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LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: EL MUNDO NO CAMBIARA ¿Y TÚ?

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Pues bien, esto os dice el Señor del Universo: ¡Reflexionad sobre vuestra situación! (Hageo 1:5) Yo no creo que el mundo vaya a cambiar como consecuencia del covid-19. A pesar del postureo de las empresas y corporaciones que, tomando ventaja de la crisis, aprovechan para anunciarse en los medios de comunicación con empalagosos anuncios que apelan a nuestras emociones y nos pitan la situación como si fuera una Arcadia feliz. Nada en la historia nos garantiza que el mundo post-crisis va a ser diferente. No lo fue después de las grandes epidemias que asolaron Asia y Europa durante siglos de forma intermitente y diezmaban a porcentajes altísimos de la población. Tampoco después de la gran gripe española que en alrededor de 1918 causó la muerte de más de 50 millones de personas. Tampoco las dos guerras mundiales de este siglo con decenas de millones de fallecidos nos han hecho cambiar. Recordemos las matanzas que se llevaron en los Balcanes en los años...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: MIRAR HACIA ATRÁS

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Recuerda los días de antaño, piensa en los tiempos pasados; pídele a tu padre que te lo cuente, a tus ancianos que te lo expliquen. (Deuteronomio 32:7) Hay dos maneras de mirar hacia atrás. La primera es con nostalgia; un sentimiento de tristeza y pérdida porque el pasado es asociado con un cierto grado de felicidad. No es buena y si se persiste en ella puede producirnos un alto grado de frustración y una creciente tristeza. La nostalgia nos puede llevar a la parálisis y en un vano intento de recobrar el pasado hacernos incapaces de afrontar el presente y orientarnos hacia el futuro. El pasado es lindo para visitar pero nunca para vivir en él. Pero hay otra manera de mirar hacia el pasado, para observar la fidelidad de Dios. Esta mirada es positiva, muy especialmente en los tiempos de crisis como el actual. Lo es porque nos ayuda a mirar y reconocer los trazos, las huellas, las evidencias de la intervención del Señor en nuestras vidas y en las de nuestras familias. E...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¿HASTA CUÁNDO SEÑOR?

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¿Hasta cuándo, Señor, he de pedir ayuda sin que Tú me escuches? (Habacuc 1:2) Cualquiera que lea el breve libro del profeta Habacuc se sorprenderá por la honestidad y crudeza con que ese hombre se relacionaba con Dios. Había cosas que su mente no podía entender por más vueltas y vueltas que le diera. Su contemplación de la realidad que le rodeaba parecía abrumarle y, consecuentemente, sin ningún tipo de corrección política se lo presentó ante Dios y le expresó su angustia y perplejidad. No es el único personaje de las Escrituras que actúa así con Dios. Recordemos a David y sus salmos imprecatorios, a Jeremías tras la destrucción de Jerusalén, a Job protestando por su inocencia y la injusticia que estaba viviendo. Y no olvidemos, finalmente, a Jesús clamando al Padre por haberlo abandonado. Conforme el dolor y el sufrimiento producido por la pandemia va creciendo y creciendo y se va acercando a nuestra pequeña realidad es normal que nuestra angustia crezca y la...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¿QUÉ QUIERES QUE HAGA POR TI?

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Jesús le preguntó: ¿Qué quieres que haga por ti? (Marcos 10:50) Una de las cosas que más preocupa con respecto a esta crisis es que una vez que haya pasado todo vuelva a ser igual que antes. Soy consciente de que todos deseamos que finalice, y que lo haga rápido, pero ¿Cómo queremos que sea el día después del fin del coronavirus? No soy de los que piensan que las plagas las envía Dios; mi Dios, al menos, no es de ese tipo, es más bien del amor incondicional que le lleva a enviar a su hijo a morir por nosotros. Pero si bien Él nos las envía las puede aprovechar para lo más importante de todo, trabajar en nuestras vidas y formar el carácter de Jesús en nosotros.  Por eso cobra todo sentido la pregunta que el Maestro le hizo al ciego de Jericó ¿Qué quieres que haga por ti? ¿Qué queremos que Jesús haga por nosotros con toda esta crisis mundial? Es legítimo pedirle que nos mantenga con vida, a nosotros y a nuestras familias. Lo es y no creo que nadie deba avergonza...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¿QUÉ TODO VUELVA A LA NORMALIDAD?

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No te preguntes por qué cualquier tiempo pasado fue mejor, pues esa no es pregunta de sabios. (Eclesiastés 7:10) ¿Realmente queremos que todo vuelva a ser como antes? ¿Queremos que esto sea única y exclusivamente un paréntesis en la forma en que vivíamos; un mal sueño que deseamos que pase lo antes posible para volver a "business as always"? Personalmente espero y deseo que no sea así. Esta pandemia está generando y generará todavía más dolor -la dimensión física- y sufrimiento -la dimensión emocional y espiritual-. Si todo ese dolor y sufrimiento no nos da una perspectiva bíblica sobre cómo hemos estado viviendo hasta aquí y no nos ayuda a reflexionar sobre nuestras prioridades, relaciones, valores, lealtades, etc.; entonces habrá sido un dolor y sufrimiento malgastado, experimentado totalmente en vano.  Si la normalidad significa volver a estar centrados en nosotros mismos, volver a perder esa orientación al prójimo y sus necesidades que estamos experim...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: ¿SE NOTA?

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Se dieron cuenta entonces de que ellos habían andado con Jesús. (Hechos 4:13) Los miembros del Sanedrín -el órgano superior de gobierno de los israelitas- reconocieron que Pedro y Juan verdaderamente habían andado con Jesús. Del mismo modo, cuando Moisés bajaba del Sinaí después de sus conversaciones con el Señor, era evidente para el pueblo que había estado con Dios. En esta último caso se debía a la transformación que se había producido en su rostro. En el anterior, la convicción con que se desenvolvían. Los tiempos del coronavirus son tiempos para estar con el Señor, para andar con Jesús. Es un momento de oportunidad para profundizar en nuestra relación con el Maestro de Nazaret; lo necesitamos. Y creo, que de alguna manera, esa intimidad con el Señor nos debe de hacer diferentes. No estoy hablando necesariamente de grandes transformaciones espirituales; hablo de más paz, más confianza, más dependencia, más enfoque, más abandono en su control. Y eso debería de ser n...

LA FE EN LOS TIEMPOS DEL CORONAVIRUS: DESANIMADOS

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Recuerda mi pena amarga   que es ajenjo envenenado.   Me acuerdo constantemente   y se me derrumba el ánimo.   Pero algo viene a mi mente que me llena de esperanza:     que tu amor, Señor, no cesa,   ni tu compasión se agota;  ¡ se renuevan cada día   por tu gran fidelidad!   Tú eres mi herencia, Señor,   por eso confío en ti.  (Lamentaciones 3:19-24) Jeremías, el profeta, escribió estas palabras en el contexto de una catástrofe nacional. El reino de Judá dejaba de existir como nación independiente, Jerusalén era destruida y la mayoría de sus compatriotas eran enviados a la cautividad de Babilonia. Ante esta situación, el profeta nos comunica una mezcla de estados de ánimo; por un lado, reconoce que la situación le supera, le desborda emocionalmente (invito a leer completo el capítulo tres para verlo con más intensidad) que experimenta una pena profunda y se le derrumba, literalmente, el ánimo. Je...