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SALMO 119. L. FIDELIDAD

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Tu palabra, Señor, es eterna, más estable que el cielo; tu fidelidad, por generaciones, afianzaste la tierra y está firme: por tu disposición se mantienen hasta hoy, pues todo está a tu servicio. Si tu voluntad no fuera mi delicia, habría perecido en mi aflicción. Jamás olvidaré tus decretos, pues con ellos me vivificas. Tuyo soy, sálvame , que busco tus normas. Me acechan los malvados para perderme, pero yo medito en tus preceptos. He visto límites en todo lo perfecto, pero ¡Qué inmenso es tu mandato! Para mí la palabra clave en la que he meditado es fidelidad. Me acerco al diccionario para ver el sentido original del término, para asegurarme que mi idea no es cultural y moldeada por la creencia popular. Encuentro que fidelidad y lealtad son sinónimos, alguien fiel es alguien leal. La propia palabra tiene una connotación de algo estable, permanente, continuada, no alterado. El poeta afirma que Dios es fiel y, lo que es más importante, me es fiel, me es leal. Además, como buen poeta, ...

SALMO 119. K. NO ABANDONE.

Mi vida desfallece por tu salvación, espero en tu palabra. Mis ojos languidecen por tu promesa: ¿Cuándo me consolarás? Aunque era como un odre ahumado, no olvidaba tus leyes. ¿Cuántos serán los años de tu siervo? ¿Cuándo juzgarás a mis perseguidores ? Me han cavado una fosa los soberbios que no están de acuerdo con tu ley. Todos tus mandatos son verdaderos; sin causa me persiguen, socórreme . Casi me eliminaron de la tierra, pero no abandoné tus decretos. Por tu amor dame vida y guardaré la instrucción de tu boca. Los poetas tienen maneras hermosas de expresarse pero que resultan raras para las mentes esquemáticas como la mía. En ocasiones, me cuesta seguir el hilo conductor del escritor y qué es lo que quiere expresar, cuál es su idea central o clave. Al leer esta estrofa mi mente imaginaba a una persona sufriendo de grandes presiones, tanto internas, es decir, que provenían de sus propias tensiones, deseos, contradicciones, tentaciones sin queremos y, por otro lado, presiones extern...

SALMO 119. Y. COMPASIÓN

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Tus manos me hicieron y me plasmaron, instrúyeme y aprenderé tus mandatos. Me miran los que te respetan y se regocijan, porque he confiado en tu palabra. Señor, bien sé que tus mandamientos son justos, que con razón me humillaste. Que tu amor sea mi consuelo según prometiste a tu siervo. Que me alcance tu compasión, y viviré, porque tu ley es mi delicia. Sean confundidos los orgullosos que me calumnian, yo meditaré tus decretos. Vuelvan a mi los que te honran: que conozcan tus preceptos. Sea mi corazón íntegro en tus normas, así no quedaré avergonzado. Leyendo esta estrofa del salmo 119 mis ojos fueron directos a la palabra compasión. Pensaba en cuál es la diferencia entre términos como, compasión, misericordia , lástima y otros similares. De alguna manera todos ellos son producidos por una situación de necesidad, abandono, desamparo o postración de otro ser humano. Pero aunque una determinada situación puede producir estos diferentes sentimientos, hay matices esenciales e important...

SALMO 119. T. DISCERNIR

Trataste bien a tu siervo, Señor, según tu palabra. Enséñame a discernir y entender, porque confío en tus mandatos. Antes de la humillación, erraba pero ahora cumplo tu instrucción. Tú, que eres bueno y bienhechor, enséñame tus leyes. Unos soberbios me difaman con mentiras; pero yo guardo de corazón tus decretos. Como grasa se ha embotado su corazón, pero yo me deleito en tu voluntad. Me vino bien haber sido humillado, así aprendí tus órdenes. Es más valiosa la ley de tu boca que mil monedas de oro y plata. La palabra que ha llamado mi atención en mi lectura matutina de los salmos ha sido discernir. He ido al diccionario para averiguar el sentido exacto del término y he leído que significa, distinguir una cosa de otra siendo consciente de la diferencia entra ambas. Me ha gustado este último matiz, tener conciencia de la diferencia entre ambas. Llevo años trabajando con personas y una de las cosas que he notado es la creciente complejidad de la vida. El mundo, en todas sus dimensiones...

SALMO 119. H. EXAMINAR

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He resuelto, Señor, que mi herencia sea observar tus palabras. Busco denodadamente tu rostro, apiádate de mí según tu promesa. He examinado mi proceder, para retornar a tus preceptos. Me doy prisa, no difiero la observancia de tus mandatos. Los lazos de los malvados me envolvían, pero no olvidé tu ley. A media noche me levanto para darte gracias por tus justos mandamientos . Soy amigo de quienes te respetan. de los que guardan tus decretos. Señor, de tu amor está llena la tierra: enséñame tus normas. La palabra examinar ha centrado mi atención. En la vida es necesario pararse y proceder a un examen, ver qué estoy haciendo, valorar si estoy marchando en la dirección correcta . El examen me concede una información valiosa, aunque en ocasiones dolorosa, que me permite hacer las rectificaciones necesarias. Al leer este salmo me he sentido desafiado y motivado a darle más importancia al examen, la reflexión y la evaluación en mi vida, a hacer de ello un hábito cotidiano que me permita as...

SALMO 119. Z. RECORDAR

Recuerda la palabra dada a tu siervo, de la que hiciste mi esperanza. Este es mi consuelo en la aflicción: que tu promesa me da vida. Los soberbios me insultan, -oh Dios, grande e inmortal-, pero no me aparto de tu voluntad. Recordando tus antiguos mandamientos , Señor, quedé consolado. Me enfurezco contra los malvados que abandonan tu ley. Tu norma era mi música en tierra extranjera. De noche recuerdo tu Nombre, Señor, en las vigilias tu voluntad. Esta es mi tarea: observar tus decretos. La lectura de esta estrofa muestra que el recuerdo es la palabra clave y con uno u otro sinónimo se repite en varias ocasiones. Los recuerdos están siempre presentes en nuestras vidas. Algunos, pueden ser malos y perseguirnos y privarnos de la paz. Otros, nos producen nostalgia por algo perdido y, a menudo, imposible de recuperar. Otros pueden ser treméndamente dolorosos. Esta es una de las realidades complicadas de los seres humanos, la capacidad de mirar hacia atrás y hacia adelante y olvidarnos del...

SALMO 119. W. LIBERTAD

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Señor, lleguen hasta mí tu amor y tu salvación, según tu promesa, así responderé al que me insulta que confío en tu palabra. No apartes de mi boca la palabra veraz: -oh Dios grande e inmortar -, pues espero en tus mandamientos . Que cumpla tu voluntad, Dios eterno, por siempre jamás; y camine en libertad, buscando tus decretos. Que hable de tus preceptos ante reyes sin sentir vengüenza , y me deleite en tus mandatos que tanto amo. Alzaré las palmas hacia tus amados mandatos y meditaré tus normas. Nada más leer esta estrofa el tema de la libertad ha centrado mi atención porque aquí aparece una de las paradojas que tanto abundan en la Biblia y que entran en total contradicción con el punto de vista que se ha convertido en normativo en nuestra sociedad. Parece contra todo sentido común el pensar que los mandamientos de Dios son los que producen libertad. De hecho, la mayoría de nosotros los percibimos como restrictivos y limitadores de la misma. Sin embargo, mi experiencia es que cuand...