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ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 9

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Pero al ver el faraón que la lluvia había cesado, lo mismo que el granizo y los truenos, se obstinó en seguir pecando, y tanto él como sus siervos endurecieron su corazón. De tal manera se endureció el corazón del faraón que no dejó ir a los hijos de Israel, tal y como el Señor lo había dicho por medio de Moisés. (Éxodo 9:34, 35 RVC) El libro de Hebreos habla acerca de la disciplina del Señor y afirma rotundamente que se disciplina es una muestra de su amor y que no tiene como finalidad castigarnos o vengarse de nosotros por cualquiera que sea la falta que supuestamente hayamos cometido, sino más bien formar en nosotros el carácter de su hijo Jesús y, como dice el mismo autor de ese libro, que participemos de su santidad. Si eso es así, es decir, si ese es el propósito de la disciplina del Señor, deberíamos aceptarla y darle la bienvenida ya que tiene un propósito benéfico para nosotros y, por tanto, su ausencia significaría un desinterés de Dios hacia nosotros y nuest...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 8

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También los magos egipcios con su magia hicieron que salieran ranas del agua y que llenaran todo el país. (Éxodo 8:7 TLAD) ¡Carácter, sobre todo carácter! Aunque no todas ellas, varias de las señales que Moisés y Aarón hicieron pudieron ser reproducidas por los magos de Egipto. Esto me enseña que las señales milagrosas, las muestras de poder, la capacidad de hacer cosas sobrenaturales no es privativa de los cristianos y tampoco es nuestra muestra, necesariamente, de la presencia del Señor en nuestras vidas. De hecho, el propio Jesús, afirmó que algunos que hacían cosas milagrosas no eran conocidos por Él. Sin embargo, el carácter cambiado, el carácter que refleja la presencia del Señor, el carácter que refleja el fruto del Espíritu Santo si que es una evidencia clara y contundente de que hay algo que está sucediendo en nuestras vidas, algo que está pasando en nuestro interior y que es resultado del trabajo del Padre en nosotros conformándonos a la imagen de su hijo, haciendo de nosotro...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 7

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Dios habló con Moisés y le dijo: «El rey de Egipto se ha puesto muy terco y no quiere dejar que mi pueblo Israel se vaya de su país. (Éxodo 7:14 TLAD) El corazón de faraón se endureció y no hizo caso de la palabra de Dios. ¿Qué razones le llevaron a tomar esa actitud? Las desconocemos pero, sin embargo, podemos imaginar o intuir algunas de ellas. El orgullo personal, al fin y al cabo era el monarca, el rey y, por tanto, tenía que cuidar su autoridad y que su posición política no se viera debilitada. Cuestiones políticas, estratégicas, económicas en relación a lo que podría suponer para el país la pérdida de la mano de obra gratuita que suponían los hebreos y tantas otras. Esto me ha llevado a pensar en mi propia vida y el riesgo real de que mi corazón pueda endurecerse ante Dios y sus demandas. Habitualmente lo hace por medio de su Palabra escrita. La lectura de la Biblia me confronta y me lleva a ver la necesidad de responder con cambios en mi estilo de vida y, e esos cambios, pueden ...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 6

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Moisés les contó a los israelitas todo lo que Dios le había dicho, pero ellos estaban tan desanimados y con tanto trabajo que no le hicieron caso. Hay cosas que nublan nuestra capacidad de percibir a Dios, aún de escucharlo, de entender su punto de vista y su perspectiva porque ¡Cuando se sufre, se sufre! y el sufrimiento, acompañado del desánimo ante una situación que percibimos que nunca va a cambiar o no podemos imaginar cómo, de qué manera, nos puede llevar a no hacer caso ni al Señor ni a nadie. Esto le pasó a Moisés con sus compatriotas, desde que apareció en escena su situación no había hecho sino empeorar y volverse más insostenible, sus condiciones de vida se habían visto desmejoradas y siempre cabía la posibilidad de que fueran a deteriorarse cada día más ¿De qué podían servirles las buenas intenciones de Dios y las piadosas explicaciones de Moisés? Pienso, con total humildad, que hay algo aquí que aprender acerca de la vida y del sufrimiento. Podemos ser c...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 5

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Y les dijeron [a Moisés y Aarón]: ¡Que el Señor juzgue y sentencie! Por culpa vuestra el faraón y su corte nos odian. Han puesto en su mano la espada para que nos maten. Esta fue la queja que los ancianos de Israel presentaron a Moisés y Aarón cuando después de que estos expresaran al monarca la voluntad de Dios, este respondió endureciendo las condiciones de vida de los hebreos. No debería ser una sorpresa. Ya el apóstol Pablo afirmó que todo aquel que quiera vivir de forma que agrade a Dios sufrirá persecución  y, Jesús, a quien seguimos, es el epítome del sufrimiento por causa de querer hacer la voluntad del Padre. Sufrir debe formar parte del vocabulario del seguimiento de Jesús. Todo aquel que desee llevar a cabo ese camino de discipulado debe estar dispuesto y listo a asumirlo. Son muchas las referencias que en los evangelios nos explican esta realidad. Pensando en mi propia experiencia de seguimiento de Jesús veo que sufrir siempre es difícil pues, com...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 4

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  Moisés volvió a replicar: ¡Por favor, Señor, envía a cualquier otro! Moisés puso diferentes excusas para no asumir la tarea a la que estaba siendo llamado por Dios. La primera fue que él, como vimos ayer, no era nadie. La segunda, qué responderé cuando me pregunten. La tercera, no me creeran ni me escucharán. La cuarta, no tengo facilidad de palabra. La quinta, la definitiva, la más universal de todas, por favor, envía a cualquier otro. Si partimos de la base de que todos somos llamados a ser agentes de restauración y constructores del Reino de Dios y de que vivimos en un mundo en que las necesidades de todo tipo, sociales, económicas, culturales, emocionales, materiales y espirituales -por mencionar sólo unas pocas- abundan por doquier, la falta de compromiso de los seguidores de Jesús con este mundo roto suena vergonzosamente como la excusa de Moisés al Señor, simple y llanamente, envía a otro y déjame en paz. Naturalmente no somos tan bruscos, somos mucho má...

ÉXODO PARTE I/LA SALIDA DE EGIPTO/CAPÍTULO 3

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¿Quién soy yo para presentarme al faraón y sacar de Egipto a los israelitas? Pues bien, Moises era un asesino fugitivo de la justicia egipcia, dedicada en aquel momento al pastoreo de ovejas en la península del Sinaí y, según los cálculos, con unos ochenta años de edad. Nadie diría que tenía el perfil para ser llamado por el Señor para llevar a cabo una tarea como la que se le encomendaría. El caso de Moisés nos enseña que Dios acostumbra a trabajar con gente normal, hasta vulgar a los ojos de la sociedad. El caso de Moisés confirma lo que afirmó el apóstol Pablo que, a lo vil y menospreciable escogió Dios. El caso de Moisés nos enseña que no es preciso tener una educación teológica ni asistir al seminario para que el Señor nos pueda usar como agentes de restauración y constructores del Reino. El caso de Moisés y sus ochenta años nos enseña que no hay edades a partir de las cuales ya no se es útil para sus propósitos y no se puede hacer nada significativo. El caso de Moi...