JESÚS, DEMASIADO ACOSTUMBRADO A ÉL

 


¿No es este el carpintero, el hijo de María y hermano de José, Judas y Simón? ¿Y no son sus hermanas estas que viven aquí? (Marcos 6:3)

Esto sucede en Nazaret, el lugar donde Jesús se había criado y vivido por largo tiempo. Sus paisanos conocían muy bien a su familia y también lo conocían a Él; el carpintero. Habían convivido juntos durante años y ya se habían formado una clara imagen y comprensión de quién era.

Este fue, precisamente, su problema. Estaban demasiado acostumbrados a Él y eran incapaces de poderlo percibir de una manera diferente. Cuando el Maestro revela su auténtica identidad se produce un choque emocional. Ciertamente no pueden dejar de asombrarse ante el despliegue de su nueva identidad, de sus conocimientos de la Palabra pero, al fin y al cabo, en definitiva era el carpintero y reforzaban su percepción con el conocimiento de toda su familia que, con toda probabilidad, a diferencia de Él no se habían movido de su aldea.

A nosotros nos puede pasar exactamente lo mismo. Estamos demasiado familiarizados con Jesús, con sus historias. La cercanía, el conocimiento de tantos años, la convivencia puede habernos llevado a formarnos una imagen del Maestro ya bien consolidada y somos incapaces de permitirle salir de ella y mostrar su auténtica identidad. Es, haciendo un paralelismo, nuestro carpintero. Las consecuencias de verlo así puede ser dramáticas como podremos comprobar. 

Comentarios

Entradas populares de este blog

SE PROPICIO A MÍ PECADOR

EL CRISOL DE LA PRUEBA

¿QUÉ ES LO QUE NO VEO?