Entradas

ESCLAVOS

Imagen
JUAN 8.31-59 Yo os aseguro -les contestó Jesús- que todo el que comete pecado es esclavo del pecado. El pecado nos promete libertad y, sin embargo, nos esclaviza. Nos ofrece el poder ser libres de Dios, no tener que obedecerle, seguir su voluntad o vivir según sus principios. Todo esto sabe presentarlo de tal manera que nos resulte opresivo y una auténtica barrera para poder gozar de la auténtica libertad, de poder ser nosotros mismos, de poder hacer aquello que deseamos y vivir según nos place. Así pues, haciendo uso de nuestra libertad nos separamos de Dios y nos echamos en las manos del pecado con su promesa de libertad, para darnos cuenta, al cabo de no mucho tiempo, que sus ofertas de total y absoluta libertad se han visto cambiadas por una opresión mucho mayor y mucho más severa de la que, en nuestra inocencia, pensábamos estar escapando. Somos personas libres que voluntariamente nos hemos sometido a la autoridad, el control y el dominio del pecado sobre nuestras vidas. El proble...

LA LUZ DEL MUNDO

JUAN 8:12-20 Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no caminará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida. La luz trae claridad a las situaciones, permite ver lo que hay. La luz no crea nada, únicamente revela, pone de manifiesto. En ocasiones, enfrentarse con la realidad no es agradable, no es fácil, puede resultar conflictivo y doloroso. Tal vez este es el aspecto "negativo" de la luz, lo que hay se ve. La luz también tiene un aspecto muy "positivo" permite la orientación, elimina el miedo, la confusión y la inseguridad. La luz nos permite ver las cosas con claridad y evitar extraviarnos, confundirnos o incluso dañarnos por caminar en la oscuridad. Jesús es la luz y, consecuentemente, trae a mi vida esos dos aspectos mencionados. Pone de manifiesto lo que hay, y la verdad, no siempre me gusta, aunque reconozco que parte del proceso de madurar como personal es conocer lo que hay, aceptarlo y generar cambio cuando es posible. Jesús también da claridad acerca...

VETE

Imagen
JUAN 8: 1-11 Tampoco yo te condeno. Vete y no vuelvas a pecar. Este pasaje narra la historia de una mujer sorprendida en pleno acto de adulterio y llevada ante Jesús en búsqueda de su opinión si debería ser ejecutada a pedradas tal y como indicaba la Ley. Juan, en su comentario editorial, afirma que todo estaba hecho con la finalidad de tenderle una trampa a Jesús. Si decía que fuera ejecutada lo acusarían de carente de misericordia y duro de corazón. Si, por el contrario, indicaba que fuera perdonada, la acusación sería diferente, transgredir la Ley e instar a otros a desobedecerla. Juan narra la manera en que procedió el Maestro. Pidió a aquel de entre los presentes que estuviera limpio de pecado que lanzara la primera piedra. El resto es historia. El escritor indica que todos, comenzando por lo más viejos y, por tanto, con más pecados en la conciencia, abandonaron el lugar. Lo que me ha impresionado profundamente son las palabras dichas por Jesús a aquella mujer, tampoco yo te conde...

DIVISIÓN DE OPINIONES

JUAN 7:40-53 Había, pues, una gran división de opiniones acerca de Jesús. Los contemporáneos de Jesús estaban muy divididos acerca de su identidad. Había opiniones para todos los gustos, desde aquellos que tenían una clara percepción del carácter mesiánico de Jesús, hasta aquellos que pensaban que era simplemente un charlatán, pasando por toda clase de opiniones intermedias entre estos dos extremos. Parece que las cosas no han cambiado excesivamente y, si bien es cierto que existe una mayor indiferencia acerca de Él, aquellos que se ponen en contacto con su figura automáticamente se dividen entre las diferentes escalas del espectro antes mencionado. Pero he pensado en mi vida. Qué opinión tengo de Jesús y cómo eso afecta mi forma de vivir, de lo contrario, es un mero ejercicio intelectual. Está claro que reconozco en Jesús al Dios hecho hombre. Sin embargo, he meditado y analizado si mi vida responde a esa creencia, a esa opinión, a esa perspectiva de Jesús. Cada vez me doy más cuenta ...

SED

Imagen
JUAN 7:14-39 El que tenga sed, que venga a mí. He estado pensando en estas palabras de Jesús, dichas en el contexto de una de sus enésimas discusiones con los judíos. Son palabras sencillas, claras y tajantes. Palabras que implican una condición necesaria para acercarse a Jesús, estar sediento. Uno lo busca a Él porque ha intentado saciar su sed en otras muchas fuentes y no han podido hacerlo. ¿De qué tengo sed? Al pensar en estas palabras ha venido a mi mente mi sed de sentido, de propósito, mi sed de vivir una vida que valga la pena, que sea de utilidad para otros, que deje un impacto positivo. He pensado en mi sed de justicia en este mundo roto tan lleno de dolor, sufrimiento, injusticia, desigualdad, violencia, abuso, opresión, pobreza y degradación de tantos y tantos seres humanos. Cada uno de nosotros tenemos un tipo de sed que sólo Jesús puede saciar de forma permanente. Un principio ¿De qué tienes sed?

ODIAR A JESÚS

JUAN 7:1-13 Este pasaje narra una conversación de lo más atípica. Jesús habla con sus hermanos, los hijos de María y José, acerca de su identidad y su ministerio público. Juan, el escritor del evangelio, hace un comentario editorial afirmando que, ni siquiera ellos creían en Jesús. No es la única ocasión en que la propia familia del Maestro es reflejada como escéptica acerca del carácter mesiánico de Jesús. En otra ocasión incluso llegaron a afirmar que estaba loco. Desde luego, no de ja de ser un pasaje sorprendente. En el contexto de esta conversación Jesús les dice, el mundo no tiene motivos para odiaros; los tiene, sin embargo, para odiarme a mí, porque pongo claramente ante sus ojos la malicia de sus obras. De nuevo, este es el "problema" con Jesús, que cuando venimos ante su presencia y dejamos que nos analice pone de manifiesto todo lo que hay en nuestro interior y eso, no siempre resulta agradable. La lección para mí, sin embargo, es acerca de precisamente buscar de...

INADMISIBLE

Imagen
JUAN 6:60-71 Esta enseñanza es inadmisible ¿Quién puede aceptarla? Esta es la respuesta que dieron el grupo de personas que habían estado escuchando a Jesús cuando les habló acerca del pan y el agua de vida en la sinagoga de Cafarnaún. El escritor del evangelio nos dice que después de todo este episodio muchos de los discípulos de Jesús le abandonaron y ya no continuaron con Él. Las enseñanzas del Maestro, al menos en este punto, eran inadmisibles e inaceptables para ellos. Siempre hay un punto en que las enseñanzas de Jesús son inadmisibles y, generalmente, esto sucede cuando nuestro estilo de vida, nuestros valores, nuestras prioridades, nuestros hábitos, son confrontados en una exigencia de cambio y/o transformación. Al pensar en mi propia vida me doy cuenta que es así. A pesar de considerarme un seguidor de Jesús hay momentos en que sus enseñanzas me parecen inaceptables. No porque vayan en contra del sentido común, no porque me exijan cosas que van más allá de lo razonable. Tampoc...