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PARÁBOLAS, HOMBRE RICO, HOMBRE POBRE

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Jesús prosiguió: — Había una vez un hombre rico que vestía de púrpura y finísimo lino, y que todos los días celebraba grandes fiestas.     Y había también un pobre, llamado Lázaro que, cubierto de llagas, estaba tendido a la puerta del rico.     Deseaba llenar su estómago con lo que caía de la mesa del rico y hasta los perros se acercaban a lamerle las llagas.     Cuando el pobre murió, los ángeles lo llevaron al seno de Abrahán. Tiempo después murió también el rico, y fue enterrado.     Y sucedió que, estando el rico en el abismo, levantó los ojos en medio de los tormentos y vio a lo lejos a Abrahán y a Lázaro en su compañía.     Entonces exclamó: “¡Padre Abrahán, ten compasión de mí! ¡Envíame a Lázaro, que moje en agua la punta de su dedo y me refresque la lengua, porque sufro lo indecible en medio de estas llamas!”.     Abrahán le contestó: “Amigo, recuerda que durante tu vida terrena recibiste muchos bienes, y que ...

PARÁBOLAS, DEUDORES

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Pedro, acercándose entonces a Jesús, le preguntó: — Señor, ¿cuántas veces he de perdonar a mi hermano si me ofende? ¿Hasta siete veces? esús le contestó: — No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete. Y es que el reino de los cielos puede compararse a un rey que quiso hacer cuentas con la gente que tenía a su servicio.   Para empezar, se le presentó uno que le debía diez mil talentos.   Y como no tenía posibilidades de saldar su deuda, el amo mandó que los vendieran como esclavos a él, a su esposa y a sus hijos junto con todas sus propiedades, para que así saldara la deuda.   El siervo cayó entonces de rodillas delante de su amo, suplicándole: “Ten paciencia conmigo, que yo te lo pagaré todo”.   El amo tuvo compasión de su siervo; le perdonó la deuda y lo dejó ir libremente.  Pero, al salir, aquel siervo se encontró con uno de sus compañeros, que le debía cien denarios. Lo sujetó violentamente por el cuello y le dijo: “¡Págame lo ...

PARÁBOLAS, SAMARITANOS

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Pero el maestro de la ley, para justificar su pregunta, insistió: — ¿Y quién es mi prójimo?  Jesús le dijo: — Un hombre que bajaba de Jerusalén a Jericó fue asaltado por unos ladrones, que le robaron cuanto llevaba, lo hirieron gravemente y se fueron, dejándolo medio muerto.     Casualmente bajaba por aquel mismo camino un sacerdote que vio al herido, pero pasó de largo.     Y del mismo modo, un levita, al llegar a aquel lugar, vio al herido, pero también pasó de largo.     Finalmente, un samaritano que iba de camino llegó junto al herido y, al verlo, se sintió conmovido.     Se acercó a él, le vendó las heridas poniendo aceite y vino sobre ellas, lo montó en su propia cabalgadura, lo condujo a una posada próxima y cuidó de él.     Al día siguiente, antes de reanudar el viaje, el samaritano dio dos denarios al posadero y le dijo: “Cuida bien a este hombre. Si gastas más, te lo pagaré a mi vuelta”.     Pues bien,...

PARÁBOLAS, LA PERLA

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También puede compararse el reino de los cielos a un comerciante que busca perlas finas. Cuando encuentra una de mucho valor. Va a vender todo lo que tiene y la compra. (Mateo 13:45 y 46) Las perlas eran muy codiciadas en la época de Jesús, por tanto, la parábola tenían sentido y significado para sus oyentes. Al leerla lo que me ha llamado la atención es la palabra buscar. El comerciante del que se habla en la historia era muy activo e intencional en la búsqueda de perlas. La intencionalidad es un acto de voluntad que va orientado a la consecución de algo que se ha identificado como importante, necesario, significativo. Encontró porque buscó, y eso trae a la mente las palabras dichas por el propio Jesús: "buscad, llamad y pedid". Estas tres acciones responden a una determinación e intencionalidad. Es la invitación de Jesús con respecto al Reino.  El comerciante halló aquello que buscaba y, consecuentemente, vendió todo lo que tenía a fin de poder adquiri...

PARÁBOLAS, TESOROS ESCONDIDOS

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El reino de los cielos puede compararse a un tesoro escondido en un campo. El que lo encuentra, lo primero que hace es esconderlo de nuevo; luego, lleno de alegría, va a vender todo lo que tiene y compra aquel campo. (Mateo 13:44) El poder de las parábolas reside en su capacidad de generar poderosas imágenes mentales en los oyentes; apelan a realidades que las personas vivían y con facilidad podían hacer una conexión espiritual. Encontrar un tesoro en las tierras que habitó Jesús no era tan descabellado como a nosotros, que tenemos entidades bancarias, nos puede parecer. La tierra de Israel fue lugar de paso y conflicto de los principales imperios mundiales. Egipcios, asirios, babilonios, persas, griegos y romanos se disputaron una y otra vez esas  tierras. Los saqueos de la población local eran constantes y, a menudo, enterrar los bienes era la única manera de protegerlos de la rapiña de los diferentes ejércitos. Existían incluso usos y costumbres acerca de ...

PARÁBOLAS, LEVADURA

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También les dijo: El reino de los cielos puede compararse a la levadura que toma una mujer y la mezcla con tres medidas de harina para que fermente toda la masa. (Mateo 13:33) Una pequeña porción de levadura tiene la capacidad de hacer fermentar toda la masa. Jesús utiliza esta parábola que era perfectamente comprensible para todos sus oyentes. En todas las casas de Palestina este proceso se repetía una y otra vez y, por tanto, las palabras del Maestro tenían la capacidad de generar poderosas imágenes mentales en los oyentes. Las personas podían reproducir en sus mentes el proceso de una ínfima cantidad de levadura produciendo una imperceptible pero continuada influencia sobre la masa de harina hasta hacerla fermentar.  Jesús afirma que así trabaja el Reino de Dios, de una forma callada y a menudo imperceptible ejerciendo una influencia sobre su entorno. Miremos las sociedades desarrollados en las que nos ha tocado vivir. Tenemos sistemas de educación y sanidad púb...

PARÁBOLAS, SEMILLA DE MOSTAZA

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También les contó Jesús esta otra parábola: — El reino de los cielos puede compararse al grano de mostaza que el labrador siembra en el campo.     Se trata, por cierto, de la más pequeña de todas las semillas, pero luego crece más que las otras plantas y llega a hacerse como un árbol, hasta el punto de que en sus ramas anidan los pájaros. (Mateo 13:31-32) Mateo, Marcos y Lucas hacen referencia a esta parábola en sus evangelios. Los dos primeros enfatizan lo pequeño de la semilla. Lucas no hace ninguna referencia a este detalle y da más énfasis al refugio que supone el árbol crecido para los pájaros. Desde el punto de vista de la naturaleza la semilla de la mostaza no es la más pequeña de todas las existentes; esto, sin embargo, no es el punto que debe centrar nuestra atención, sino cómo el humilde comienzo del Reino con un predicador itinerante y un puñado de discípulos sin excesiva formación teológica y fuerte oposición desde los estamentos religiosos de s...