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LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ENCERRADOS CON MIEDO

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Aquel mismo primer día de la semana, al anochecer, estaban reunidos los discípulos en una casa, con las puertas bien cerradas por miedo a los judíos. Se presentó Jesús en medio de ellos y les dijo: La paz esté con vosotros. (Juan 20:19) Hoy es domingo de resurrección. El día más importante para cualquier seguidor de Jesús. Día de esperanza. Día que anticipa nuestro futuro; puesto que Él vive nosotros también viviremos juntamente con Él por toda la eternidad. La resurrección prueba que Jesús no era únicamente un gran hombre, un profeta extraordinario, un moralista de primera. Pone de manifiesto que era Dios y que nuestros pecados han sido perdonados y tenemos la certeza y la seguridad de la vida eterna.  Hoy estaba haciendo mi meditación en las Escrituras siguiendo la app l Lectio 365 (Altamente recomendable y que se puede descargar gratuitamente en Apple Store y Play Sotore) Se hacía un paralelismo entre los discípulos encerrados por miedo a los judíos y nos...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¿CÓMO DEBEMOS ORAR?

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Del mismo modo, y puesto que nuestra confianza en Dios es débil, el Espíritu Santo nos ayuda. Porque no sabemos cómo debemos orar a Dios, pero el Espíritu mismo ruega por nosotros, y lo hace de modo tan especial que no hay palabras para expresarlo. (Romanos 8:26) Hay ocasiones durante este tiempo de crisis que no sé muy bien cómo debo de orar, qué es legítimo pedir y qué no lo es. Mi falta de perspectiva hace que cuando pienso en personas, comenzando por mí mismo y mi familia, tenga dudas acerca de qué es lo mejor y conveniente orar e interceder. Porque si bien algunas están claras, otras esa misma falta de perspectiva hace que mi oración se base en mi criterio y sabiduría, en mi comprensión de la realidad que siempre es limitada y parcial. Puedo pedir por cosas que en mi sentido común me parecen las mejores y las más adecuadas, pero ¿Lo son en los planes y la economía de Dios? ¿Puedo estar pidiendo por algo que, en vez de beneficiar a la persona, sea perjudicial ...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: CONTENTAMIENTO II

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Y no es la necesidad lo que me hace hablar así, pues he aprendido a tener contentamiento en cualquier circunstancia.  (Filipenses 4:11) Aprender a tener contentamiento no es tarea fácil. Como todo aprendizaje es un proceso y eso exige tiempo, intencionalidad y dedicación. Hay aprendizajes que se asumen con más rapidez que otros. Uno se acostumbra rápidamente a vivir de forma holgada; no es tan fácil acostumbrarse a vivir con privación y restricciones. A nuestro cerebro le cuesta mucho más aceptar esos nuevos patrones de conducta, esa nueva manera de afrontar la vida y, al mismo tiempo, continuar teniendo un sentido de satisfacción y plenitud. Pienso que la nueva realidad que vendrá tras la pandemia nos exigirá un aprendizaje rápido e intensivo del contentamiento. He aquí, pues, algunos simples consejos que nos pueden ayudar. Primero, practicar el agradecimiento a Dios cada día. El agradecimiento nos ayuda a estar centrados en todo aquello que tenemos y recibimos de...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: CONTENTAMIENTO

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Y no es la necesidad lo que me hace hablar así, pues he aprendido a tener contentamiento en cualquier circunstancia.   Tengo experiencia de pobreza y de riqueza. Estoy perfectamente entrenado para todo: para estar harto y para pasar hambre, para nadar en la abundancia y para vivir con estrecheces.   Puedo salir airoso de toda suerte de pruebas, porque Cristo me da las fuerzas.  (Filipenses 4:11-14) En psicología el contentamiento es un estado mental o emocional de satisfacción que puede surgir de estar cómodo con la situación, que estamos viviendo o experimentando, también con nuestro cuerpo y nuestra mente. Hablando coloquialmente, la satisfacción podría ser un estado de haber aceptado la situación de uno y es una forma de felicidad más suave y calmada.  La persona que experimenta el contentamiento puede tener una actitud y estado de satisfacción a pesar de la realidad que esté experimentando. Eso no significa que no exista un deseo de, a ser posible,...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: GRATITUD

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Alaba, alma mía, al Señor, y no olvides ninguna de las cosas buenas que él te da. (Salmo 103:2) Ya han pasado 25 días de confinamiento. Con sinceridad, reconozco que el cansancio mental hace su efecto. Poco a poco va desgastando la fortaleza y resistencia. Eso hace imperioso el desarrollar los hábitos que favorecen, primero una buena higiene mental, es decir, mantener nuestra mente en un estado saludable. En segundo lugar los que pueden renovar nuestras fuerzas para generar resistencia y, en la medida de lo posible, que la crisis no sólo no nos hunda en la miseria, sino que podamos ser renovados y generar más resiliencia.  El salmista nos invitaba a recordar todas las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros. Es fácil, y más en estos aciagos días, centrarnos en todo lo malo que estamos viviendo (Y no estoy diciendo que haya que quitarle importancia) y entrar en una espiral depresiva o ansiosa. El consejo de David nos ayuda en la línea de lo que antes estaba come...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: A PESAR DE

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Gozaos en el Señor siempre: otra vez digo: Que os gocéis. (Filipenses 4:4) El apóstol Pablo escribe estas palabras cuando estaba en prisión y, posiblemente, cercano a su muerte en martirio. Pablo no teoriza acerca de cómo afrontar las situaciones difíciles de la vida; el apóstol habla de lo que está viviendo y experimentando. Vale la pena hacer una distinción entre la alegría y el gozo. La primera es circunstancial. Puede estar generada por vivir en una realidad en la que todo se acomoda y nos produce un estado de bienestar. Puede producirse por recibir una noticia que nos hace estallar en sentimientos positivos. En definitiva es circunstancial y exógena; cuando desaparecen las causas que la producen puede desaparecer o marchitarse. Contrariamente, el gozo es un estado interno de plenitud y satisfacción que viene como resultado de nuestra unión con Cristo, la esperanza que esto nos da para afrontar la vida y la presencia del Espíritu Santo en nosotros que es...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ABATIDO

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Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado? Estás lejos mi salvación y son mis palabras un gemido. Dios mío, te llamo de día y no respondes, de noche y no encuentro descanso... No te separes de mí, que la angustia está cerca y no hay quien me ayude. (Salmos 22: 2-3 y 12) Estos días las redes están llenas de mensajes de triunfo, victoria y optimismo. Todo va a ir bien, saldremos de esta, unidos venceremos al virus, esto nos hará más fuertes y bla, bla, bla. Los gobiernos nos envían de forma constante ese mensaje ¿Qué otra cosa podrían hacer? Incluso las grandes compañías, oportunistas como siempre se unen a la compaña del optimismo y de paso lavan la cara a su imagen púbica. De golpe se han vuelto solidarias, comprensivas, hasta humanas.  Pero me pregunto si al que sufre y lo está pasando mal física, emocional y espiritualmente, esos mensajes no le resultan ofensivos y pareciera como si le estuvieran privando del derecho a su sufrimiento, le quitara...