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CEREBROS

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Nada hay más engañoso que el corazón; no tiene remedio, ¿quién lo conoce? 10  Yo, el Señor, examino el corazón, sondeo el interior de las personas, para pagar a cada cual su conducta, conforme al fruto de sus acciones. (Jeremías 19:7-10) La ciencia nos ha enseñado que, por así decirlo, tenemos "tres cerebros", entendiendo por ello tres partes de nuestro cuerpo que tienen la capacidad de procesar la información y enviarnos señales acerca de la misma. Un primer "cerebro" estaría ubicado en nuestras entrañas. Éstas procesan información de manera no racional y procesan, esencialmente, aquella que está relacionada con nuestra supervivencia. Todos hemos experimentado esa sensación física de angustia, ese nudo en el estómago cuando enfrentamos algo que nos sobrepasa o situaciones que nos generan miedo e inseguridad. Este "cerebro" nos pone alerta, nos hace sentir mal y/o inseguros con relación a decisiones que hemos tomado o debemos tomar...

PON EN ORDEN TUS ASUNTOS

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Por aquel tiempo enfermó gravemente Ezequías. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo y le dijo: — Así dice el Señor: Pon en orden tus asuntos, pues vas a morir; no te curarás. (Isaías 38:1) ¡Vaya anuncio que recibió Ezequías de parte de Dios a través del profeta Isaías. A la vez, ¡Qué gran oportunidad! poderse ir habiendo hecho la paz con el Señor, con uno mismo y con los demás. Al leer este pasaje ha venido de inmediato a mi mente la pregunta: ¿Qué asuntos deberías poner en orden si supieras que en breve vas a morir? Pero, llevando el pensamiento un paso más allá, medité acerca de la no necesidad de esperar un anuncio como el de Ezequías para poner mis asuntos en orden. Entendí que esta es una invitación que podemos plantearnos cada cierto tiempo para asegurarnos que no estamos viviendo con, llamémosle de alguna manera, "asuntos pendientes". Porque Ezequías tuvo la bendición de recibir el aviso de parte de Dios y con el mismo la oportunidad de arreglar...

VASOS DE BARRO

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Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que se vea que la excelencia del poder es de Dios, y no de nosotros, (2 Corintios 4.:7) En la mítica película, Indiana Jones, la última cruzada , Indi va en busca del Santo Grial, la copa en la cual, según las leyendas de la Edad Media, Jesús celebró la última cena con sus apóstoles. Al final de la película su padre está gravemente herido y sólo puede sanarse si bebe agua en el Santo Grial. Indiana se encuentra delante de multitud de copas de oro, plata y engastadas con todo tipo de joyas; griales todos ellos de alto valor y entre los cuales debe escoger cuál es el auténtico que usó Jesús con sus discípulos; sólo así su padre podrá ser salvado. Sin embargo, entre la multitud de copas enjoyadas hay una simple y sencilla copa de barro. Indiana hace la deducción correcta, alguien como Jesús sólo habría podido usar un recipiente de semejante sencillez. La toma, da de beber a su padre y, como no podía ser de otro modo, éste s...

ESCOGER LAS PELEAS

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Porque esta batalla no la libráis vosotros, sino Dios (2 Crónicas 20:15) La vida está llena de batallas y, probablemente, una de las cosas más decisivas es tener el suficiente discernimiento para saber determinar cuáles debemos pelear, porque son nuestras, y cuáles hay que saber dejarlas en las manos de Dios porque son suyas. No siempre es fácil. Mi experiencia pastoral me ha hecho tomar conciencia de que muchas personas se desgastan hasta la extenuación luchando aquellas que le corresponden al Señor, aquellas sobre las que tienen poco o nulo control y, sin embargo, sorprendentemente no hacen nada o bien poco sobre aquellas que si lo están. No cabe duda que se trata de un error de discernimiento que nos produce mucha frustración e insatisfacción en nuestra vida. Es fácil, cuando somos gente orientada a la acción, lanzarnos contra los problemas con todo nuestro arsenal sin un previo análisis de la situación para ver a qué categoría corresponde el desafío que tenemos por...

¿CÓMO PROTEGER EL CORAZÓN?

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Guardo tus palabras en mi corazón para así no pecar contra ti. (Salmo 119:11) David fue a enfrentarse al gigante Goliat y, siguiendo los dictados del sentido común, Saúl sugirió que utilizara su armadura para protegerse de aquel monstruo. En español tenemos un dicho para referirnos a algo cuando esto es grotesco; el dicho afirma así: "Es como ponerle a un santo dos pistolas". Así se sentía el pobre pastorcillo David, ni siquiera se podía mover dentro de la coraza y las protecciones que con toda buena voluntad le había proporcionado el rey.  No hay duda que todos nos vemos inmersos en una batalla espiritual y ésta pugna porque el control de nuestros corazones porque, tal y como nos enseñaba la Escritura, de los mismos mana la vida. Quien ejerce influencia sobre el corazón determina cómo será nuestro estilo de vida. Hay, por tanto, que proteger el corazón y la Palabra nos da la pauta para hacerlo: guardar dentro del mismo la Palabra del Señor. Cuando la Pal...

EN CALMA

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Estoy en calma, estoy tranquilo, como un niño en el regazo de su madre, como un niño, así estoy yo. Confía en el Señor, Israel, desde ahora y para siempre. (Salmo 131:2-3) La paz, al menos en las Escrituras, nunca es la ausencia de conflictos, problemas o circunstancias adversas; siempre es experimentar calma, sosiego y descanso en medio de todo lo anterior. No es negar lo evidente, no es minimizar los problemas, no es simplemente pensamiento positivo. La paz consiste en descansar en el Dios que controla y gobierna el universo, aquel que es mayor que toda circunstancia, aquel que no ha prometido necesariamente librarnos de las mismas, pero siempre estar presente en medio de ellas.  Hay una fórmula infalible para experimentar esa paz, sin embargo, pocos la creen y menos la practican. Son varios pasos muy sencillos: 1. Reconoce aquello que te roba la paz, no lo niegues, ignores o reprimas.  2. Ponle nombre y apellidos ¿Qué es lo que te roba la paz? ¿Circ...

LENTEJAS

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No hagáis caso a Ezequías, puesto esto dice el rey de Asiria: "Haced la paz conmigo y rendíos a mí; de esta manera cada cual podrá seguir comiendo los frutos de parra y de su higuera; y podrá seguir bebiendo agua de su pozo. ( Isaías  36:16) He puesto por título a esta entrada "lentejas" porque no he podido evitar el asociar el pasaje bíblico reproducido más arriba con la historia de Esaú y Jacob, donde el primero vendió e hipotecó su futuro por la gratificación inmediata de una necesidad física. Esta misma fue la disyuntiva ante la que se encontró el pueblo de Judá; vender la fidelidad al Señor a cambio de poder seguir manteniendo su estilo de vida pequeñoburgués. Integridad a cambio de bienestar; renunciar a las convicciones propias a cambio de seguir teniendo acceso a una forma de vivir carente de compromisos y riesgos.  Desde entonces, tengo la impresión que los seguidores de Jesús nos vemos en muchas ocasiones en situaciones similares; una sociedad ...