturalmente, saludable. La persona que se alimenta exclusivamente del sermón semanal de su líder o pastor crecerá de forma raquítica, será imposible que desarrolle todo el potencial que puede alcanza ¡Quién lo hace si se alimenta una vez por semana en la vida física! Del mismo modo, aquel que se alimenta a base de podcasts, sermones enlatados u otros productos que han sido generados por terceras partes serían similares a aquellos que su dieta se basa en comida precocinada; puede ser agradable, escoges lo que te gusta y apetece, pero, en mi humilde opinión, tampoco es salud...