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SALMO 42. ¿DÓNDE ESTÁ TU DIOS?

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Por el quebranto de mis huesos se burlan mis adversarios; todo el día me repiten: ¿Dónde está tu Dios? Este salmo no es alegre. El salmista se encuentra abatido y desanimado. Recibe presiones externas. La gente a su alrededor una y otra vez le cuestionan acerca de Dios, por qué permite que sufra como lo hace y por qué no interviene. Nada puede responder David, de hecho, él mismo siente, y así lo expresa, que el propio Dios lo ha abandonado y no se acuerda más de él. El salmista recuerda con alegría los días en que gozaba de la presencia y la experiencia del Señor, sin embargo, la realidad presente es muy diferente, Dios parece estar ausente, lejano e indiferente. Por dos veces el escritor reconoce su abatamiento y la necesidad de dar gracias a Dios. Sin embargo, esta actitud de acción de gracias es disciplina, nace de recordar cómo intervino el Señor en el pasado y se aferra a esa intervención con el deseo de volverla a experimentar. ¿Qué sucede cuando el futuro es sombrío y el miedo ...

SALMO 41. SEÑOR TEN PIEDAD

Mas Tú, Señor, ten piedad. Este salmo refleja las reflexiones de aquel que, a pesar de su atención al desvalido y necesitado, él mismo, en el momento de su aflicción y necesidad, se ha visto desamparado y despreciado incluso por sus propios amigos. Sus esperanzas de ser tratado cómo él mismo trató a otros se han visto defraudadas y, por tanto, lo único que queda es volverse hacia el Señor y esperar que este tenga piedad de él y se acerca para ministrarlo en su necesidad. Puedo sentirme identificado con las palabras del salmista porque también en mi propia experiencia personal he vivido y experimentado el ver que tus expectativas con respecto a los demás son defraudadas. Me he sentido maltratado por aquellos que esperaba que tendrían la capacidad y sensibilidad de responder a mis necesidades como yo había respondido a las suyas. Creo que, una vez más, este salmo me ayuda a darme cuenta que, a fin de evitar la amargura y el resentimiento que este tipo de situaciones pueden provocar, ...

SALMO 40. DE LA DESESPERACIÓN A LA ESPERANZA

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Puse mi esperanza en el Señor, y Él se inclinó para escuchar mis gritos; me salvó de la fosa mortal, me libró de hundirme en el pantano. Afirmó mis pies sobre una roca; dio firmeza a mis pisadas. Hizo brotar de mis labios un nuevo canto, un canto de alabanza a nuestro Dios. Muchos, al ver esto, se sintieron conmovidos y pusieron su confianza en el Señor. ¡Feliz el hombre que confía en Señor! Este salmo está dividido en tres partes, a mi parecer, muy claras. La primera, es un reconocimiento de la intervención sobrenatural de Dios en medio de la prueba. La segunda, es un compromiso de publicar esa intervención y agradar al Señor llevando a cabo su voluntad. La tercera, es la confianza de que en la próximo prueba Él volverá a intervenir como lo hizo en el pasado. Este salmo es muy precioso para mí. Aún recuerdo el día en que Dios lo trajo a mi mente de una manera totalmente incomprensible. Sucedió en el contexto de los años más terribles de la adolescencia de nuestros hijos, cuando la des...

SALMO 39. CADUCIDAD

Señor, indícame mi fin y cuántos van a ser mis días para que comprenda cuán caduco soy. Me concediste, unos palmos de vida, mis días son como nada ante ti; El hombre no dura más que un soplo, es como una sombra que pasa; sólo un soplo son las riquezas que acumula, sin saber quién será su heredero. Entonces Señor, ¿Qué espero? Mi esperanza está en ti. Este salmo me ha parecido raro por la forma en que evolucionan los pensamientos del salmista. Estos oscilan entre la declaración de esperanza en el Señor y una actitud de rebeldía delante del dolor, la enfermedad y la finitud de la vida. Sorprendente aunque no nueva, esta actitud la encontramos también en Job y su deseo de que Dios lo deje en paz y en algunos de los profetas que no acaban de entender la forma en que el Señor actúa. A mí me ha hecho pensar que la vida de acaba y eso provoca una reflexión acerca de qué hago, cómo vivo y hacia dónde me encamino. Creo que este salmo se lee de forma diferente en diferentes etapas de la vida....

SALMO 38. CONFESIÓN

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Si, yo confieso mi culpa, me duele mi pecado. Este salmo recoge las meditaciones de una persona abrumada por las consecuencias de su pecado. El salmista describe cómo su rebelión contra Dios le está haciendo experimentar consecuencias físicas, emocionales y sociales. Su cuerpo se resiente a todos los niveles, sus emociones se derruban y es vilipendiado por propios y extraños. El escritor afirma que todo ello es debido a su pecado y entiende que únicamente la confesión le librará de toda la situación. Para mí los salmos de pecado son los más fáciles de sentirme identificado. Al leer las palabras del salmista he podido pensar en tantas ocasiones en que el pecado pasa factura y he experimentado sus consecuencias en forma de confusión, dolor físico o emocional, relaciones rotas, incapacidad de administrar mi propia vida y, en fin, muchas otras. Por eso, entiendo y valoro el gran privilegio que supone la confesión y el tremendo poder liberador que ejerce sobre nuestras vidas. Confesar, la p...

SALMO 37. A PESAR DE TODO, HAZ EL BIEN

No te enojes por causa de los malvados, no envidies a los que cometen injusticias, porque pronto se secarán como hierba y como cesped verde se marchitarán. Confía en el Señor y haz el bien. Este salmo es uno de los varios salmos alfabéticos que hay en el salterio . Es decir, cada uno de los párrafos comienza con una de las letras del alfabeto, sin embargo, esto se ha perdido en la traducción como es natural. De nuevo el salmo basa su trama en un contraste, los justos y los malvados. El estilo de vida de estos últimos y su aparente impunidad. El estilo de vida de los primeros, su desánimo ante la prosperidad de los malvados y las llamadas a confiar y descansar en Dios. Además del contraste el salmo tiene otro ingrediente, la intervención de Dios. El Señor habla y anima a los justos a no cejar en su empeño de vivir dignamente practicando el bien y confiando en Él. Al mismo tiempo, anuncia el final que espera a los malvados y como serán retribuidos según merecen. Creo que este salmo es u...

SALMO 36. MISERICORDIA

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Señor, tu misericordia viene del cielo, tu fidelidad llega hasta las nubes; tu justicia es como las altas cordilleras, tus juicios son como un océano inmenso; tú socorres a hombres y animales. ¡Qué inapreciable es tu misericordia , oh Dios! Los humanos se refugian a la sombra de tus alas. Como muchos otros este salmo se estructura en base a un contraste. La primera parte, es dedicada al malvado, es decir, a aquel que vive abierta y conscientemente al margen de Dios. Se describen sus motivaciones y sus conductas. La segunda parte, se centra en la misericordia del Señor y de ese modo se construye el constraste . La misericordia es distinta de la gracia. Esta última hace énfasis en nuestra culpabilidad y en el hecho de que Dios nos trata con amor a pesar que merecemos totalmente lo contrario. La misericordia hace énfasis en nuestra condición de necesidad, de vulnerabilidad , de miseria. Se le atribuye a Sócrates , el gran filósofo griego, la frase, conócete a ti mismo. Me precio d...