Entradas

DEUTERONOMIO PARTE III/ EL CÓDIGO DEUTERONÓMICO/ CAPÍTULO 14

Imagen
Reunirás el diezmo de los productos de ese año y lo depositarás a la puerta de tus ciudades, para que cuando venga bien el levita, que no recibió parte o herencia como tú, bien el emigrante, el huérfano y la viuda que viven en tu ciudad, puedan comer hasta quedar satisfechos. Y el Señor tu Dios te bendecirá en todo lo que hagas. (Deuteronomio 14:28 y 29) El Antiguo Testamento hace algo desconocido hasta entonces, la protección de la gente vulnerable socialmente. En esta categoría se encuentran aquellos al servicio del templo, los emigrantes, los huérfanos y las viudas, es decir, todos aquellos carentes de medios propios para poderse ganar la vida con dignidad, para generar riqueza por medio de su trabajo. Creo que el principio aplica del mismo modo a los seguidores de Jesús, debemos de ser responsables de la misma categoría de personas, aquellos que generan su subsistencia del servicio a otros miembros de la comunidad de seguidores y aquellos que desde el punto de vist...

DEUTERONOMIO PARTE III/ EL CÓDIGO DEUTERONÓMICO/ CAPÍTULO 13

Imagen
Lo apedrearás hasta que muera, porque trató de apartarte del Señor tu Dios, que te liberó de la esclavitud de Egipto. (Deuteronomio 13:11) Este pasaje es duro y chocante pues Dios, sin ambages de ningún tipo, ordena la muerte de aquel que aparte a otros del camino correcto. En el Antiguo Testamento las personas tenían que morir por su pecado, en el Nuevo es Dios quien muere intencional y voluntariamente por el nuestro ¡Vaya cambio tan radical! Hago esta salvedad para que no me distraiga del punto principal que quiero comentar. La intensidad de la pena impuesta por un delito es proporcional a la gravedad del mismo. Cualquier código penal no castiga de la misma manera un robo sin violencia que un asesinato intencional y premeditado. Tiene todo el sentido. La intensidad de la pena dictada por Dios -la muerte- nos da una idea de la gravedad de la falta cometida, apartar a otros del camino del Señor, en nuestros días sería del seguimiento de Jesús. Es b...

DEUTERONOMIO PARTE III/ EL CÓDIGO DEUTERONÓMICO/ CAPÍTULO 12

Imagen
Te regocijarás ante el Señor tu Dios por el fruto de tu trabajo. Ten cuidado de no desamparar jamás al levita mientras vivas en tu tierra. (Deuteronomio 12: 18 y 19) El Señor nos presenta aquí dos mandamientos de signo bien distintos pero, a mi humilde parecer, totalmente complementarios. El primero de ellos, tiene que ver con la responsabilidad de gozar de la vida a través de las cosas que percibimos como fruto de nuestro trabajo. El contexto del pasaje está orientado en esa dirección, habla de poder disfrutar con las buenas cosas que tenemos y experimentamos en la vida y que, como nos dice el libro de Santiago, vienen de Dios. Gozar, disfrutar, sacarle gusto a la vida, celebrar, forma parte de nuestra responsabilidad como seguidores de Jesús. El segundo de ellos, tiene que ver con la responsabilidad hacia aquellos que han hecho de su vida un servicio a tiempo completo en el ministerio cristiano. Creo que todos estamos a pleno tiempo en el servicio al Señor, seamos am...

DEUTERONOMIO PARTE III/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 11

Imagen
Me dirijo, pues, a vosotros que habéis sido testigos de las grandes hazañas que ha hecho el Señor.  (Deuteronomio 11:7) Hay ocasiones en la vida en que es necesario pararse para hacer un ejercicio de memoria de las cosas que el Señor ha llevado a cabo en nuestras vidas porque nuestra naturaleza caída, afectada a causa del pecado, tiene una clara tendencia a olvidarse de todo aquello que ha pasado y sucedido. Pareciera como si las intervenciones de Dios en el pasado, en vez de construir una sólida base de confianza en Él de cara al futuro, se fueran difuminando como se difumina un sueño nada más despertar, escapándose entre las grietas de nuestra mente y siendo imposible retenerlo. Aquello que el día que sucedió nos pareció tan impactante, tan evidente muestra de la manifestación del Señor, hoy no tiene la capacidad de evocar ni emoción ni devoción. Tal vez por eso la Escritura nos exhorta a pararnos, a pensar, a recordar. Todos ellos verbos cargados d...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 10

Imagen
En aquella ocasión el Señor me dijo: Talla dos losas de piedra iguales a las primeras y súbemelas al monte. Haz también un arca de madera. (Deuteronomio 10:1) Dos nuevas tablas de la Ley tuvieron que ser dadas a Israel ya que las primeras habían sido destruidas por Moisés cuando, al descender del Sinaí, vio la idolatría del pueblo de Israel y las destruyó. Hay un gran simbolismo en estas dos nuevas tablas, el simbolismo de la nueva oportunidad, de la segunda oportunidad. La entrega de aquellas dos losas significaba que a Israel se le concedía una nueva oportunidad, una más, de enderezar su relación con el Señor y de continuar adelante con Él.  Pero esa entrega también nos revela algo muy importante acerca del carácter del Dios al cual seguimos, a saber, que es un Dios de nuevas oportunidades, de nuevos comienzos. El pasado, sea el que sea, una vez reconocido y confesado queda total y absolutamente olvidado. Un nuevo comienzo es posible sin que, al menos...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 9

Imagen
No te quepa duda de que si el Señor te da esta fértil tierra, no es por tus méritos ni porque seas mejor, pues tu también eres un pueblo terco. (Deuteronomio 9:6) Simplemente por pura gracia, esa gracia escandalosamente inexplicable e incomprensible. Nosotros, hoy mismo, no somos aceptados ni por méritos ni por ser mejores. Nada hay en nosotros que nos haga merecedores, dignos receptores del amor y la aceptación de Dios, únicamente la gracia. Lo que sucede es que una vez recuperados de la primera y chocante impresión que nos produce la gracia nos acostumbramos a ella y comenzamos a pensar justamente aquello que, ni siquiera, debería de pasar por nuestras mentes, es decir, que somos mejores y tenemos más méritos que otros, especialmente de aquellos que a nuestros ojos nos parecen despreciables por su carencia de moral o ética o por su conducta pecaminosa evidente (la nuestra ya nos esforzamos por mantenerla oculta). Mi impresión es que este pasaje, como tantos o...

DEUTERONOMIO PARTE II/ EL SEGUNDO DISCURSO DE MOISÉS/ CAPÍTULO 8

Imagen
Que no se te ocurra pensar: "He alcanzado esta prosperidad gracias a mi esfuerzo y mis propios medios." Recuerda que ha sido el Señor tu Dios quien te ha dado fuerzas para obtener esa prosperidad. (Deuteronomio 8:17) Me da la impresión que Dios no hace ninguna advertencia que no sea posible que se cumpla, es decir, si nos prepara es porque la posibilidad es cierta, es real, existe. Hay una tensión con la que siempre tendremos que vivir, Dios provee y, al mismo tiempo, nosotros lo conseguimos. El Señor es la fuente de todo lo que tenemos pero nosotros lo hemos obtenido como resultado de nuestro trabajo. Esa tensión siempre estará presente a lo largo de nuestra vida y tendremos que aprender a vivir con ella y a entender que ambas realidades son ciertas, no es lo uno ni lo otro, sino dos caras de la misma moneda, dos perspectivas de la misma montaña.  No podemos negar que cada día nos levantamos para ir a nuestros trabajos que nos producen más o menos rendimie...