CARTA DE SANTIAGO: DESTRUCCIÓN
Recordad, basta una chispa para provocar un incendio forestal. Que gran fuego enciende una palabra imprudente o errada. Con nuestra forma de hablar podemos arruinar todo a nuestro alrededor, convertir la armonía en caos, ensuciar la reputación de alguien, hacer que el mundo entero arda y eche humo, humo que sale directamente del infierno. (Santiago 3:3-6 versión El mensaje)
Clarifiquemos de entrada que lo descrito por Santiago no es exclusivo del género femenino. Los hombres somos tan buenos con ellas o incluso mejores. Lo que más me llama la atención de este conocido pasaje es el increíble poder destructor que puede tener la lengua, muy bien parafraseado por Petersen en El Mensaje.
Todas las versiones afirman que ese poder destructor de la lengua sale del infierno. Esto, así lo creo yo, quiere decir que cuando lo usamos nos estamos alineando con el diablo el cual, como sabemos, sólo viene a matar y destruir. En contraste el Maestro viene para dar vida.
Al leer el pasaje completo no pude sino asociar lo que dice Santiago con las palabras de Jesús cuando afirmó que la boca sólo pone de manifiesto lo que hay en el corazón. En fin, todo esto plantea una seria pregunta ¿usamos la lengua para edificar o para destruir?

Comentarios
Publicar un comentario