JESÚS, QUIÉN ES, QUIÉN SOY
Pero ellos seguían aterrados preguntándose unos a otros: ¿Quién es este que hasta el viento y el lago le obedecen? (Marcos 4:41)
El ritmo del evangelio de Marcos es trepidante. Dicen que el autor tenía en mente un púbico romano; gente acostumbrada a la acción y a las cosas rápidas. Jesús en los capítulos anteriores y posteriores había demostrado su poder sobre el mundo natural resucitando muertos, curando enfermos y dominando las fuerzas de la naturaleza.
También lo había hecho sobre el mundo espiritual expulsando demonios y perdonando pecados. Tiene todo el sentido del mundo que las personas de su entorno se preguntaran acerca de su identidad.
Para mí, al leer el pasaje, ha sido inevitable relacionarlo con aquel otro en que Él le pregunta a sus ya consolidados discípulos, quién decía la gente que era Él y cuál era su opinión directa; quién pensaban ellos que era Jesús.
¿Quién es Jesús para ti? No me refiero a la respuesta teológicamente correcta que todos conocemos y podemos fácilmente dar. Me refiero a quién realmente crees que es y cómo eso afecta a tu manera cotidiana de vivir. Debe de haber una causa y efecto en nuestra manera de percibir a Jesús. Tiene que haber una manifestación cotidiana de quién afirmo que es Él.
Tal ves algunas de sus afirmaciones nos pueden ayudar: ¿Por qué me llamáis Señor, Señor pero, no hacéis lo que os digo?, Si me amáis guardad mis mandamientos. No todo el que me dice Señor, Señor entrará en el Reino de los Cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre.

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