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DIGNIDAD (SALMO 8)

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  Lo has hecho [al ser humano] algo inferior a un dios, lo has revestido de honor y de gloria, lo has puesto al frente de tus obras, todo lo has sometido a su poder. (Salmo 8:4-5) Este salmo nos habla de la dignidad de todo ser humano sin excepción. No es únicamente el rico, el poderoso, el ilustrado, el influyente, el religioso, el occidental, el blanco quien merece dignidad, respeto, felicidad y el mejor trato posible; según la Palabra de Dios todo hombre y mujer al margen de su condición es depositario de la imagen del Señor y, consecuentemente, digno.   La palabra dignidad procede del latín y significa honor.  Hace referencia al valor intrínseco del ser humano por simple hecho de serlo, en cuanto ser racional dotado de libertad. Como puedes leer en Wikipedia, no se trata de una cualidad otorgada por nadie, sino inherente al ser humano. No depende de ningún tipo de condicionamiento. La dignidad de todo ser humano es una de las múltiples aportaciones...

EL REFUGIO (SALMO 7)

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Señor, Dios mío, en ti me refugio, líbrame de los que me acosan, protégeme. (Salmo 7:2) David compuso este salmo porque su liderazgo era cuestionado. En este salmo cuando afirma que el Señor es su refugio no se refiere (aunque Él lo sea) a las circunstancias duras y difíciles de la vida ante las cuales, debido a nuestra falta de control, lo único que podemos hacer es refugiarnos en Dios y esperar confortados por Él y su presencia que el temporal amaine. Se refiere a un líder que ve su rol cuestionado por las personas que lo rodean.  Si leemos el salmo completamente veremos como se estructura como si fuera un juicio donde se presentan ante Dios los acusadores y el acusado, en esta ocasión David. Ambos someten su causa y el Señor es quien dictará sentencia después de escuchar a las partes. El salmista sabe que Dios examina en profundidad los corazones y tiene la confianza en que su carácter justo emitirá la sentencia correcta.  He relacionado este salmo con experiencia...

¿HASTA CUÁNDO? (SALMO 6)

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  Señor, ¿hasta cuándo? (Salmo 6:4) Los personajes de la Biblia no se andan por las ramas cuando hay algo que no entienden, que sobrepasa su capacidad de entender y procesar. Son numerosas las ocasiones en que cuestionan al Señor porque no pueden entender su aparente falta de intervención en sus asuntos personales o los de su gente. Paralelamente a esta actitud es también sorprendente que Dios no se sienta ofendido por ser cuestionado. Porque creo que si hay algo que nuestro Padre, como cualquier padre normal, valora es la honestidad y la transparencia con Él.  Si somos honestos hemos de admitir que hay muchas cosas que son difíciles de asumir en el mundo en el que nos ha tocado vivir. La lista es tan extensa que resultaría abrumadora, por eso, me centraré tan solo en dos cosas. Una es el hambre en el mundo. En estos momentos hay más de cien millones de personas en riesgo real de morir por falta de alimentos. Número que ser verá aumentado por las consecuencias de la pande...

VENTILAR (SALMO 6)

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  Estoy cansado de llorar, cada noche baño en lágrimas mi cama, con mi llanto inundo mi lecho. Mis ojos se consumen de dolor, envejecen de tanta tristeza. (Salmo 6:6 y 7) Ventilar es la acción de reconocer nuestras emociones y sacarlas a la superficie para que no queden atrapadas en nuestro interior y, consecuentemente, nos puedan dañar por reprimirlas y lleguemos a somatizarlas, añadiendo de esta forma dolor físico al sufrimiento emocional que ya experimentamos. No ventilar no significa que las emociones desaparecen, simplemente que las ignoramos y van creciendo y creciendo intoxicando nuestra vida interior. Para ventilar es preciso disponer de un oído amigo. Alguien que esté dispuesto a escuchar sin juicio y sin condena. No es fácil encontrar este tipo de oyente; mucho menos que esa persona pueda entender y empatizar con nuestra situación. Dios si puede. Esto es lo que nos enseña este pasaje. El Señor reúne todas las condiciones para poder ventilar con Él: sabe escuchar...

DIOS NO SE COMPLACE EN EL MAL (SALMO 5)

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No eres un Dios que desee la maldad, en ti no encuentra refugio el malvado. (Salmo 5:5) Esta es una afirmación de gran importancia con relación a cómo es Dios. Él no desea ni se complace en la maldad; consecuentemente, nosotros sus hijos tampoco. Es más, deberíamos combatirla en nuestras propias vida y en todo lugar donde se manifieste. Un primer paso e importante sería identificarla. No podemos ser restrictivos con ella, no podemos limitarla únicamente a las típicas bestias negras del mundo evangélico, a saber, la ideología de género y el aborto. El mal es todo aquello que se opone al carácter del Señor y Él no es tan sólo santo -de donde nace la moral-, es también justo -de donde nace la justicia-. ¿Cómo pues podemos identificar el mal? Jesús nos ayuda. En la oración que nos enseñó, el Padrenuestro, encontramos un camino claro. El Maestro no enseño a pedir que la voluntad del Padre sea hecha en la tierra del mismo modo que es hecha en el cielo. Consecuentemente, nada que no sea permi...

COMENZAR EL DÍA CON DIOS (SALMO 5)

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  Señor, por la mañana escuchas mi súplica; de madrugada ante ti la presento y me quedo esperando. (Salmo 5:4) Todos, en alguna ocasión, hemos afirmado haber comenzado el día con mal pie. Tiene sentido; los expertos en liderazgo personal y productividad afirman que la forma como comenzamos nuestra jornada determina de forma considerable cómo esta se desarrollará. Todas las personas que viven vidas llenas de sentido, propósito y productividad han desarrollado rituales para el comienzo y el final del día. Los rituales son pautas de comportamiento que dan sentido y dirección a lo que hacemos, que nos ayudan a buscar nuestro centro interior y vivir en consonancia y coherencia con nuestro auténtico yo.  El salmo nos invita a comenzar el día con el Señor viniendo ante su presencia. Para mi, desde hace años, es el ritual más importante del día, el que da sentido y perspectiva a todo lo que vendrá después. Junto con una buena taza de café (colombiano a ser posible) presento el dí...

DORMIR EN PAZ, VIVIR EN PAZ (SALMO 4)

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  En paz me acuesto y al instante me duermo porque solo Tú, Señor, me haces vivir confiado. (Salmo 4:9) ¿Cómo es posible que el salmista pueda hacer semejante afirmación? Hay un gran número de personas que, por sistema, no pueden dormir. Sus cerebros están en plena ebullición a la hora de acostarse en sus lechos. Los miedos, las ansiedades, las preocupaciones del presente, las cargas del pasado y los potenciales miedos por cómo discurrirá el futuro hacen que su actividad cerebral no pueda parar y, consecuentemente, sea imposible el poder descansar. Nuestro cerebro ha sido diseñado por Dios con una funcionalidades muy interesantes. Una de ellas es lo que se denomina cerebro reptil. Este está diseñado para preservar nuestra vida y supervivencia. De forma constante está haciendo un escaneo de nuestro entorno buscando amenazas reales o potenciales. Cuando detecta algo que, en su opinión, puede suponer un peligro activa todas las alarmas y hace que esa amenaza ocupe ...