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LEVÍTICO PARTI IV/ CÓDIGO DE SANTIDAD/ CAPÍTULO 19

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No oprimirás a tu prójimo ni lo despojarás. ¿Cómo trato a mi prójimo? Esta es la idea central que transmite este fragmento. Aquí habla de opresión y de despojo, sin embargo, el pasaje va más allá y nos confronta con todas aquellas actitudes, acciones u omisiones que perjudican a nuestro prójimo, sean hechas de forma consciente o inconsciente. Al leer esto simplemente vienen a mi mente las palabras de Jesús: Portaos con los demás como queréis que los demás se porten con vosotros. El Maestro, al menos para sus seguidores, da un perfecto antídoto contra el abuso, la opresión y el despojo.

LEVÍTICO PARTE IV/ CÓDIGO DE SANTIDAD/ CAPÍTULOS 17 y 18

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No haréis como se hace en Egipto donde habitasteis; ni haréis como se hace en Canaán a donde yo os conduzco; ni seguiréis sus costumbres. La invitación del Señor es clara, debemos de vivir de forma diferente a como vive la sociedad en la que estamos. Muchas veces algunos seguidores de Jesús han enfatizado la diferencia en cosas como la bebida, el baile y, sobre todo, la moralidad sexual. Mientras que algunas de esas cosas forman parte de la necesidad de ser diferentes del entorno en el que vivimos no son, ni mucho menos, las únicas y tal vez las más importantes.  Hay muchas otras cosas en las cuales deberíamos marcar una distancia clara y contundente con nuestra sociedad, aún más, deberíamos denunciarlas y hacerles frente porque son claras manifestaciones del mal, algo que Dios aborrece de forma profunda. Me refiero a la corrupción política y económica rampante en nuestro país. Hablo de la explotación de los emigrantes y el menoscabo de sus derechos...

LEVÍTICO PARTE III/ NORMAS SOBRE LA PUREZA E IMPUREZA RITUAL/ CAPÍTULO 15 y 16

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Di a tu hermano Aarón que no debe entrar al santuario en cualquier fecha penetrando detrás del velo, ante la cubierta de oro que está sobre el Arca, no sea que muera. Aarón era el sumo sacerdote de Israel pero ni siquiera él tenía libre acceso al lugar santísimo, donde estaba el Arca de la alianza, donde residía la presencia de Dios. Tan sólo el día de la expiación, el más sagrado de todo el calendario, podía tener ese privilegio. El resto del año el lugar santísimo le quedaba vedado y no digamos al resto del pueblo. Al leer esto ha venido a mi mente el libro de Hebreos que, en muchas cosas, tiene un claro paralelismo con el de Levítico. El contraste es brutal y demoledor ya que por medio de Jesús tenemos acceso 24/7 a la mismísima presencia del Dios que ha creado y sustenta todo el universo. Todos los que somos seguidores de Jesús tenemos la posibilidad de entrar en el lugar santísimo sin ningún tipo de restricciones ni limitaciones, en todo momento, en todo lugar...

LEVÍTICO PARTE III/ NORMAS SOBRE LA PUREZA E IMPUREZA RITUAL/ CAPÍTULO 12, 13 Y 14

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El enfermo de lepra andará con sus vestidos rasgados y con el pelo de su cabeza revuelto; se cubrirá la parte inferior de su rostro y pregonará: ¡soy impuro! ¡soy impuro! todo el tiempo que le dure la lepra será impuro y, en cuanto impuro, tendrá que vivir aislado; su morada estará fuera del campamento. La lepra era una considerada una enfermedad altamente contagiosa y, por tanto, la persona que la padecía debía de ser aislada del resto de la comunidad. El enfermo se convertía en un auténtico paria social, condenado al aislamiento y a tener que vivir, o bien en soledad, o bien en compañía de otros enfermos como él. Si además consideramos que había la creencia que la lepra era un castigo divino y estaba asociada con el pecado, tenemos una imagen completa de lo penoso que debía ser padecer esta enfermedad y las tremendas implicaciones, no únicamente médicas, sino sociales, culturales y espirituales que tenía para una persona.  Al pensar en ello saltó a mi mente el pasa...

LEVÍTICO PARTE III/ NORMAS SOBRE LA PUREZA E IMPUREZA RITUAL/ CAPÍTULO 11

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Yo el Señor, soy vuestro Dios; vosotros, por tanto, debéis santificados y ser santos, porque yo soy santo; así que no os contaminaréis con ningún animal que se arrastre sobre la tierra. Todo este capítulo se centra en hablar acerca de los animales puros e impuros, también acerca del contacto con los cadáveres de unos y otros y como estos convertían a la persona en ritualmente impura temporalmente. Lo interesante de toda esta argumentación era que algo externo a la persona la convertía a esta en impura y, por tanto, incapacitada e indigna para la relación con Dios. Consecuentemente, una persona podía seguir todas las reglas prescritas y, desde el punto de vista religioso, ser una persona pura, apta para participar en la vida religiosa de la comunidad. Ahora bien, si el exterior estaba protegido, nada se indica acerca del interior de la persona. Limpio por fuera, sucio por dentro.  Jesús, el Dios hecho ser humano, da un paso más allá y, por cierto,...

LEVÍTICO PARTE II/ EL ORDEN DEL CULTO/ CAPÍTULO 10

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Mostraré mi santidad a los que se acerquen a mí. Dios causa la muerte de Nadab y Abihú, hijos de Aarón, porque ofrecen ante el Señor un fuego indebido. Este pasaje no es fácil, ni de explicar, ni de procesar para un seguidor de Jesús, mucho menos para una persona que no lo sea. Al leerlo vino a mi mente un pasaje similar, la muerte de Ananías y Safira narrada en el libro de los Hechos de los Apóstoles. Ambos pierden la vida por una mentira. Pienso cuántas veces el Señor me hubiera tenido que quitar a mí la vida por haber ofrecido fuego extraño y por haber mentido. No me considero mejor que esos dos infelices que perdieron su vida y, probablemente, he acumulado más motivos por haber atentado contra la santidad del Señor. Al escribir esto vienen a mi mente las palabras del profeta Jeremías,  Por la misericordia de Jehová  no   hemos   sido   consumidos , porque nunca decayeron sus misericordia s. En definitiva este pasaje me enseña a no pe...

LEVÍTICO PARTE II/ EL ORDEN DEL CULTO/ CAPÍTULOS 8 Y 9

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Entonces Moisés hizo que se acercaran Aarón y su hijos y los lavó con agua. Estos dos capítulos, entre otras cosas, narran el comienzo del ministerio sacerdotal de Moisés y de sus hijos. Previo al mismo fue necesario purificarlos y parte del rito de purificación consistía en lavarlos y, de ese modo, quitar toda suciedad e inmundicia. El simbolismo es claro, no podemos estar sirviendo al Señor -algo a lo que todos los seguidores de Jesús hemos sido llamados y no únicamente aquellos que están dedicados a "pleno tiempo"- si hay cosas en nuestras vidas que nos hacen impuros e inadecuados para el servicio. Estamos hablando acerca de valores, prioridades, estilos de vida, acciones, omisiones, motivaciones, pensamientos, conductas que están en contradicción con los valores del Reino y del seguimiento de Jesús. No estamos insinuando una perfección, inexistente por otra parte en cualquier discípulo de Jesús, sino una consistencia, una intencionalidad, un progreso en...