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¿QUÉ EDAD ES LA ADECUADA PARA DEJAR EL MINISTERIO?

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Moisés y Aarón hicieron exactamente lo que les ordenó el Señor. Cuando hablaron con el faraón, Moisés tenía ochenta años y Aarón ochenta y tres (Éxodo 7:6-7) Honestamente hablando, mi pregunta es una pregunta trampa. La respuesta dependerá del paradigma del lector, de lo que este entienda acerca de qué es el ministerio. En función de esa comprensión responderá de una manera u otra. En función de ese paradigma oculto, subconsciente, buscará unos versículos u otros para apuntalarlo y tratar de rebatir a aquellos que tengan un paradigma contrario. Esto último es un deporte ampliamente practicado en nuestros ámbitos evangélicos. Personalmente, como hijo de la Reforma Protestante, creo en el sacerdocio universal de todos los creyentes. Creo que todos, sin distinción somos llamados a tiempo completo al ministerio. Creo que ese llamado lo llevamos a cabo en ámbitos diferentes. Unos, como es mi caso, en el ámbito de la iglesia. Otros en el de la cultura, las finanzas, la edu...

NO ME CREERÁN, NI ME ESCUCHARÁN

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Moisés replicó: no me creerán, ni me escucharán; dirán que no se me ha aparecido el Señor. (Éxodo 4:1) La lógica de Moisés es, digamos, aplastante. Pocos de nosotros nos creeríamos a alguien que no conocemos y se presenta ante nosotros en el nombre de Dios. Desde el escepticismo sano hasta el rechazo tajante oscilaría nuestra gama de reacciones. A Dios debió de parecerle lógica la duda de Moisés y, consecuentemente, le armó con un arsenal de signos y señales que respaldarían su mensaje y, eventualmente, debería darle credibilidad. Permítaseme poner en duda en valor de las señales para convencer a las personas. El mismo pueblo de Israel vio una tras otra, desde las plagas contra los egipcios mientras Gosén era preservado, hasta las intervenciones sobrenaturales de Dios durante todo el proceso del Éxodo. Nada pareció ser suficiente para un pueblo duro de cerviz e incrédulo que, finalmente, fue castigado a no entrar en la tierra prometida. Ni siquiera los signos ...

¿QUIÉN ES MI DIOS?

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Moisés le respondió: De acuerdo, ms presentaré ante los israelitas y les diré: "El Dios de vuestros antepasados me envía a vosotros; pero si ellos me preguntan cuál es su nombre" ¿Qué les responderé? (Éxodo 3:13) Parece lo más normal del mundo. Un pueblo que durante 400 años ha vivido sin noticias de Dios razonablemente va a preguntar acerca de quién es el Dios del cual habla este recién llegado. Moisés necesita respuestas. Tiene que articular un mensaje que no parece nada fácil; primero convencer a su pueblo -del cual ha estado apartado durante 40 años y sobre el que no tiene ningún ascendiente- y segundo, dando por sentado que lo primero se consigue, convencer a faraón que deje marchar, así como si nada, a toda su mano de obra esclava. Ni social, ni política ni económicamente era algo rentable. Para convencer hay que entender, hay que asimilar, hay que dirigir el mensaje, hay que hacerlo propio. A nosotros nos pasa lo mismo. Todos los seguidores de Jesús, sin...

¿QUIÉN SOY YO? 2, EL LLAMADO

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Entonces Moisés preguntó a Dios:  ¿Quién soy yo para presentarme al faraón y sacar de Egipto a los israelitas? (Éxodo 3:11) Cuando observó el llamado de Moisés puedo apreciar cuatro aspectos significativos. El primero, es el Dios que llama. La invitación a unirse a su trabajo en el mundo siempre comienza en el Señor tomando la iniciativa de llamarnos a colaborar con Él. En el caso de Moisés es evidente la invitación para la tarea. El segundo, es que hay una tarea que llevar a cabo; algo que Dios ha decidido hacer por medio de agentes humanos. La realización de la misma, por tanto, está condicionada o mediatizada por nuestra respuesta a esa invitación de asumir la tarea o una parte de la misma. San Agustín lo resume muy bien al afirmar: El hombre sin Dios no puede. Dios sin el hombre no quiere. El tercero, es que habitualmente hay un claro sentido de indignidad o incapacidad para llevar a cabo la tarea propuesta por Dios. Nos desborda, va más allá de lo que noso...

¿QUIÉN SOY YO?

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Entonces Moisés preguntó a Dios:  ¿Quién soy yo para presentarme al faraón y sacar de Egipto a los israelitas? (Éxodo 3:11) Al leer este versículo han venido a mi mente dos maneras de afrontar la reflexión del mismo. La primera, es hacerlo en el contexto de todo el pasaje, el llamamiento de Moisés para la misión de liberar al pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. La segunda, una reflexión acerca de la identidad de la persona. Voy a optar por esta última, mañana, si el Señor lo permite, abordaré la primera, la relacionada con la tarea encomendada a Moisés y sus creativas excusas. La cuestión de la identidad es seria. En alguna ocasión todos nos hemos preguntado quiénes somos. Obviamente no es una pregunta fácil de responder y no deja de ser frecuente que la dejemos pasar después de haberle dedicado un poco de atención. Me da la impresión de que hay personas que pueden pasar por la vida sin darle la importancia debida a la respuesta a esa pregunta. La sociedad l...

LUGARES SAGRADOS

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Dios le dijo: no te acerques; quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado. (Éxodo 3:5) Como podemos ver la necesidad del ser humano de tener lugares sagrados viene de lejos. Los encuentros de Abraham y Jacob con el Señor marcaron aquellos lugares donde tuvieron lugar como especiales. Ahora, vemos que el monte Sinaí u Horeb, entra en juego y la presencia de Dios quedará identificada con esa montaña. Más adelante será el tabernáculo y posteriormente el templo de Jerusalén. Un Dios omnisciente, omnipresente y omnipotente se escapa de nuestras débiles mentes; no es más fácil reducirlo a un lugar. La venida de Jesús cambia las cosas de forma totalmente radical. En primer lugar, porque la divinidad toma la iniciativa de acercarse a nosotros, hacerse como uno de nosotros, vivir nuestra propia experiencia e identificarse con ella. En segundo lugar, porque después de su partida la divinidad toma la decisión de vivir en nosotros de forma mística por medi...

CÓMO SERÁ TU FINAL

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Pocos y desgraciados han sido los años de mi vida, y no llegan a sumar los años que mis antepasados vivieron como emigrantes. (Génesis 47:8) ¿Qué pudo llevar a Jacob a hacer semejante exclamación? Una persona que había experimentado revelaciones directas de parte de Dios, que había tenido encuentros personales con Él. Tiene que ser verdaderamente triste llegar al final de tus días, mirar hacia atrás y sacar semejante conclusión. Uno se puede acercar a este pasaje desde dos posiciones diferentes. La de aquel que ya ve cercana la fecha en que habrá que hacer balance de la vida, de cómo se ha vivido. También la de aquel que ve esa misma fecha como algo lejano, algo de lo que se sabe que está allá, al final del camino pero, sin embargo, no tiene ningún efecto sobre la forma en que vivimos en la actualidad.  Para aquellos que nos encontramos en la primera posición vale la pena pararse por un momento y pensar cómo hemos vivido. Creo que, al fin y al cabo,...