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SALMO 53/ NECEDAD

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Dice el necio en su corazón: No hay Dios. Se han corrompido e hicieron abominable maldad; no hay quien haga el bien. (Salmo 53:1) El diccionario define al necio como aquel falto de inteligencia o razón. En la Biblia se añade otra matización, aquel que decide organizar su vida al margen de los principios del Señor. El salmo 53 está dedicado precisamente a la necedad y narra el proceso de descomposición moral que se produce en una persona cuando esta toma la decisión de negar a Dios, sea de forma activa -negar su existencia- o de forma pasiva -ser indiferente a la misma-. David habla de corrupción, maldad, dejar de hacer el bien, cometer iniquidad, etc. El seguidor de Jesús puede cometer la imprudencia de pensar que eso no le afecta a él porque conoce a Dios y tiene una relación personal con Él ¡Craso error! Nosotros no somos inmunes a esa realidad y podemos caer en la misma espiral de corrupción que aquel que no lleva a cabo un seguimiento de Jesús. Como seres human...

SALMO 52/ CONFÍO, ALABO, PROCLAMO

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Pero yo soy frondoso olivo en la morada de Dios y por siempre jamás confío en su amor. Yo siempre te alabaré por lo que has hecho y proclamaré tu buen nombre ante los que te son fieles. (Salmo 52:10-11) La vida es optar; lo hacemos de forma continua. Optamos responder de una manera u otra delante de las circunstancias que vivimos, las que nosotros hemos provocado, las que nos trae la vida o aquellas que otros generan y a nosotros nos impactan. Vivir es optar. Este salmo refleja la opción que David tomó cuando fue traicionado por uno de los sirvientes del rey Saúl cuando éste le perseguía. La traición forzó, una vez más la huida del salmista y la muerte de personas inocentes.  Y yo ¿Qué opción tomaré delante de esas situaciones y experiencias de la vida que si pudiera evitaría, huiría de ellas, trataría de burlarlas? El salmista me ofrece una fórmula -difícil, todo sea dicho- de hacerlo: primero confiar; confiar es descansar y, generalmente, uno confía en aquel...

SALMO 51/ TIPOS DE CORAZÓN

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Un sacrificio no te satisface, si te ofreciera un holocausto, no lo aceptarías. El sacrificio que te agrada es un espíritu quebrantado, un corazón arrepentido y humillado, oh Dios, no lo desprecias. (Salmo 51:18-19) Este salmo fue escrito por David después de ser confrontado por el profeta Natán como consecuencia de su adulterio con Betsabé; se trata de una auténtica reflexión y confesión acerca del pecado y el arrepentimiento ¿Qué hacer cuándo uno ha pecado contra Dios y, consecuentemente, la comunión con Él se ha roto? ¿Cómo es posible restablecerla de nuevo? El proceso, según David, pasa por un auténtico arrepentimiento y no tiene tanto a ver con reuniones, ofrendas, ceremonias, cultos y cualquier equivalente moderno de los antiguos ritos judíos; el proceso pasa por el corazón. Porque una y otra vez la Escritura nos indica que lo que al Señor le preocupa es precisamente eso, el corazón, el estado del mismo. Todo, cuando hablamos de la relación con Dios, se resu...

SALMO 50/ DIVERGENCIA

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Al pecador le dice Dios: ¿Por qué recibes mis mandamientos y tienes en tu boca mi alianza, tú que detestas la corrección y te echas a la espalda mis mandatos? (Salmo 50:16-17) Este salmo es un alegato sobre la coherencia en nuestro estilo de vida personal. El Señor llama a juicio a su pueblo y convoca a los testigos. El escenario está establecido: juez, testigos y acusado. La acusación, que se desarrolla a lo largo de todo el poema, tiene que ver con la divergencia y falta de coherencia entre aquello que se dice y aquello que se hace. El pueblo sigue con sus rituales de alabanza y sacrificio pero su estilo de vida, el cumplimiento de los mandamientos, cada vez se va alejando más y más de lo deseado por Dios ¡Nos encontramos una vez más ante la obediencia versus la alabanza!. Como seguidor de Jesús este salmo se presenta como una llamada de atención para revisar mi vida y, tal y como dice el texto que he reproducido, asegurarme que no hay una divergencia entre ...

SALMO 49/ A MÍ DIOS VA A RESCATARME

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Pero a mí Dios va a rescatarme. (Salmo 49:16) Este salmo me ha producido una profunda reflexión porque en la lectura del mismo se generan muchos temas importantes tales como la esperanza, la seguridad, la confianza, los retos del futuro. El salmista, que en este caso no es David, contrasta aquellos que confían en su poder y riquezas y su propia vida. Aquellos acabarán como cualquier otro ser humano en la tumba; el salmista sabe que en esta vida y en la siguiente está en las manos del Señor y afirma con serenidad, seguridad y confianza que Él lo rescatará.  El salmo no es un alegato contra las riquezas; es más bien una llamada de atención sobre la innata necesidad de todo ser humano de encontrar esos puntos de referencia, de anclaje que le proporcionen seguridad y esperanza, de forma especial en las tormentas de la vida. El salmista nos invita a reflexionar cuáles son esas referencias y anclajes en nuestra propia experiencia y si tienen la suficiente capacidad, no y...

SALMO 48/ LA NUEVA GENERACIÓN

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Para poder anunciar a la generación venidera que este es Dios, nuestro Dios eterno, que Él es quien nos conduce por siempre. (Salmo 48:14-15) Como no puede ser de otra manera el salmo me ha llevado a pensar en mis hijos y su posición con relación a Dios. He recordado la necesidad y responsabilidad de comunicar a la generación venidera que el Señor es nuestro Dios y que nuestra vida no puede ser explicada, de ninguna manera, al margen de Él. Ser intencional en darle crédito a Dios por las bendiciones recibidas, tanto a nivel personal como familiar y quitarle el mérito al azar, la suerte o la casualidad ¿Quién son esas desconocidas en nuestras vidas? Del mismo modo hacer un esfuerzo por relacionar las situaciones de la vida -incluyendo las dolorosas, o especialmente las dolorosas- con Dios, reclamando nuestro derecho a hacer y tener una reflexión teológica sobre la vida, la realidad y la historia.  No veo en ningún lugar de la Escritura que el Señor espere de nosotro...

SALMO 47/ CANTAD PORQUE...

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Cantad para Dios, cantad, cantad para nuestro rey, cantad, porque... (Salmo 47:7) Al leer este salmo lo he visto como una invitación a encontrar mis propios motivos por los cuales puedo y debo cantar, aclamar, reconocer y celebrar a mi Dios. Yo quiero completarlo con la gracia del Señor hacia mí; esa aceptación incondicional que me permite, no sólo tener una relación personal con el Dios que ha creado y mantiene el universo -algo totalmente incomprensible para mí-, sino poder cargar día tras día con mi humanidad afectada por el pecado, tarada y llena de contradicciones entre aquello a lo que aspiro y la realidad que tantas veces vivo.  La letra de la canción de Jesús Adrían Romero refleja muy bien lo que el salmo ha suscitado en mi mente: Qué sería de mí si no me hubieras alcanzado  Dónde estaría hoy si no me hubieras perdonado  Tendría un vacío en mi corazón  Vagaría sin rumbo, sin dirección  Si no fuera por tu gracia y por tu a...