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HACER LA VOLUNTAD DEL PADRE


El capítulo 12 acaba con uno de esos episodios que confrontan mis largamente sostenidas ideas acerca de qué significa ser cristiano.

La familia de Jesús, concretamente su madre y sus hermanos, se acercan con el propósito de poder hablar con Él. Ante la imposibilidad de hacerlo, debido a la multitud, le envían un mensajero solicitándolo. La respuesta de Jesús no deja de sorprenderme:

¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y, señalando con la mano a sus discípulos, añadió: -Estos son mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y mi hermana, y mi madre.

Como en el anterior pasaje, el del fruto que identifica al árbol, Jesús deja claro que aquello que me identifica como seguidor suyo no son mis creencias, por muy ortodoxas que puedan ser, ni la pertenencia a una determinada familia religiosa, únicamente el estilo de vida es la prueba contundente de mi seguimiento de Jesús y, de forma específica, el hacer la voluntad de Dios.

La implicación para mí es muy clara. Si un seguidor de Jesús es aquel que hace la voluntad de Dios, y esta pasa por restaurar este mundo para que pueda ser lo que Él pensó y el pecado impidió, debo implicarme a fondo en colaborar con Jesús en esta labor restauradora.

UN PRINCIPIO

Hacer tu voluntad es llevar a cabo tu deseo de restaurar el mundo.

UNA ACCIÓN

Colaborar con organizaciones que luchan por hacer la voluntad del Padre en el terreno del tráfico de seres humanos, stop the traffik

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