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ME MUERO POR TU PALABRA (SALMO 119)

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  Deseo conocer tus mandamientos; ¡me muero por entenderlos! (Salmo 119:131) ¿Suena exagerada esta afirmación? Probablemente. Creo que muchos de los seguidores de Jesús han perdido la pasión por la Palabra. ¿Cómo se puede perder ese deseo de conocerla? Pues, simplemente cuando no vemos que pueda aportar nada a nuestras vidas, cuando consciente o inconscientemente la consideramos simplemente una reliquia de historias bonitas -las relacionadas con Jesús- y frases de auto ayuda -las que emanan de los salmos, proverbios y algunas epístolas-. Los bajos índices de conocimiento y lectura de la Biblia así lo demuestran, no me lo acabo de inventar. David entendía muy bien el valor de la Palabra como dadora de vida. Sabía que tenía la capacidad de sostenernos en momentos de dificultad, darnos esperanza en las situaciones de oscuridad, mostrarnos que hay una vida eterna, una realidad alternativa a la que estamos viviendo. David sabía que las Escrituras nos permiten interpretar la realida...

LUZ PARA EL SIGUIENTE PASO (SALM0 119)

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  Tu Palabra es una lámpara a mis pies y una luz en mi camino. (Salmo 119:105) Ponte en contexto. Nos encontramos varios siglos antes del nacimiento de Jesús. No existen como ahora las linternas alógenas o led que emiten una luz que nos permite ver, aunque sea negra noche sin luna, muchos metros a nuestro alrededor. Una fuente de luz de nuestros días nos provee la posibilidad de orientarnos con más precisión y tener más precaución con relación a posibles accidentes en nuestro camino. Una lámpara se sujetaba con una mano y con el brazo extendido. La capacidad de iluminar, especialmente en situaciones de gran oscuridad, no iba más allá de unos cuantos pasos. Proveía suficiente luz para poder caminar con seguridad una muy corta distancia, tan solo un par de metros. Lo interesante debía ser ir descubriendo el camino conforme se iba avanzando. Uno no podía estar quieto y esperar tener más claridad, debía comenzar a andar y ver como el camino, la senda, o una posibilidad d...

¿SENSATEZ? (SALMO 119)

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  Gracias a tus preceptos soy sensato (Salmo 118:104) No es ningún misterio que el mundo en el que nos ha tocado vivir cada vez es más complejos. No solo lo es a nivel tecnológico -complejidad a la que cada uno se adapta según puede- sino también a nivel ideológico, ético y moral. Siempre ha habido una gran batalla para controlar los medios de comunicación. Quien lo hace puede moldear la forma en que las personas piensan y, consecuentemente, como interpretan la realidad y cómo actúan en respuesta a ella. Observo con perplejidad muchos de los seguidores de Jesús con una carencia bastante pronunciada de sensatez. Interpretan la realidad en base a las corrientes de pensamiento de la sociedad, no son para nada contraculturales, no piensan en términos bíblicos sino culturales, de la cultura predominante convenientemente aderezada por la información sesgada proporcionada por los medios de comunicación social.  La capacidad de orientarnos en una sociedad cada vez más c...

PAN (SALMO 119)

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  Jamás me olvido de tu Palabra, pues ella me da vida. (Salmo 119:93) En la Biblia cuando se habla de vida se mencionan dos realidades totalmente diferentes. El idioma griego, mucho más rico en matices que el nuestro, las diferencia con total claridad. Por un lado está "bios", que hace referencia única y exclusivamente a la vida física, a las funciones vitales que compartimos con el resto de los animales. Todos los seres vivos tienen "bios". Necesitamos bebida y alimento para sostener la vida; algunas personas son auténticas sibaritas en su alimentación, saben escoger la mejor comida y acompañarla con la bebida más adecuada.  Pero, por otro lado, está "zoe", que hace referencia a la vida trascendente, con sentido y propósito. Esta, a diferencia de la anterior, es exclusiva del genero humano. Podemos estar saciados de "bios" y totalmente "hambrientos" de zoe. Jesús, en el evangelio de Juan afirmó que había venido para que tuviéramos ...

¿CÓMO SERÁ TU VEJEZ? (SALMO 119)

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  Aunque ya estoy viejo y arrugado, no me olvido de tu Palabra. (Salmo 119:63) ¡Cómo olvidar la Palabra! Ha sido, precisamente ella, como instrumento moldeador de Dios, la que nos ha permitido llegar hasta donde estamos. Día tras día, año tras año nos ha ido revelando la voluntad del Padre, esa voluntad motivada e impulsada por el amor incondicional hacia nosotros. Le hemos dado lugar en nuestra vida, la hemos leído, meditado y aplicada y hemos segado los increíbles beneficios acumulativos de su influencia positiva en nosotros.  Su Palabra nos ha hecho sabios, nos ha enseñado acerca del Padre y sus intenciones, acerca de nosotros mismos y nuestras inconsistencias, acerca de nuestro prójimo y el porqué nos resulta tan difícil la convivencia y qué podemos hacer al respecto. Nos ha enseñado a amar y valorar la creación del Señor. Daniel Levinson escribió una obra monumental acerca del desarrollo humano y las diferentes etapas en la vida de una persona. Afirma que cada etapa ...

SEÑOR DOLOR, EL MAESTRO (SALMO 119)

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  Antes de haber sufrido pequé, pero ahora respeto tu Palabra... Me vino bien haber sufrido para así aprender tus normas. (Salmo 119: 67 y 71) El dolor y el sufrimiento, como tantas cosas en la vida, son complejos y no sirve una simple y única receta o acercamiento para explicarlo todo. En ocasiones, los experimentamos de forma injusta. Las acciones de otros tienen una repercusión sobre nosotros que nos convertimos en meros agentes pasivos de las consecuencias de las decisiones conscientes o inconscientes tomadas por otros. En otras ocasiones, el dolor y el sufrimiento forman parte de la realidad de que somos seres humanos. No ha existido ni existirá ninguna persona que más tarde o más temprano no lo tenga que recibir en su vida. Hasta cierto punto lo aceptamos; la muerte de una persona normal es considerada como parte de un proceso normal. La muerte en un joven nos parece anti natural y nos golpea. El salmista no está hablando en este pasaje del dolor y el sufr...

RESTAURAR (SALMO 119)

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  He reflexionado sobre mi conducta, me comporto según tus mandamientos. (Salmo 119:59) Hay que cumplir los mandamientos del Señor. Él está atento y controlando a cada persona que se identifica como cristiana para ver el grado de obediencia, y presto para castigar a aquellos que por acción u omisión se los salten. Siempre hay ojo observador, consecuentemente, hemos de ir con cuidado. Es una relación basada en el miedo y la desconfianza. Por burdo que pueda parecer el párrafo anterior refleja la relación que muchas personas tienen establecida con el Señor. Una relación basada en el miedo, la inseguridad y la desconfianza. Dios continúa siendo percibido como el juez implacable, no como el Padre amoroso. Ya lo decía bien el apóstol Juan, el amor echa fuera el miedo; el que tiene miedo no ha entendido para nada el amor. Yo creo, y así lo he experimentado una y otra vez, que sus mandamientos traen vida. Que Dios es un Dios de amor, gracia y compasión y que cada uno de sus...