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ESPERANDO LA VENIDA

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Por vuestra parte, hermanos, esperad con paciencia la venida gloriosa del Señor. Como espera el labrador el fruto precioso de la tierra, aguardando pacientemente que lleguen las lluvias de otoño y  primavera, así vosotros tened paciencia y buen ánimo, porque está próxima la venida gloriosa del Señor. (Santiago 5:7-8) Parousía, es la palabra griega que con más frecuencia se usa para referirse a la segunda venida de Jesús. En su origen significaba la visita de un rey a alguna de las provincias o regiones de su reino. La iglesia primitiva, equivocadamente, vivía pensando que el regreso del Señor se produciría en su generación, el tiempo ha pasado y la promesa sigue sin cumplirse, aunque, no cabe duda que por pura lógica cada vez está más cercana.  Aquella generación vivía con la expectación de una venida inminente; la nuestra creo que ha perdido de vista la promesa y vive, consecuentemente, sin ninguna expectación. ¿Por qué deberíamos vivir con deseo y ganas de q...

RIQUEZAS

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Vosotros, los ricos, llorad y gemid a la lista de las calamidades que se os van a echar encima. Vuestra riqueza está podrida; vuestros vestidos están apolillados. Hasta vuestro oro y vuestra plata están siendo presa del óxido que testimoniará contra vosotros y devorará vuestros cuerpos como fuego ¿Para qué amontonáis riquezas ahora que el tiempo se acaba? (Santiago 5:1-3) La Biblia no condena las riquezas, pero ciertamente habla del peligro que las mismas suponen. Jesús les dice a los ricos que en ellas tienen su consuelo. Nos indica la inutilidad de ganar todo el mundo y perder el alma. Pablo nos dice que el amor al dinero es la raíz de todos los males. Las Escrituras una y otra vez nos advierten sobre la tentación de construir nuestra identidad y nuestra seguridad en lo material y no en el Señor; es decir, mi dignidad y mi valía como persona se basa en lo que poseo, no en que soy hijo del Dios que ha creado el universo. Mi seguridad, mi estabilida...

OTRA MANERA DE PECAR

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Porque quien sabe hacer el bien y no lo hace comete pecado. (Santiago 4:17) En el Libro de los Muertos del antiguo Egipto se explica cómo era la defensa que los difuntos hacían cuando se tenía que pesar su corazón en el juicio final  ante el dios Osiris. La persona recitaba ante el tribunal todas las cosas malas que no había hecho. En base a ello su corazón era pesado y podía ser condenado o absuelto. Santiago, con el pragmatismo que nos tiene acostumbrados, va más allá e indica que no se trata únicamente de no hacer el mal; uno tiene la misma responsabilidad y culpabilidad si deja de practicar el bien que conoce, sabe y puede hacer.  Felicidades por el mal que no practicas, diría Santiago si tuviera una conversación personal con cualquiera de nosotros; hablemos ahora del bien que estás dejando de hacer y por el cual eres tan responsable ante Dios como lo eres por el mal que practicas. Los evangélicos no estamos acostumbrados a hablar acerca del pecado de...

SI DIOS QUIERE

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¿Sabéis, acaso, qué os sucederá mañana? Pues nuestra vida es como una nube de vapor, que aparece un instante y al punto se disipa. Haríais mejor en decir: "Si el Señor quiere , viviremos y haremos esto o aquello". (Santiago 4: 14-15) Una cosa son las estadísticas y otra es lo imprevisible que puede ser la vida. En función del país en que vivamos y del grupo social al que pertenezcamos, y siempre según las estadísticas, tenemos la probabilidad de vivir una cantidad de años mayor o menor. En España, el país donde vivo, la esperanza de vida es de 83,3 años, lo cual quiere decir que me quedan poco más de 20 años. Pero claro, esa cifra es pura estadística, la vida puede salir al encuentro en la forma de un accidente, una enfermedad, cualquier otro tipo de desgracia e incluso la muerte, acabando de golpe con nuestra autosuficiencia y quimera de que controlamos nuestras propias vidas. La Escritura enfatiza una y otra vez que el futuro está en las manos de Dios y el ...

MURMURACIÓN Y JUICIO

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Hermanos, no habléis mal unos de otros. Quien critica a su hermano o se erige en su juez, está criticando y juzgando a la ley. Y si juzgas a la ley, no eres su cumplidor sino su juez. Mas sólo hay uno que es al mismo tiempo legislador y juez; solo uno que tiene poder para salvar y condenar. ¿Quién eres tú, entonces, para erigirte en juez del prójimo? (Santiago 4:11-12) La palabra que usa Santiago cuando se refiere a hablar mal de otros significa literalmente en griego, el hacerlo acerca de personas que están ausentes y, por tanto, no tienen la capacidad para defenderse. A lo largo de las Escrituras, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento es condenado con extrema dureza. A pesar de ello es sorprendente la frivolidad con que lo practicamos y la increíble tolerancia que tenemos en la iglesia hacia este tipo de pecado; cosa que contrasta con nuestra intolerancia y condena de todo aquello que tiene relación con el sexo. Se trata, una vez más, de nuestra capacidad de ca...

LIMPIEZA

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¡Limpiad vuestras manos, pecadores! ¡Purificad vuestros corazones los que os portáis con doblez! (Santiago 4: 7) La pureza ritual siempre ha formado parte de todas las religiones. En el Antiguo Testamento sabemos que los sacerdotes debían de lavarse las manos antes de llevar a cabo su servicio; los judíos ortodoxos se lavaban antes de cada comida, incluso lavaban y purificaban los muebles y otros enseres. Sin embargo, era fácil quedarse con el ritual externo y olvidar totalmente el aspecto interno, el corazón. Esta era una de las críticas que el Maestro hacia a los fariseos, la falta de coherencia entre el ritual externo, puntillosamente guardado, y el estado del corazón. La idea bíblica es que no podemos presentarnos ante el Señor de cualquier manera, hemos de tener una actitud de limpieza integral para poder estar en su presencia. En las Escrituras encontramos la exigencia de pureza de manos -es decir, nuestras obras-, pureza de labios -es decir, nuestras palabra...

INFIDELIDAD

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¡Gente infiel! ¿No sabéis que la amistad con el mundo es enemistad con Dios' Por tanto, quien pretende tener al mundo por amigo se hace enemigo de Dios. Pues no dice en vano la Escritura: "Dios ama celosamente al espíritu que puso en nosotros.  (Santiago 4: 4 y 5) En el Antiguo Testamento se habla repetidamente de la relación entre Dios y su pueblo como una relación de tipo matrimonial. Israel es, a menudo, representado como una esposa infiel que prefiere irse tras otros amantes, otros dioses que, en su opinión, cree que le darán mayor satisfacción. Esta metáfora pasó posteriormente al nuevo Testamento donde la Iglesia es considerada como la esposa de Cristo. Me ha sido de mucha bendición lo que afirma el estudioso bíblico William Barclay con respecto a esta relación. Al verla como una de tipo matrimonial, el pecado es concebido como una infidelidad, una falta contra el amor que debería de haber entre las dos partes. El pecado le duele al Señor porque es un atenta...