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¿ES QUE NO HAY DIOS EN ISRAEL?

Hoy comienzo el segundo libro de Reyes. Ocozías, el rey de Israel, el estado del norte tras la separación, se puso enfermo y quería saber qué le deparaba el futuro. Para ello envío mensajeros para que consultaran con Baal, el dios extranjero cuyo culto había sido introducido en el país por Jezabel, la reina esposa de Acab, padre de Ozoquías. Cuando los mensajeros iban a comunicarse con el santuario de Baal, Elías, el profeta del Señor les salió al encuentro y les dijo: ¿Es que no hay Dios en Isarel para que tengáis que ir a consultar a Baal Zebub, dios de Ecrón? (2 Reyes 1:3) Hay ocasiones en que necesitamos orientación, consejo y dirección para nuestras vidas y lo triste es que lo buscamos al margen de Dios. En la cotidianeidad, muchas veces, funcionamos como si no hubiera Dios en Israel, como si no existiera un Dios que está ahí, dispuesto a darnos su sabiduría, su dirección y su perspectiva en la hora de la necesidad.

MÁS SABIO QUE OBAMA

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Hoy acabo el primer libro de Reyes con la muerte en combate contra los sirios del rey Acab. Leí hace unos meses una entrevista con el recién, en aquel momento, elegido presidente Obama. Indicaba que no tenía ningún inconveniente de rodearse de personas que se opusieran a sus ideas y que le dijeran las cosas tal y como las pensaban. Su autoestima, afirmaba, era suficientemente saludable para rodearse de hombres mejores que él y poder tener el consejo de gente experta. Acab decide ir a la guerra contra los sirios e invita al rey de Judá, Josafat, a unirse a él en la aventura militar. Josafat, sabiamente indica que sería bueno consultar antes al Señor. Acab consulta con sus ¡cuatrocientos profetas! que de forma unánime le indican que siga adelante con sus propósitos ya que el Señor está con él. Algo raro debió ver Josafat porque preguntó si no había ningún otro profeta, a lo que Acab contestó, Si, aún queda alguien a través del cuál podemos consultar al Señor: Miqueas, el hijo de Jinlá. P...

CORAZÓN DIVIDIDO

Hoy he comenzado a leer la historia del profeta Elías. Uno de los episodios más interesantes del mismo es el que narra el enfrentamiento entre el profeta y los sacerdotes y profetas de Baal. La mujer del rey Acab, Jezabel, había potenciado el culto a Baal y elimando cuantos profetas de Dios pudo. Es bien conocida la fragilidad de la fe de Israel y, como era de esperar, sus corazones se volvieron hacia los nuevos dioses, Baal y Astarte. El profeta convoca a todo el pueblo en el monte Carmelo y les lanza el reto de decidirse de una vez por todas, de acabar con ese corazón dividido y optar, bien por Baal, bien por el Señor, pero no seguir con esas dobles fidelidades, esas dobles devociones. El profeta desafía al pueblo con estas palabras: ¿Hasta cuándo seguiréis danzando una vez sobre un pie y otra vez sobre otro? Si el Señor es Dios, seguidlo; si lo es Baal, seguid a Baal (1 Reyes 18:21) Pienso en mi propia vida y creo que ese desafío lanzado por el profeta tiene también sentido para mí....

POR AMOR A DAVID

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En los capítulos que estoy leyendo del libro de Reyes se ha producido un secesión del reino que ha quedado dividido en dos, Judá a la sur e Israel al norte. En el reino norteño se suceden los reyes sin que ninguna dinastía llegue a estabilizarse. Unos pretendientes al trono matan a los actuales reyes y son asesinados a su vez por otros. Se da el casa en que en un momento hay dos monarcas simultaneos y uno de ellos tan apenas llegó a reinar durante unos cuantos días. Otra de las cosas que caracteriza, sin excepción, a todos los reyes del norte es su maldad e idolatría. Parece ser que cada rey superó al anterior en maldad y en su capacidad de hacer lo malo ante los ojos del Señor. En el reino del sur, Judá, la dinastía de David permaneció hasta el fin de Judá como nación independiente. Se suceden reyes buenos y malos. Algunos siguieron los pasos de David y fueron justos, otros, por el contrario, también indignaron a Dios. Sin embargo, me han llamado la atención unos versículos que se rep...

ACABAR BIEN

Escribo desde Berlín y continúo con la historia de Salomón. El capítulo once es bastante penoso pues habla como el rey acabó sus días siendo un idólatra y dejándose influenciar en este sentido por las mujeres extranjeras que había tomado como esposas. A pesar del testimonio de su padre, a pesar de que, tal y como dice el mismo capítulo Dios mismo se le había aparecido dos veces. A pesar de todas las bendiciones recibidas y de haber sido dotado por parte del Señor de una sabiduría extraordinaria, a pesar de todo ello, acabó mal. Para mí, la lección es acerca de la importancia de acabar bien. Me hace pensar en los riesgos continuados que todos tenemos para apartarnos de Dios y serle infieles. Los peligros y las oportunidades están siempre ahí esperándonos. Salomón no es el primero ni el último de los personajes bíblicos que comenzaron muy bien pero acabaron bastante mal. Su historia me desafía a cuidarme pues, si bien es cierto que durante todos estos años he corrido bien, no d...

EL UNIVERSO NO TE PUEDE CONTENER

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Sigo la lectura del primer libro de los Reyes y hoy escribo desde Berlín. Salomón está llevando a cabo la ceremonia de consagración del templo y afirma, Pero, ¿será verdad que Dios puede vivir sobre la tierra? si el cielo en toda su inmensidad, no puede contenerle ¡cuánto menos este templo que he construido para ti! (1 Reyes 8:27) Me encanta la afirmación de Salomón que el universo no puede contener a Dios, especialmente por nuestra tendencia a idolatrar nuestras iglesias y a considerarlas lugares especiales como si Dios residiera en ellas o fuera necesario acudir a espacios especiales para encontrarnos con Él. Nada puede contener a Dios, lo cual implica que tampoco nuestra mente puede contenerle. Nunca podremos entender completa y totalmente como es Dios, lo cual, no significa que el conocimiento que la Biblia nos da de Él no sea correcto y cierto. También me hace pensar que ese mismo Dios, que no puede ser contenido por el universo, sin embargo, ha tomado la decisión de vivir en mi ...

SABIDURÍA

Escribo hoy desde Amsterdam y comienzo la lectura del primer libro de los Reyes. Rápidamente se acaba el reinado de David y comienza, no sin problemas e intrigas políticas, el de su hijo Salomón. El capítulo 3 narra un episodio muy conocido, cuando Dios le ofrece concederle cualquier cosa que le pida y el rey decide pedirle a Dios sabiduría, Dame, pues, un corazón atento para gobernar a tu pueblo, y para distinguir entre lo bueno y lo malo. Esta petición de Salomón me ha hecho pensar en las tremendas complejidades de la vida postmoderna. Lo difícil que es orientarse moral y éticamente y saber qué decisión es la correcta en cada momento. Hay muchas gente que todo lo tiene claro, su mundo es blanco o negro, carece de todo tipo de matices o grises. Sin embargo, yo veo que este tiempo que nos ha tocado vivir es complejo, ambiguo, difuminado y se precisa más sabiduría que nunca antes.