JESÚS INVITA


Sígueme. (Marcos 2:14)

Los primeros pasajes del evangelio de Marcos narran la invitación de Jesús a sus primeros discípulos a seguirle. ¿Qué criterios usó para ello? He leído que fueron escogidos por el potencial oculto que tenían y que Jesús podía desarrollar. También he leído la idea de un corazón disponible para el Señor y, por tanto, enseñable. Puede ser, aunque me hace ruido el corazón de Judas, el que traicionó al Maestro.

Hay cosas que me llaman la atención: No hay nadie de la élite religiosa, ni sacerdotes, ni fariseos ni saduceos. Hay gente de ambos extremos del arco político, un nacionalista judío radical y de un contexto violento y, a la vez, un colaborador del ocupante romano. Son gente normal y corriente que no sobresalían en nada en el mundo religioso de Israel y que carecían de toda influencia social, política, económica y cultural. De hecho, en el libro de los Hechos de los Apóstoles son calificados simple y llanamente como gente del vulgo y sin letras.

Jesús hoy como ayer sigue escogiendo gente normal, no élites. Sigue invitando a unirse a Él en el trabajo de restaurar y reconciliar todas las cosas con Dios por medio del Sí mismo. Sigue extendiendo su invitación a personas que sabe de antemano que caerán una y otra vez, que serán inconsistentes, que tendrán retrocesos pero, que a pesar de todo, seguirán adelante en el proceso de parecerse más y más a Él y de colaborar con Él. 

Esa invitación sigue vigente para ti y para mí hoy en día. Va dirigida a ti, no al pastor, no al misionero, no a la persona que trabaja a tiempo completo en una organización cristiana. Porque nunca estuvo en su mente crear una nueva élite de religiosos separados del mundo, sino una legión de gente vulgar y sin letras para transformarlo.

 

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